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martes, 11 de junio de 2024

Redimiendo el Tiempo



Como creyentes tenemos deberes, y uno bien importante, que me gustaría resaltar hoy es ‭Filipenses 2:12, que en la versión NBLA‬ dice: "Así que, amados míos, tal como siempre han obedecido, no solo en mi presencia, sino ahora mucho más en mi ausencia, ocúpense en su salvación con temor y temblor." Pues ‭¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? dice Hebreos 2:3a.

Hagamos lo que nos corresponde, como dice ‭1 Pedro 5:8 en la versión PDT‬ "Tengan dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo anda por ahí como un león rugiente buscando a quién devorar."

Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Efesios 5:15-16 RVR1960‬

Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Mateo 26:41 RVR1960

Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Santiago 5:16 RVR1960‬

Tenemos tanto por hacer...!

Ningún creyente puede darse el lujo de estar ocioso. No desatendamos nuestros sagrados deberes como hizo David, y registró el profeta Samuel en su ‭segundo libro, capítulo 11, versos 1 y 2, en la versión RVR60...

Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén. Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa...

David, al descuidar su deber, que era ir con su ejército a la guerra, sucumbió ante la tentación y pecó contra el Señor; y aunque él fue restaurado por la misericordia de Dios, tuvo que sufrir y enfrentar las terribles consecuencias de su pecado (la muerte del hijo producto de una relación adúltera).

Hermanos, no nos podemos confiar porque tenemos algún conocimiento teológico, olvidando que engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremías 17:9-10 RVR1960‬

¿Cómo puedo conocer todos los pecados escondidos en mi corazón? Límpiame de estas faltas ocultas. Salmos 19:12 NTV‬

Aprendamos de la Escritura y los muchos ejemplos que tenemos en ella, porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. Romanos 15:4 RVR1960‬.

Bendiciones, Gracia y Paz

 

domingo, 9 de septiembre de 2018

LA HABILIDAD DE ESCONDERNOS

En Génesis 2, Adán y Eva estaban desnudos y no sentían vergüenza, porque no habían pecado. Pero en Génesis 3, pecaron, y ahora estaban avergonzados en su desnudez. Satanás sugirió a Eva que ella estaba perdida, que Dios guardaba las cosas que ella necesitaba, que Dios no puede ser confiable. Satanás mintió.

¿Qué trajo eso a Adán y Eva? Exactamente lo que nos trae el pecado: culpabilidad, vergüenza, temor, desconfianza, alienación de Dios, ruptura de relaciones, el fin de todo gozo y paz. En una palabra, el pecado trae muerte. El pecado puede verse bien, pero nos lastima. Recuerda: el pecado siempre te lastimará tarde o temprano; lastima a otros también. 

¿Cómo respondieron Adán y Eva a su vergüenza? Trataron de esconderse detrás de un delantal hecho con hojas de higuera. La confianza y transparencia se desvanecieron y tienen vanidad; levantaron barreras. Y siempre, desde Adán y Eva, hemos usado máscaras, que nos esconden, posamos, pretendemos, corremos de Dios, y culpamos a otros.

Nuestro único escape, es la gracia de Dios. Solamente Dios puede liberarnos. ¿Cómo puede hacerlo? Se requiere sangre, porque alguien debe morir por el pecado. Así que Dios tiró lejos las hojas de higuera y vistió a Adán y Eva con pieles de animales. Para tomar estas pieles de animales se requirió muerte. Este es el primer eco débil de un salvador, de un futuro día cuando Dios, por sí mismo da su sangre para ti y para mí. 

Lo primero que Adán y Eva hacen después que pecaron, es esconderse. Se sintieron culpables y avergonzados, indignos de estar con Dios. ¿Cómo respondió Dios? ¿Les dio la espalda? ¿Cruzó los brazos en muestra de disgusto? ¿Frunció el ceño?

Él hizo lo opuesto. Los siguió, los buscó, los persiguió. Ellos se escondían y Dios buscaba. Cuando Dios pegunta a Adán, «¿dónde estás?». No es una pregunta informativa. La omnisciencia no necesita información. Dios no necesita preguntar, pero Adán necesitaba que se le preguntara. Dios pide a Adán, que salgan de su escondite; lo hace muy amablemente. Dios galantea, invita y persigue, al tiempo que te ordena. 

¿Cómo nos escondemos? Con negocios, compras, mucho trabajo. Nos escondemos con televisión, el Facebook (irónicamente), viajes. Nos escondemos con humor, sarcasmo, vergüenza. Nos escondemos de mil maneras. 

¿Yo? Yo me escondo cuando tomo el control (o tratando de estar en control). Me escondo cuando leo, corro, cuando hago preguntas. Me escondo tan bien, que algunas veces resulta que me escondo de mí mismo. ¿Qué pasa contigo? ¿Cómo te escondes? Aquí están las buenas noticias: puedes parar de esconderte, es una estrategia humana fundamental para manejar el pecado. Sin embargo, la estrategia de Dios es mejor. Confiesa tu pecado y recibe la gracia abundante de Dios.


Bendiciones, Gracia y Paz



Fuente: Centro Network