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lunes, 16 de noviembre de 2015

ATANDO DEMONIOS Y DESATANDO BENDICIONES


En entradas anteriores, compartía acerca de que al leer la Biblia, para comprenderla e interpretarla correctamente, se debía seguir un sencillo principio que es el no extraer versículos aislados, porque su interpretación estaría sesgada. Siempre que leamos, debemos tener especial cuidado en el contexto y el significado de las palabras en su idioma original, además de conocer a quién iba dirigido y por qué, cuál era el momento histórico, etc. Por eso, para comprender un versículo, se debe leer todo el capítulo y para comprender el capítulo, se debe leer todo el libro y para comprender el libro, se debe leer toda la Biblia, ya que no se contradice y por el contrario, lejos de ser de interpretación personal, (de lo que yo crea o alguien más entienda sobre un pasaje) se interpreta a sí misma. 


La Biblia originalmente estaba escrita en rollos, de corrido, es decir, no tenía las separaciones en capítulos ni versículos como la conocemos hoy día y asimismo se leía, lo cual evitaba tomar porciones individuales y separadas del contexto, como sí ocurre en nuestro tiempo.

Un claro ejemplo de ello, es este versículo de Mateo, del cual se ha desprendido toda una doctrina para atar demonios y desatar bendiciones y hacer declaraciones en el nombre de Jesús, que no tienen absolutamente ningún sustento bíblico y que más bien tienden a parecerse a los repetitivos rituales que tanto criticamos.

Veamos.. El capítulo 18 de Mateo comienza hablando sobre los niños tanto en edad, como niños espirituales (v.1-5) y continúa Jesús hablando sobre la posibilidad de caer que todos tenemos, de las consecuencias de quien nos haga caer y más aún a estos niños espirituales (v.6-9); seguido por la parábola de la oveja perdida (v.10-14), para llegar al tema del perdón (v.15-35) (tema central del capítulo).

Noten que todo está perfectamente hilado; es decir, el tema sigue una secuencia lógicamente concatenada, y no se ha pronunciado hasta ahora, ninguna palabra que tenga que ver con demonios ni bendiciones.

A partir del versículo 15 Jesús les está enseñando sobre cómo actuar dentro de la iglesia con alguien que falle, caiga o peque y cómo se debe perdonar. Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano; es decir aplicar la disciplina requerida y en consenso. (Mateo 18:15-17.RVR1960).

Y a continuación el versículo en cuestión… De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. (Mateo 18:18.RVR1960).

Jesús está hablando sobre PERDONAR, porque cuando no lo hacemos, quedamos “atados” espiritualmente junto con la persona que nos ha ofendido.

Y luego en los versículos 19 y 20, otros que también han sido bien torcidos, por cuanto se han separado de éste su contexto original. Jesús no ha cambiado de tema, sigue explicando lo que debe hacerse con “el hermano que peque contra ti”. Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. (v. 19).

Dice “otra vez os digo”, para reafirmar que sigue hablando de lo mismo. Luego el ponerse de acuerdo, vale exclusivamente para saber qué tipo de sanción se le aplicará al pecador y no como se ha dado a entender y se ha enseñado que si 2 o más personas se reúnen a pedir “cualquier cosa”, Dios lo hará, y más aún creyendo que Jesús estará en medio de los reunidos en Su nombre.

Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. (v. 20). Fíjense en el conector "PORQUE". Esto significa, no sólo que el tema sigue siendo el mismo, sino que Jesús estará presente para validar la aplicación de justicia dentro de la iglesia, nada más. No se puede ni se debe generalizar. 

Pedro, quien había comprendido bien la lección, le pregunta a su Maestro, cuantas veces debía perdonar; no pregunta a cuántos demonios atar, o cómo desatar las bendiciones. Y Jesús le responde que “70 veces 7”, que significa siempre; siempre debemos perdonar para no quedar atados. Y continúa Jesús hablando del perdón, y les refiere otra historia, la de los deudores, la cual termina haciendo referencia a cuando oramos el Padre Nuestro pidiendo perdón de la misma manera como nosotros perdonamos.

Entonces, podemos observar, que en ninguna parte de este capítulo se mencionan temas de atar demonios ni desatar bendiciones, ni mucho menos que siempre que necesitemos o queramos que Dios nos responda una oración debemos ponernos de acuerdo con 2 o más personas porque así Nuestro Padre nos escuchará mejor. Igual, esto tampoco quiere decir que esté mal o incorrecto orar en grupo; es tan solo el sentido o la intención que se le debe dar, pues de ser cierto esto, invalidaría la oración privada y personal. De ahí la importancia de leer de corrido la Biblia y no versículos separados.

De hecho, en la Biblia sólo se menciona “atar y desatar” en 2 oportunidades: la que acabamos de ver y en Mateo 16:19 cuando Jesús le otorga las llaves del Reino a Pedro; que tampoco tiene que ver con demonios ni bendiciones.

Señor, santificado sea tu nombre. Te damos gracias por enseñarnos, por habernos dejado a tu Santo Espíritu quien nos recordará todas las cosas y nos conducirá a toda verdad; te damos gracias por un día más en el que podemos gozar de tu hermosa presencia y glorificar tu Santo nombre y te pedimos perdón por las veces que en medio de nuestra ignorancia y nuestra pecaminosidad, dejándonos llevar por nuestra comezón de oir, hemos caído en estos rituales de atar y desatar, de invocar el Santo Nombre de nuestro amado Jesús en vano, cada vez que nos reuníamos a orar en grupo, pues sabemos que El es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad, si vamos a El en actitud humilde y lo confesamos. En el nombre de Jesús te damos gracias y te lo pedimos, amén, amén y amén.

Bendiciones, Gracia y Paz


martes, 15 de septiembre de 2015

EL DIABLO NO ES COMO LO PINTAN


SATANÁS ó DIABLO (griego) = Enemigo, adversario, encarnación del mal, acusador o “el que acusa”.

Son tantas las definiciones e imágenes que encontramos acerca del tema, incluso tantas son las películas producidas sobre el mismo, que es fácil tener una imagen un tanto distorsionada y que además causa temor; pero lo único cierto es que la guerra entre el bien y el mal ha existido desde el principio hasta nuestros días. Y lo primero que debemos tener claro es que si existe esta guerra, es porque sus protagonistas también existen y que podremos vencer, si nos preparamos como debe ser.

La Biblia comienza con una guerra espiritual (bien vs mal) …Entonces la serpiente le dijo a la mujer: «No morirán. Dios bien sabe que el día que ustedes coman de él, se les abrirán los ojos, y serán como Dios, conocedores del bien y del mal.»… (Génesis 3:4-5.RVC). Ver capítulo 3.

Y termina con una guerra espiritual (bien vs mal). …Pero del cielo cayó fuego y los consumió. 10 El diablo, que los había engañado, fue lanzado al lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta. Y allí serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos…. (Apocalipsis 20:9-10.RVC). Ver capítulo 20.

Estamos en constante guerra en el plano espiritual, que no es otra cosa sino la confrontación directa del pueblo de Dios contra el diablo y sus demonios. 

Sean prudentes y manténganse atentos, porque su enemigo es el diablo, y él anda como un león rugiente, buscando a quien devorar. Pero ustedes, manténganse firmes y háganle frente. (1 Pedro 5:8-9.RVC).

El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. (Juan 10:10.RVC).

El apóstol Pedro nos anima a mantenernos firmes y hacerle frente, a no tener temor, porque Dios está con nosotros y su perfecto amor, echa fuera el temor. Debemos esforzarnos y ser valientes. Sólo debemos escuchar la voz de Dios y creer en sus promesas, no dejarnos desviar por el enemigo con doctrinas falsas, o llenarnos de tantas cosas para mantenernos demasiado ocupados y no tener tiempo para las cosas de Dios. Mientras que Juan nos previene contra el enemigo también, recordándonos que tenemos a Jesús de nuestra parte.

Como todo buen adversario, el diablo se opone a todo lo que Dios quiere para nosotros, a su perfecto plan para nuestras vidas y lucha con todo lo que tiene a su alcance para conseguirlo; pero su mejor arma es el camuflaje, el disfraz. 

Pero me temo que, así como la serpiente engañó a Eva con su astucia, así también los sentidos de ustedes sean de alguna manera apartados de la sincera fidelidad a Cristo; porque si alguno llega predicando a un Jesús diferente del que les hemos predicado, o si ustedes reciben a otro espíritu diferente del que han recibido, u otro evangelio diferente del que han aceptado, ustedes lo toleran bien….Y esto no debe sorprendernos, porque hasta Satanás mismo se disfraza de ángel de luz. Así que, tampoco es una sorpresa que sus ministros se disfracen de administradores de justicia, pero como sus obras será su fin…. (2 Corintios 11:3-4;14-15.RVC).

El éxito de los billetes falsos consiste en parecerse mucho a los originales.

Otra de sus armas es llenarnos de temores, dudas, inseguridades. Hace lo imposible por desanimarnos. Nos acusa, recordándonos nuestros pecados pasados y haciéndonos creer que somos indignos ante los ojos de Dios y nos incita a cometer nuevos.

Así que amad@ lector, si identificas algunos de estos síntomas en ti, o en alguien cercano….

Por lo tanto, sométanse a Dios; opongan resistencia al diablo, y él huirá de ustedes.(Santiago 4:7.RVC).

Enójense, pero no pequen; reconcíliense antes de que el sol se ponga, y no den lugar al diablo. El que antes robaba, que no vuelva a robar; al contrario, que trabaje y use sus manos para el bien, a fin de que pueda compartir algo con quien tenga alguna necesidad. No pronuncien ustedes ninguna palabra obscena, sino sólo aquellas que contribuyan a la necesaria edificación y que sean de bendición para los oyentes. No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, con el cual ustedes fueron sellados para el día de la redención. Desechen todo lo que sea amargura, enojo, ira, gritería, calumnias, y todo tipo de maldad. En vez de eso, sean bondadosos y misericordiosos, y perdónense unos a otros, así como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo. (Efesios 4:26-32.RVC).

Recuerda que Jesús ya lo venció en la cruz; pero si creemos sus mentiras, si lo escuchamos, si no confesamos nuestras faltas ante Dios, si persistimos en conductas que no agradan al Señor, le damos derecho al “enemigo” al “acusador” para que nos atormente. El Señor dijo también: «Simón, Simón, Satanás ha pedido sacudirlos a ustedes como si fueran trigo; pero yo he rogado por ti, para que no te falte la fe. (Lucas 22:31-32.RVC). 

Así que debemos usar todas las poderosas armas que nuestro Padre Celestial nos ha dado para vencer…

Alabanza, oración, el estudio juicioso de las Escrituras, la armadura de Dios (Efesios 6:10-18).

Debemos pedir discernimiento, porque no todo lo que nos ocurre viene del enemigo; también existen causas naturales, en el caso de enfermedades; o en ocasiones, sólo se trata de las normales consecuencias producto de decisiones mal tomadas.

Pero sobre todas estas cosas, debemos tener siempre presente que… La batalla que libramos no es contra gente de carne y hueso, sino contra principados y potestades, contra los que gobiernan las tinieblas de este mundo, ¡contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes! Por lo tanto, echen mano de toda la armadura de Dios para que, cuando llegue el día malo, puedan resistir hasta el fin y permanecer firmes. (efesios 6:12-13.RVC).

Por eso…. »A ustedes, los que me escuchan, les digo: Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen, y oren por quienes los calumnian. Si alguno te golpea en una mejilla, preséntale también la otra. Si alguien te quita la capa, deja que se lleve también la túnica. A todo el que te pida, dale; y a quien se lleve lo que es tuyo, no le pidas que te lo devuelva. Traten a los demás como ustedes quieran ser tratados. (Lucas 6:27-31.RVC).

y no devuelvan mal por mal, ni maldición por maldición. Al contrario, bendigan, pues ustedes fueron llamados para recibir bendición. (1 Pedro 3:9.RVC).


Bendiciones, Gracia y Paz.

Amado Padre, rey de Reyes y señor de Señores, gracias por tu infinito amor y perdón. Gracias por tus bendiciones y misericordia. Gracias por permitirnos conocer las armas espirituales que nos provees para salir triunfantes. Te pedimos que nos fortalezcas cada día más en tu Palabra, que nos des sabiduría y discernimiento en el pensar, hablar y actuar. En el poderoso nombre de Jesús, amén, amén y amén.