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miércoles, 18 de enero de 2017

HAGASE MI VOLUNTAD: RESULTADO DE UNA FALSA DOCTRINA


Si como cristiano, como verdadero creyente, toda tu vida está en las manos de Dios, el Dios Todopoderoso, Soberano, cuya Voluntad está por encima de todo... aclárame una duda:

¿QUE ES LO QUE TIENES QUE ARREBATARLE AL DIABLO? Acaso el poder del diablo es mayor que el Poder de Dios? o se te olvida que el diablo fue vencido en la Cruz del Calvario? 

Si tienes algo que arrebatarle al diablo, entonces tu vida no está en las manos de Dios y por consiguiente NO eres un verdadero creyente.

¿Decretar, declarar, arrebatar? esas no son enseñanzas bíblicas. Si esto es lo que haces sólo demuestras dos cosas: La primera es que NO conoces a Dios o por lo menos no al Dios de la Biblia y segundo, muestra tu soberbia al creer que tu palabra tiene poder al no depender de la voluntad de Dios que demostramos sometiéndonos a ella a través de la oración.

Aún nuestro Señor Jesucristo se sometió a la voluntad del Padre:

Lucas 22:42: diciendo: Padre, SI QUIERES, pasa de mí esta copa; pero NO SE HAGA MI VOLUNTAD, SINO LA TUYA. (Marcos 14:36; Mateo 26:42; Mateo 26:39)

Si Cristo, siendo Dios mismo, se sometió a la voluntad del Padre, quién eres tu para no hacerlo?

Todo, absolutamente todo está bajo el control de Dios, nada se le escapa, ¡aún las cosas "malas" que nos suceden¡ no olviden que Satanás le pidió permiso a Dios para zarandear a Job:

Job 1:12: Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.

Dios permite que nos sucedan cosas "malas" con un propósito y es conformar nuestro carácter a imagen de Cristo.

Seamos como Job que dijo:

Job 1:21-22: y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.

En Dios TODO tiene un propósito (no tiene que ver contigo ni conmigo) y es Su Gloria.

Jeremías 29:11:Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.

Y cual es el fin que como cristianos esperamos? La vida eterna... la esperanza suprema de vernos cara a cara con nuestro amado Dios... todo lo demás es añadidura, efímero y perecedero.

Déjame hacerte una pregunta:

¿Qué pensarías de un criminal que tiene en sus manos el poder para emitir decretos? Lo primero que haría sería decretar su libertad. Quizás lo segundo, decretar que otros fuesen despojados de sus pertenencias y transferidas a su cuenta...

¿De veras crees que Dios le ha dado al hombre el poder para decretar, para que lo que el hombre decrete, así mismo suceda? Amig@, en una línea la respuesta es ésta: Cuando Dios le de al hombre el poder para decretar, en ese momento, Dios deja de ser Dios para que el hombre tome su lugar.

El "Decreto" es una prerrogativa exclusiva del Gran Yo Soy, de quien es perfecto y tiene toda sabiduría para que su decreto sea siempre "bueno, agradable y perfecto" y de quien tiene todo el poder para que "conforme dice, así siempre sea hecho".

Decir "Yo decreto" es usurpar la labor de nuestro Juez y Señor, y hacerlo en el nombre de Cristo, es añadir pecado al pecado, mencionando el Nombre del Señor en vano.

Entonces, eres humilde y te sometes a la voluntad de Dios en oración o eres soberbio y sigues declarando, decretando y arrebatando?

Santiago 4:6: Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.


Bendiciones, Gracia y Paz



Tomado del muro de Juan Carlos Arenas Castillo

miércoles, 30 de septiembre de 2015

A TU MANERA O A LA DE DIOS?

La lepra era una enfermedad común en los tiempos bíblicos, la cual además de ser física, tenía una connotación espiritual al representar el estado del hombre a causa del pecado, mostrando sus efectos mortales y así como un leproso era desterrado y obligado a vivir aislado, de la misma manera, una persona que vive en pecado, está aislada de Dios e imposibilitada de tener comunión con El. En el AT el sumo sacerdote declaraba sana de lepra a una persona, luego de transferir su pecado a un animal, que luego era sacrificado. De igual forma, Jesús como el Sumo Sacerdote, toma nuestro lugar y paga por nosotros y nos declara limpios de la lepra del pecado. No existe otra manera, es la única, no hay otro camino, ni otro nombre bajo el cual podamos ser salvos.

En la Biblia encontramos varios relatos que involucran el tema de la lepra. Hoy quiero compartir la historia de Naamán, un hombre importante, general del ejército del Rey de Siria; muy valiente, le había dado varias victorias a su tierra, pero sufría de lepra y estuvo a punto de perder la bendición de Dios, por querer hacer las cosas a su manera y no a la de Dios...(2 Reyes 5).

Al servicio de su esposa estaba una joven israelita quien aconsejó que Naamán se presentara con el profeta Eliseo que estaba en Samaria para así ser curado de su terrible enfermedad. Naamán solicitó autorización de su rey, quien además le dio cartas para presentarse ante el Rey de Israel.

Naamán fue a ver a Eliseo, quien le dio una única, clara y específica indicación a seguir si quería ser sanado. 

Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne volverá a ser como antes era, y quedarás limpio de tu lepra.» Pero Naamán se enojó y se fue, mientras decía: «¿Cómo? Yo pensaba que ese profeta saldría a verme, y que de pie invocaría el nombre del Señor, su Dios, y luego alzaría la mano y tocaría la parte enferma, y me sanaría de la lepra. ¿Acaso los ríos Abana y Farfar, de Damasco, no son mejores que todas las aguas de Israel? ¿Y acaso no quedaré también limpio si me lavo en ellos?» Y muy enojado se fue de allí. Pero sus criados se le acercaron y le dijeron: «¡Ay, señor! Si el profeta te hubiera mandado hacer algo más impresionante, ¿acaso no lo habrías hecho? ¡Pues con más razón si te ha dicho: “Lávate, y quedarás limpio!”»

Naamán fue al Jordán y se zambulló siete veces, conforme a la palabra del varón de Dios, y al instante quedó limpio: Su piel se volvió tan suave como la de un niño. Entonces él y toda su compañía volvieron a donde estaba el varón de Dios, y una vez delante de él dijo: «Ahora reconozco que no hay más Dios en toda la tierra, que en Israel. (2 Reyes 5:10-15. RVC).

Así mismo actuamos nosotros muchas veces, queriendo relacionarnos y acercarnos a Dios a nuestra manera y no como El ha indicado que debemos hacerlo, no como a El le agrada que lo hagamos, olvidando que El es Soberano y tal como Naamán tenía su propia idea de cómo debía actuar el Profeta para sanarlo, ….«¿Cómo? Yo pensaba que ese profeta saldría a verme, y que de pie invocaría el nombre del Señor, su Dios, y luego alzaría la mano y tocaría la parte enferma, y me sanaría de la lepra. … (Vr. 11), así actuamos nosotros; no solamente desobedecemos a Nuestro Padre Celestial, porque pensamos que nuestra manera es mejor que la de El, sino que por lo general complicamos las cosas, lo que vivimos y los resultados que obtenemos no nos satisface y responsabilizamos a Dios. La instrucción era bien sencilla, ir y sumergirse en el río Jordán 7 veces, eso era todo!!!

Para nosotros hoy las instrucciones son bien sencillas....

Los que aceptan mis mandamientos y los obedecen son los que me aman. Y, porque me aman a mí, mi Padre los amará a ellos. Y yo los amaré y me daré a conocer a cada uno de ellos. (Juan 14:21. PDT).
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14:6. RV60)

Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. (Hechos 4:12. RV60)

Te dejo con esta sencilla reflexión…. A tu manera… o a la de Dios..?.... tu eliges


Bendiciones, Gracia y Paz


Padre Nuestro que estás en los cielos, Santificado sea tu nombre, gracias por tu Palabra, gracias por el privilegio de disfrutar de este maravilloso día; te pedimos que nos perdones por las veces que hemos querido actuar conforme a nuestra voluntad y no la tuya, desobedeciendo tus claras y precisas instrucciones, quizá por considerarlas demasiado sencillas, o absurdas, porque desconocemos que tus pensamientos no son nuestros pensamientos. Ayúdanos a hacer tu voluntad y seguirte fielmente para glorificarte en todo lo que hagamos en cada área de nuestra vida. En el nombre de Jesús te lo pedimos y te damos gracias. Amén, Amén y Amén.