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lunes, 24 de agosto de 2020

La Iglesia de Cristo NO es para Todos


El Señor en Su providencia trae situaciones que terminan depurando, cerniendo a la Iglesia, y sin dudas, al final ésto redunda en bendición para ella.


Bendiciones, Gracia y Paz

miércoles, 18 de enero de 2017

HAGASE MI VOLUNTAD: RESULTADO DE UNA FALSA DOCTRINA


Si como cristiano, como verdadero creyente, toda tu vida está en las manos de Dios, el Dios Todopoderoso, Soberano, cuya Voluntad está por encima de todo... aclárame una duda:

¿QUE ES LO QUE TIENES QUE ARREBATARLE AL DIABLO? Acaso el poder del diablo es mayor que el Poder de Dios? o se te olvida que el diablo fue vencido en la Cruz del Calvario? 

Si tienes algo que arrebatarle al diablo, entonces tu vida no está en las manos de Dios y por consiguiente NO eres un verdadero creyente.

¿Decretar, declarar, arrebatar? esas no son enseñanzas bíblicas. Si esto es lo que haces sólo demuestras dos cosas: La primera es que NO conoces a Dios o por lo menos no al Dios de la Biblia y segundo, muestra tu soberbia al creer que tu palabra tiene poder al no depender de la voluntad de Dios que demostramos sometiéndonos a ella a través de la oración.

Aún nuestro Señor Jesucristo se sometió a la voluntad del Padre:

Lucas 22:42: diciendo: Padre, SI QUIERES, pasa de mí esta copa; pero NO SE HAGA MI VOLUNTAD, SINO LA TUYA. (Marcos 14:36; Mateo 26:42; Mateo 26:39)

Si Cristo, siendo Dios mismo, se sometió a la voluntad del Padre, quién eres tu para no hacerlo?

Todo, absolutamente todo está bajo el control de Dios, nada se le escapa, ¡aún las cosas "malas" que nos suceden¡ no olviden que Satanás le pidió permiso a Dios para zarandear a Job:

Job 1:12: Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.

Dios permite que nos sucedan cosas "malas" con un propósito y es conformar nuestro carácter a imagen de Cristo.

Seamos como Job que dijo:

Job 1:21-22: y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.

En Dios TODO tiene un propósito (no tiene que ver contigo ni conmigo) y es Su Gloria.

Jeremías 29:11:Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.

Y cual es el fin que como cristianos esperamos? La vida eterna... la esperanza suprema de vernos cara a cara con nuestro amado Dios... todo lo demás es añadidura, efímero y perecedero.

Déjame hacerte una pregunta:

¿Qué pensarías de un criminal que tiene en sus manos el poder para emitir decretos? Lo primero que haría sería decretar su libertad. Quizás lo segundo, decretar que otros fuesen despojados de sus pertenencias y transferidas a su cuenta...

¿De veras crees que Dios le ha dado al hombre el poder para decretar, para que lo que el hombre decrete, así mismo suceda? Amig@, en una línea la respuesta es ésta: Cuando Dios le de al hombre el poder para decretar, en ese momento, Dios deja de ser Dios para que el hombre tome su lugar.

El "Decreto" es una prerrogativa exclusiva del Gran Yo Soy, de quien es perfecto y tiene toda sabiduría para que su decreto sea siempre "bueno, agradable y perfecto" y de quien tiene todo el poder para que "conforme dice, así siempre sea hecho".

Decir "Yo decreto" es usurpar la labor de nuestro Juez y Señor, y hacerlo en el nombre de Cristo, es añadir pecado al pecado, mencionando el Nombre del Señor en vano.

Entonces, eres humilde y te sometes a la voluntad de Dios en oración o eres soberbio y sigues declarando, decretando y arrebatando?

Santiago 4:6: Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.


Bendiciones, Gracia y Paz



Tomado del muro de Juan Carlos Arenas Castillo

jueves, 22 de diciembre de 2016

EL PADRENUESTRO: UNA ORACIÓN PARA LOS HIJOS DE DIOS (2ª PARTE)


Cuarta Petición : Danos hoy nuestro pan de cada día. La Provisión de Dios, una petición en plural. (Mt. 6:11)

En Mateo 6:11, Jesucristo establece la directriz de un estilo de vida que hace muy incómodos a los cristianos modernos y materialistas: la idea de la dependencia total en Dios para todas nuestras necesidades materiales. (La traducción original de esta parte de la Oración del Señor en griego lo describe como «el sustento de cada día.»), enfatizando que no se pide para los demás días que aún no llegan y sobre los cuales no sabemos nada.

La llamada a vivir una vida dependiente de Dios es un sentimiento expresado muchas veces en las Sagradas Escrituras. Fue evidente cuando los israelitas deambularon por el desierto y debieron contar con Dios – a veces de mala gana – para todas sus necesidades materiales. (Dt. 2:7). Hay confianza en la provisión de Dios en el salmo más famoso de David: «El Señor es mi pastor, nada me falta.» (Sal. 23:1). El es nuestro Padre y tiene cuidado de nosotros. (Fil. 4:19).

En nuestra ambición de obtener estabilidad y seguridad financiera y alimento de sobra, tendemos a cuestionar a Dios y su provisión para nosotros. (Mt. 6:24). Y aunque conoce nuestros corazones, desea que estemos satisfechos con lo que nos provee: techo, alimento y vestido, que son nuestras reales necesidades. (1 Tim. 6:6-10; Fil. 4:11-13; Pr. 30:8-9). Además, la forma de pedir “el pan nuestro”, implica que pedimos también por las necesidades y provisión diaria de nuestros hermanos en la fe.

Quinta Petición : Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. El Perdón Recíproco. (Mt. 6:12)

La instrucción de Jesucristo respecto al perdón tiene dos partes.

Primero, debemos orar por nuestro propio perdón y limpieza diarios, que no es el mismo perdón que recibimos por primera vez, cuando llegamos a los pies de Cristo por la Gracia de Dios; sino que es el perdón que todo creyente genuino (nacido de nuevo) necesita a diario durante su peregrinar cristiano, ya que si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos. (1 Jn. 1:8-10).

Segundo, debemos también perdonar a quienes nos han hecho daño.

Dios nos perdonó cuando fuimos sus enemigos (Dn. 9:9). Dios no nos perdona porque perdonamos a otros, sino más bien nosotros debemos hacerlo porque somos conscientes de nuestro pecado y hemos recibido perdón (Mt. 6:14-15). Jesús, al concluir la oración agrega “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;” dando a entender que el hecho de perdonar a otros es una evidencia de que somos hijos de Dios, que hemos nacido de nuevo, que somos cristianos genuinos. Este es el énfasis que pretende hacer Jesús, mostrar la naturaleza del verdadero creyente.

Sexta Petición : Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. (Mt. 6:13)

La última parte de la Oración del Señor es, quizás, la más confusa. Para aquellos que recuerdan la antigua traducción («Y no nos metas en tentación, sino líbranos del mal.»), la redacción de Mateo 6:13 parece ser contradictoria al carácter de Dios. No está en la buena y sagrada naturaleza de Dios el conducirnos hasta el pecado. (San. 1:13-15).

Una parte de la confusión se encuentra en malinterpretar el idioma griego en que se escriben los evangelios. Una mejor traducción sería, «No nos dejes caer en la tentación.» Jesucristo dijo lo mismo cuando, en el Monte de los Olivos, ordenó a sus discípulos: «Oren para que no caigan en tentación.» (Mt. 26:40).

En este contexto, el propósito de las instrucciones de Jesucristo tiene sentido. Todos los hombres experimentan la tentación a pecar, pero Dios les ayudará a aguantar a los que le piden. (1 Co. 10:13; Hb. 2:18).

En cuanto a la súplica «líbranos del mal,» no requiere mucha explicación. Así como Nuestro Señor y Salvador, el diablo es ciertamente real. Y aunque no nos puede forzar a pecar, sí sabe cómo preparar el terreno para que estemos tentados a pecar, porque conoce nuestra naturaleza. 

Para soportar las estratagemas del diablo, Santiago lo resumió así: «Sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes.» (San. 4:7).

Ahora, que ya sabemos la manera de orar como Jesús nos enseñó y como a Dios le agrada, acerquémonos confiadamente ante el trono de Gracia, en actitud humilde y arrepentidos, poniendo en práctica lo aprendido, siendo conscientes de cada palabra y su verdadero significado.

Bendiciones, Gracia y Paz

martes, 20 de diciembre de 2016

EL PADRENUESTRO: UNA ORACIÓN PARA LOS HIJOS DE DIOS (1ª PARTE)



El Padrenuestro es, creo yo, sin temor a equivocarme, la oración más conocida, repetida y malentendida desde hace mucho tiempo. Irónicamente se utiliza como parte de un ritual de vanas repeticiones, como las que el mismo Jesús pidió no hacer (Mt. 6:7), lo cual la convierte en una palabrería sin sentido, cuyo orador no sabe realmente lo que está diciendo.

La mayoría de las personas dicen creer y adorar a un Dios al que tan sólo conocen a manera de título, pero no a Dios mismo. La primera parte de la oración nos lleva a la cruz, nos trae a memoria el sacrificio de Cristo, por el cual podemos dirigirnos a Dios como Padre y he aquí el primer error, algo bien importante a dejar claro es que aunque El Dios al que oramos es nuestro Padre que está en los cielos y es Soberano, no todos pueden acercarse a Dios como Padre porque no lo es. (Jn. 1:10.12; Jn. 14:6; Rom. 8:15-17).
 
En Lucas 11:1, luego de que Jesucristo ha terminado de orar, uno de los discípulos se le acerca pidiéndole instrucciones específicas sobre cómo orar, una de las guías espirituales más esenciales que El les dejó.

Mateo, también registra esta enseñanza en Mateo 6:5-13; y así como los discípulos, nosotros también necesitamos pedirle al Señor que nos guíe en como orar, porque en verdad, no sabemos hacerlo de la manera correcta, es decir, como Dios quiere que lo hagamos, pues para El, no sólo es importante la intención del corazón, sino que las cosas se hagan a Su manera y no a la nuestra. Así como Dios no dejó a nuestra decisión la manera de obedecer, sino que nos dio los mandamientos, este modelo es para utilizar en nuestro tiempo especial de oración y comunión con El.

Luego de la introducción, siguen 6 peticiones, las 3 primeras para con Dios y las 3 siguientes para con nosotros.

Primera petición : Santificado sea tu nombre (Mt. 6:9), es el propósito de la oración. Santificar : separar o hacer diferente.

Jesucristo enfatiza la santidad del Dios a quien oramos. El nombre de Dios se describe en la traducción griega original, como «sagrado,» (1 Sam. 2:2; Is. 6:3; 1 Pe. 1:16).

Segunda Petición : Venga tu Reino. (Mt. 6:10ª)

Jesucristo identifica la prioridad de orar más importante: el regreso del Reino de Dios a la Tierra – y cuanto antes mejor; pero Qué es el Reino de Dios? Qué es lo que estamos pidiendo? El pueblo de Dios, en el lugar de Dios, bajo el gobierno de Dios. Es el mismo reino de que David habló con asombro (Sal. 103:19; 45:11-13), el lugar de donde vino nuestro Salvador (Juan 18:36), y la esperanza para el futuro de la humanidad que Juan previó (Ap. 21:1-4). Jesucristo habla de la importancia de buscar el Reino de Dios. (Mt. 6:33) y a causa de su sacrificio en beneficio de los escogidos, el regreso del Reino de Dios es una cuestión de «cuándo,» no de «si.» (Mr. 1:15) Nosotros, como creyentes cristianos, debemos considerar esta parte de la oración del Señor no como ilusiones, sino el punto culminante de la historia de humanidad. El regreso del Reino de Dios se desencadenó en Calvario. 

¿Estarás listo para cuando llegue el fin? (Mt. 24:4-14, 44)

Tercera Petición: Hágase Tu Voluntad (Mt. 6:10b)

Nosotros seres humanos tenemos la costumbre absurda de creer que podemos convencer a Dios de cumplir nuestro mandato. Claro que sí, oramos con las palabras «Hágase tu voluntad» mientras, en verdad, deseamos que Dios haga la voluntad nuestra. Y nos decepcionamos cuando no nos obedece. (San. 4:3)

Pero, y cómo saber cuál es la voluntad de Dios? Existen dos aspectos de la voluntad soberana de Dios: La voluntad secreta o decretal que nos dice que El es Soberano y que ha decretado todo lo que sucede. Es decir que hace lo que quiere conforme a su voluntad. Por eso no nos da todo lo que deseamos si le pedimos en el nombre de su Hijo, aunque sea verdad que Jesucristo dijo algo de este modo (Juan 14:14); sí, Dios nos dará lo que pedimos usando el nombre de Jesucristo, pero debe ser una oración por algo que trae gloria a su nombre. (Juan 14:13). 

la voluntad revelada (Dt. 29:29), que nos sirve para conocerlo y saber cómo vivir de la manera que a El le agrada, la cual encontramos en su bendita Palabra. 


Continuará.......

Bendiciones, Gracia y Paz

jueves, 24 de noviembre de 2016

DIOS ES SOBERANO


 …¿Las muchas palabras no han de tener respuesta? ¿Y el hombre que habla mucho será justificado? ¿Harán tus falacias callar a los hombres? ¿Harás escarnio y no habrá quien te avergüence? Tú dices: Mi doctrina es pura, y yo soy limpio delante de tus ojos. Si él pasa, y aprisiona, y llama a juicio, ¿Quién podrá contrarrestarle? Porque él conoce a los hombres vanos; ve asimismo la iniquidad, ¿y no hará caso?...Si tú dispusieres tu corazón, y extendieres a él tus manos; si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, y no consintieres que more en tu casa la injusticia, entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, y serás fuerte, y nada temerás; y olvidarás tu miseria, o te acordarás de ella como de aguas que pasaron. La vida te será más clara que el mediodía; aunque oscureciere, será como la mañana. Tendrás confianza, porque hay esperanza; Mirarás alrededor, y dormirás seguro…(Job 11:1-20.RVR1960)

Creo que todos conocemos la historia de Job, a quien le sobrevinieron cantidad de calamidades y todas al mismo tiempo, aunque él era un hombre recto ante los ojos de Dios.. 

Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. (Job 1:1.RVR1960).

Sin embargo, como vemos en el capítulo 11, su amigo Zofar, en medio de su falta de sabiduría, juzga a Job, creyendo conocer los motivos por los cuales a Job le ha sucedido todo aquello por lo que está sufriendo y más aún se arriesga a hablarle de lo que le espera a futuro si se arrepiente. 

Algunas veces nos apresuramos a juzgar lo que no sabemos ni conocemos; porque quién conoce los pensamientos de Dios? Y al ver a alguna persona pasando por momentos difíciles, quizá lo primero que se nos ocurre pensar es “qué habrá hecho para merecer eso que le está pasando”, como los discípulos cuando le preguntaron a Jesús si había pecado ese hombre ciego o sus padres (Juan 9:2). Somos bastante ligeros, actuando en nuestra carne, para diagnosticar y pronosticar cosas a las personas cercanas. Lanzamos palabras, algunas de juicio y otras de supuesta bendición, creyendo que somos enviados por Dios para hacerlo. En otras palabras, actuamos de manera insensata como Zofar.

Al inicio de la historia de Job, en los capítulos 1 y 2 se ve claramente qué fue lo que sucedió y es que Satanás (el adversario, el acusador), tratando infructuosamente de acusar a Job, le pide permiso a Dios para causarle sufrimiento, pues quería obtener pruebas de su falsa acusación (que Job era recto y justo porque en todo le iba bien, luego no había mérito en ello). Y es Dios quien lo autoriza para que destruya todas sus cosas, incluida su familia y su salud, pero no su vida. Obviamente, esta parte de la historia siempre es desconocida para nosotros, como lo fue para Zofar; de ahí lo aventurado de sus precipitadas conclusiones.

Además, es una clara muestra de la soberanía de Dios, que ni siquiera Satanás puede tocarnos, a menos que Dios se lo permita; como en el caso de Job, quien fue probado por Dios y salió más que victorioso de su prueba. 

Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job. …. Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero….Después de esto vivió Job ciento cuarenta años, y vio a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación. Y murió Job viejo y lleno de días…. (Job 42:1-17.RVR1960).


Demos gracias al Señor, porque cuida de nosotros y nada sucede sin su control. Pidamos perdón por las veces que hemos actuado insensatamente, creyendo saber y conocer lo que no sabemos ni conocemos, porque solo le pertenece a El en su soberana Gracia y Misericordia. Señor, danos sabiduría para conocerte y relacionarnos contigo de la manera como Tu lo deseas, has determinado y es agradable para Ti. En el nombre de Jesús oramos. Amén, Amén y Amén.


Bendiciones, Gracia y Paz


jueves, 12 de noviembre de 2015

CUANDO DIOS DICE NO


La insistencia no es buena cuando Dios dice NO a una petición en oración. A El no le agrada porque es como si nosotros le pidiéramos que reconsiderara, porque pensamos que Dios está equivocado al negarnos algo.

Por una parte no sabemos pedir.. o pedimos lo que no debemos… o pedimos por las razones incorrectas… Nos quejamos cuando Dios nos está bendiciendo... La prosperidad económica no debe ser motivo de oración pues se nos dará por añadidura. (Mateo 6:33).

Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. (Romanos 8:26.RVR1960).

Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. (Santiago 4:3.RVR1960). 

Ahí es cuando Dios dice NO.

Por lo general insistimos, porque creemos que Dios no ha respondido aún nuestra oración, y lo que realmente sucede es que sí la ha respondido… dijo que NO y no queremos aceptarlo. Ante nuestra insistencia, o a causa de nuestras quejas, es posible que Dios en ocasiones nos conceda lo que pedimos, pero luego, tendremos que vivir cargando las consecuencias.

y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos. Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo. Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos. Y refirió Samuel todas las palabras de Jehová al pueblo que le había pedido rey. Dijo, pues: Así hará el rey que reinará sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro; y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros. Tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras. Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos. Diezmará vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos. Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras. Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos. Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día. Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros; (1 Samuel 8:5-19. RVR1960).

Había un varón de Benjamín, hombre valeroso, el cual se llamaba Cis, hijo de Abiel, hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afía, hijo de un benjamita. Y tenía él un hijo que se llamaba Saúl, joven y hermoso. Entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo. Mañana a esta misma hora yo enviaré a ti un varón de la tierra de Benjamín, al cual ungirás por príncipe sobre mi pueblo Israel ….Y luego que Samuel vio a Saúl, Jehová le dijo: He aquí éste es el varón del cual te hablé; éste gobernará a mi pueblo. (1 Samuel 9:1-2;16-17.RVR1960)

Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de Jehová; y lo oyó Jehová, y ardió su ira, y se encendió en ellos fuego de Jehová, y consumió uno de los extremos del campamento... …y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: !!Quién nos diera a comer carne!

Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos… Pero al pueblo dirás: Santificaos para mañana, y comeréis carne; porque habéis llorado en oídos de Jehová, diciendo: !!Quién nos diera a comer carne! !!Ciertamente mejor nos iba en Egipto! Jehová, pues, os dará carne, y comeréis. No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días, sino hasta un mes entero, hasta que os salga por las narices, y la aborrezcáis, por cuanto menospreciasteis a Jehová que está en medio de vosotros, y llorasteis delante de él, diciendo: ¿Para qué salimos acá de Egipto?... Y vino un viento de Jehová, y trajo codornices del mar, y las dejó sobre el campamento, un día de camino a un lado, y un día de camino al otro, alrededor del campamento, y casi dos codos sobre la faz de la tierra. Entonces el pueblo estuvo levantado todo aquel día y toda la noche, y todo el día siguiente, y recogieron codornices; el que menos, recogió diez montones; y las tendieron para sí a lo largo alrededor del campamento. Aún estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese masticada, cuando la ira de Jehová se encendió en el pueblo, e hirió Jehová al pueblo con una plaga muy grande. (Números 11:1;4-6;18-20;31-33.RVR1960).

Por eso, si El dice NO, debemos aceptarlo.. Si dice SI, demos gracias.. si dice aún no, esperemos paciente y confiadamente que se dará en Su tiempo.

Como hizo el Apóstol Pablo...quien luego de 3 veces, no insistió más y aceptó la voluntad del Señor... Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. (2 Corintios 12:7-10.RVR1960).

Si aceptamos Su voluntad y oramos conforme a ella y no pretendemos que El apruebe la nuestra, todo sucederá de la mejor manera y como debe ser, de acuerdo con el plan perfecto de Dios para nuestras vidas y además gozaremos de Su poder en nosotros.

Pidámosle a Nuestro Señor que nos guíe en cada oración; que nuestra oración de ahora en adelante sea Padre, enséñanos primero a conocer tu voluntad, a escucharla, pero sobretodo a aceptarla y actuar en consecuencia, que es lo que más nos cuesta. Padre, danos un espíritu enseñable y humilde. Perdónanos, porque no sabemos cómo orar, por eso Tu nos dejaste a Tu Santo Espíritu quien intercede por nosotros con gemidos indecibles. Perdónanos porque hemos orado en nuestra carne, dejándonos arrastrar por las enseñanzas que nos gusta oir y oramos pidiendo las añadiduras. Guíanos y danos fuerzas para insistir, persistir, resistir y nunca desistir de continuar en Tus caminos. Te damos gracias porque siempre nos escuchas y siempre nos das lo que necesitamos, aunque no sea lo que queremos. En el nombre de Jesús oramos. Amén, Amén y Amén.

Bendiciones, Gracia y Paz.