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miércoles, 20 de diciembre de 2023

Reflexiones sobre Lucas 20

 



El Evangelio del Cristo crucificado es una piedra de tropiezo o una simple locura para el hombre natural. Pablo afirma esto en 1 Corintios 1:23.

¿Te ha capacitado Dios para ver cuán necesario y apropiado es Cristo para tu alma pecaminosa, y al mismo tiempo cuán precioso y hermoso es para cada necesidad y circunstancia de tu vida?

Si estás buscando edificar sobre tus propios fundamentos, no eres más que un pobre pecador. Sométete a Dios. Abandona tu propia justicia. Tienes que entender que sin Cristo todo tu esfuerzo por obtener el favor de Dios sólo te condena, tanto hoy como para siempre. Por otro lado, para aquellos que creen, Cristo es precioso 1 Pedro 2:7.

Que en esta navidad, Cristo nazca en tu corazón, para que puedas confiar sólo en El para tu salvación y vida eterna, pero sobretodo para ver lo precioso que El es.


Bendiciones, gracia y paz

viernes, 21 de agosto de 2020

Reflexiones sobre Lamentaciones

 




En el capítulo 3 del libro de Lamentaciones, el profeta Jeremías nos recuerda esperar a Dios y en Dios, lo cual no es fácil para nosotros. En medio del mundo actual, plagado de lo instantáneo, de tecnología y avances científicos, ni siquiera los creyentes nos escapamos de la cultura de la inmediatez, queremos todo y lo queremos ya. Nos desesperamos esperando y Dios se toma su tiempo, es un Dios de procesos.

En eso consiste la fe, es la certeza de lo que se espera... Cuándo? No sabemos, pero debemos seguir corriendo con paciencia la carrera como dijo el apóstol Pablo.

Dios nos enseñe y ayude a esperar en Él como corresponde, con gozo y anhelo.




Bendiciones, Gracia y Paz

martes, 4 de agosto de 2020

Temes a Dios o a los hombres?



Mejor y más honroso es temer a aquel que puede matar el cuerpo y el alma, que al hombre que tan sólo puede matar el cuerpo. No deshonremos a nuestro Dios con nuestra desconfianza y falta de fe en sus promesas que son fieles y eternas, que son en Cristo Sí y en Cristo amén, para Su gloria eterna.


Bendiciones, Gracia y Paz

lunes, 21 de octubre de 2019

VIVIMOS POR FE Y NO POR VISTA




Siempre, al escuchar o leer este versículo de 2 Corintios 5:7, pensaba, sí claro, yo tengo fe y por la fe vivo, pues la Escritura también dice que el justo por la fe vivirá, pero no me había detenido a meditar y profundizar acerca del significado tan maravilloso que tiene este pasaje, lo que verdaderamente implica vivir por fe, y hoy quiero compartirles mis reflexiones al respecto.

Vivir por fe y no por vista, es vivir conforme a nuestro llamado, --si es que hemos sido llamados por Cristo y estamos en Cristo--, es vivir contra cultura, contra la corriente. El mundo y lo que nos rodea no dicta nuestras reglas de conducta y de vida, aunque infructuosamente lo intenten una y otra vez todo el tiempo. Estamos en el mundo, pero no pertenecemos al mundo. Pertenecemos a aquel que nos compró con su sangre preciosa, a Aquel que dió su vida para que nosotros la tengamos en abundancia (no aquí, no ahora).

Vivimos por fe acorde a lo que el objeto de nuestra fe (Dios), nos dicta a través de Su palabra, la Biblia; ese es nuestro único código de conducta. Vivimos por fe, teniendo la certeza de lo que esperamos y convencidos de lo que no vemos. Vivimos con nuestros ojos puestos en lo eterno y no en lo temporal, con nuestros ojos puestos en Jesús, el autor y consumador de la fe. No vivimos por el aquí y el ahora y por eso los creyentes podemos decir, como el apóstol Pablo...

"Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,.." Efesios 1:3‭-‬7 RVR1960.

Y tú herman@ cristiano, vives por fe o por vista?


Bendiciones, Gracia y Paz

jueves, 13 de junio de 2019

Cuando no deseo alabar a Dios




La alabanza no depende de una comprensión de la circunstancia o del juicio. La alabanza depende de la comprensión de quién es Dios realmente y de nuestra disposición a poner nuestra fe en él.

Como seres humanos, nunca entenderemos completamente a Dios mientras estemos en esta tierra. Dios es Santo y sin mancha. Dios es Todopoderoso y Omnisciente. Él es el Creador del universo y, sin embargo, vive en ti y en mí por Su voluntad. ¡Él es el único Dios vivo y verdadero! 

Aprendí que no podía depender de mi propia fuerza o de mis emociones volubles. Dios a menudo me pedía que lo alabara cuando no parecía haber mucho por lo cual alabarlo. No tenía ganas de alabarle. Comencé a entender que la alabanza no es un sentimiento.

La alabanza es una elección, un paso de obediencia tomado sin la seguridad de una circunstancia cambiada o la eliminación de un juicio.

La alabanza se centra en Dios, no en las circunstancias, y fija su mirada en la verdad de Dios  y Su carácter, en lugar de en la prueba en cuestión.

La alabanza comienza y termina con fe en la naturaleza, personalidad e integridad de Dios ... y eso nunca cambia. 

No importa lo que esté por venir, Dios es fiel. No importa cuán sofocante sea la prueba de fuego, Dios está con nosotros y nos dará la salida.

¡Así que alaba a Dios! Agradécele hoy por cada victoria que el mañana traerá.

Oremos

Padre, te alabo hoy por todo lo que has hecho en mi vida. Eres fiel incluso cuando soy infiel. Tu amor me persigue incluso cuando soy desagradable. Tu perdón cubre mi pecado y me libera de su castigo. Te alabo por tu amor y fidelidad hacia mí. Tu presencia en mi vida lo cambia todo, permitiéndome vivir cada momento de cada día, segur@ y feliz de saber que tienes el control. Al enfrentar el hoy, Señor, recuérdame que no importa lo que suceda, ¡puedo alabarte! En el Nombre de Jesús, Amén.



Tienes una petición de oración, ¿necesitas a alguien que ore por ti? deja tus comentarios









Nota: traducido del devocional de Girlfriends in God, por Mary Southerland.

domingo, 22 de julio de 2018

CRECIENDO EN CRISTO

Dichosos los de conducta perfecta, los que siguen las enseñanzas del Señor. Dichosos los que cumplen sus testimonios, y lo buscan de todo corazón. 
En mi corazón he atesorado tus palabras, para no pecar contra ti. ¡Bendito seas, Señor! ¡Permíteme aprender tus estatutos! (Salmos 119:1-2;11-12.RVC)

….Sepan que en todo el mundo sus hermanos están enfrentando los mismos sufrimientos, pero el Dios de toda gracia, que en Cristo nos llamó a su gloria eterna, los perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá después de un breve sufrimiento. (1 Pedro 5:9-10.RVC).

PERFECCIONAR = Dar el mayor grado de perfección a una cosa. (*).

Significado Bíblico = Proveniente de la palabra griega “téleios”, cuyo significado es "completo", "maduro", “perfecto”, "completamente crecido", "plenamente desarrollado", "que alcanzó su propósito"; (Fuente: http://www.wikicristiano.org/diccionario-biblico)

AFIRMAR = Asegurar a una persona en una posición. (*).

FORTALECER = Hacer fuerte o más fuerte a alguien o algo. Adquirir [una persona] fuerza física o moral. (*).

ESTABLECER = Hacer que empiece a funcionar algo, generalmente con propósito de continuidad, estabilidad. (*).

Dios espera que crezcamos continuamente en todas y cada una de las áreas de nuestra vida, que maduremos, no sólo física, sino espiritualmente también y como todo con el Señor, tiene un orden perfecto claramente expuesto por el Apóstol Pedro en estos versículos. Dice, que antes de que ocurra todo lo que nuestro Padre Celestial planea hacer con nosotros, pasaremos por un “breve sufrimiento”, que no es otra cosa que pruebas por las que atravesaremos, ya que como escribieron Santiago, Pablo, esto es lo que moldea nuestro carácter y nos ayuda a madurar. Qué tan breve? No sabemos. Recordemos que el concepto de tiempo es bastante subjetivo y para Dios mil años son como un día y un día como mil años. También dependerá de nosotros mismos; de la manera cómo enfrentemos y asumamos esas pruebas, seguiremos en ellas o avanzaremos a la siguiente, la utilizaremos para crecer, o la desperdiciaremos en actitud de autoconmiseración.

Pero, luego de superado todo lo anterior, nos dice nuestro amado Padre que El mismo nos perfeccionará, que no es otra cosa que madurez espiritual; nos afirmará sobre algo sólido, la roca que es Cristo; nos fortalecerá, para que podamos perseverar; y para que finalmente seamos firmes y estables, que es la meta del supremo llamamiento de Dios, como dijo el Apóstol Pablo en Filipenses 3:14.

Quizá aún no se ha dado esto en nuestra vida porque seguimos en la misma prueba y no hemos logrado salir; o quizá porque hemos tratado de hacer todo en nuestras fuerzas y Pedro dice que es el Señor quien nos perfecciona, afirma, fortalece y establece.

Qué maravilloso saber, que aunque pareciera que Dios espera mucho de nosotros y que no vamos a lograrlo, no nos deja solos durante el proceso, tenemos al Espíritu Santo que a través de su Palabra, nos anima continuamente y nos guía; sólo tenemos que saber escuchar, no descuidar los medios de Gracia y actuar en consecuencia.

Gracias Padre Celestial por tan grandes planes y promesas que tienes para nosotros. Gracias por confirmarnos que no estamos solos, que Tu siempre estás allí para sostenernos y para darnos fuerzas cuando ya se nos acaban. Gracias por elegirnos sin merecerlo y darnos un propósito. Ayúdanos a mantener intacta nuestra fe y continuar por el camino que nos trazaste. En el nombre de Jesús oramos. Amén, Amén y Amén.


Bendiciones, Gracia y Paz.


(*) Fuente: www.google.com.co

lunes, 7 de mayo de 2018

NO HAY CONDENACIÓN



Y seguramente pensarás o me dirás, yo creo en El.... 

Pero la fe sin obras está muerta... 

Esto no quiere decir que tenemos que hacer méritos o buenas obras para salvarnos, eso no es necesario si depositamos nuestra fe en el único y suficiente salvador, sólo sirve como evidencia de que hemos creído en Él y somos salvos.

Dios, por medio de Santiago 2:19, dice "Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan."

Y Jesús dijo: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos." Mateo 7:21

Aquel que hace las buenas obras que el Padre preparó de antemano para que anduviéramos en ellas, (Efesios 2:10)  y que el Espíritu Santo nos capacita para cumplir.  

Así que no es cualquier "buena obra", no es la que a nosotros se nos ocurra...

Bendiciones, Gracia y Paz


martes, 17 de enero de 2017

EL TAMAÑO DE LA FE


Siempre había escuchado que la fe mueve montañas, que debía tener mucha fe, que el tamaño de mi fe era directamente proporcional a la obtención de mis sueños y anhelos, que si no veía resultados en mi vida era porque no tenía la fe suficiente. Debo confesar que por algún tiempo creí estas afirmaciones y me sentí frustrada y culpable ante Dios, quien en su infinita misericordia y por su gracia y para su gloria me mostró lo siguiente:

Después los seguidores se acercaron a Jesús y le preguntaron en privado: —¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo? Jesús les dijo: —Eso fue porque ustedes tienen muy poca fe. Les digo la verdad: si su fe fuera tan sólo como un grano de mostaza, podrían decirle a esta montaña: “Muévete de aquí para allá”, y esta se movería. Nada les sería imposible. (Mat. 17:19-20.PDT)

Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. (Rom. 12:3.RV60).

Fijemos nuestra mirada en Jesús, en quien la fe empieza y termina. En vez del gozo que podía haber tenido, sufrió la muerte en la cruz y aceptó la humillación como si no fuera nada. Después se sentó a la derecha del trono de Dios. (Heb. 12:2.PDT).

Jesús le dijo: —No digas: “Si puedes hacer algo”, todo es posible para el que cree. (Mar. 9:23.PDT)

Entonces los llevó afuera y les dijo: —¿Qué debo hacer para ser salvo? Le respondieron: —Cree en el Señor Jesús y serás salvo tú y todos los de tu casa. (Hec. 16:30-31.PDT)

Cuando sus seguidores vieron esto, se sorprendieron y dijeron: —¿Cómo se secó la higuera y murió tan rápido? Jesús les respondió: —Les digo la verdad: si ustedes tienen fe y no dudan, no solamente serán capaces de hacer lo que yo hice con la higuera. Es más, podrán decirle a esta montaña: “Levántate y lánzate al mar” y así sucederá. Si ustedes creen, recibirán todo lo que pidan en oración. (Mat. 21:20-22.PDT)

Repasando estos pasajes, con la ayuda del Espíritu Santo, pude comprender que el tamaño de la fe no es lo importante, porque a todos Dios nos dio una medida de fe. Lo que sí es realmente importante es el objeto de la misma; es decir en quien está puesta nuestra fe (Jesús el autor y consumador).

El no lograr algunas cosas no implica necesariamente fe insuficiente; sino mas bien que nuestra fe está puesta en nosotros mismos, en que en nuestras fuerzas podemos hacer algo y Mateo 17 lo dice claramente, una fe tan pequeña como un grano de mostaza pero en Dios, no en nosotros y acompañada de oración conforme a Su voluntad, puede hacer cualquier cosa, pues nada hay imposible para Dios.


Señor hoy te pedimos que esa medida de fe que nos has dado a cada uno, sea puesta únicamente en ti, no para mover montañas, pues sólo era una ilustración, sino para vivir para glorificarte, para obedecerte, permanecer fieles y firmes, totalmente dependientes de ti, conscientes de que apartados de ti, nada podemos hacer. Te lo pedimos y te damos gracias en el nombre de Jesús, confiados en que tu harás conforme a tu perfecta voluntad. Amén.


Bendiciones, Gracia y Paz

domingo, 4 de septiembre de 2016

LA IMPORTANCIA DE UNA CONFESIÓN DE FE


Qué es una Confesión de fe? Es una declaración completa, precisa y ordenada de las principales enseñanzas de la Palabra de Dios.

Luego de ser católica por costumbre durante toda mi vida, me congregué por 3 años en una iglesia cristiana donde me enseñaron que yo era muy importante para Dios, tanto, que por eso Jesús había muerto por mi en la cruz, para que yo tomara el lugar en esta tierra que me correspondía como hija de un rey, o sea una princesa y como tal, no podía enfermarme, no podía pasar necesidades económicas, no debía tener problemas de ningún tipo, porque a las princesas de Dios no les ocurre lo mismo que a las demás "mujeres del mundo". ¿?

Me enseñaron que si aún así, algo de ésto llegaba a ocurrirme, era o porque estaba siendo atacada por el enemigo, o porque estaba en pecado, o porque me faltaba fe y si el problema era económico, era porque no estaba diezmando y ofrendando, porque también me enseñaron que el diezmo servía para que Dios protegiera mis finanzas contra el devorador y las ofrendas, para que Dios aumentara mis ingresos. Y todo esto "supuestamente" soportado por la Biblia, con todo y versículos. ¿?

Me enseñaron también, que si un esposo no se sujetaba a Dios, la esposa no estaba obligada a sujetarse a ese esposo y que si una esposa o esposo no era feliz en su matrimonio, bien podía separarse, porque Dios sólo quería que las personas fueran felices y había diseñado el matrimonio para que vivamos bien. ¿?

Me enseñaron que yo debía arrebatarle al enemigo (diablo) lo que por derecho me pertenecía como hija de Dios y que tenía que hacer guerra espiritual para arrebatar a mi familia, mis finanzas, mi salud, en fin, cualquier cosa que no anduviera bien en mi vida, tenía que peleársela al diablo y que la victoria estaba asegurada, porque Dios estaba conmigo. ¿?

También me enseñaron a declarar, decretar, confesar, atar y desatar, porque las palabras tienen poder y todo lo que yo dijera (bueno o malo) sucedería porque yo era una hija de Dios y había sido dotada con el mismo poder, lo que pasaba era que no lo ejercitaba y me faltaba fe, por eso no veía resultados en algunas cosas. ¿?

Me enseñaron que tenía que pedirle en oración al Espíritu Santo que "activara" los dones que me había dado y que si deseaba alguno en especial, se lo pidiera según la siguiente clasificación: dones de conocimiento como palabra de sabiduría, palabra de ciencia y discernimiento de espíritus; dones de poder y acción como don de fe, dones de sanidades y obra de milagros y dones de comunicación como don de profecía, lenguas e interpretación de lenguas. ¿?

Me aconsejaron que una vez teniendo el conocimiento básico, dejara de estudiar y me dedicara a servirle a Dios, porque eso era lo que demandaba de mi. y que el Espíritu Santo me iría mostrando y enseñando lo que necesitara en el momento en que lo necesitara.¿?

Me enseñaron que una congregación se manejaba como una empresa, incluso aplicando principios de administración. ¿?

Insisto, todo lo anterior, "supuestamente" soportado por la Biblia, con todo y versículos. (fuera de contexto claro está).

A qué viene todo ésto? a que no en todas las religiones e iglesias adoran al mismo Dios, al bíblico, aunque así lo afirmen; que no todos los caminos conducen a Dios ni a la salvación, (Juan 14:6; Mateo 7:13); que no todos profesamos la misma fe, aunque utilicemos la Biblia, pues muchos herejes a través de la historia y aún en la actualidad manifiestan creer lo que la Biblia dice. Hay quienes creyendo lo que la Biblia dice, afirman que Jesucristo fue simplemente un profeta, 100% hombre, desconociendo su deidad y obra redentora; otros, los docetistas, afirman totalmente lo contrario, es decir que Jesús no tuvo forma corporal, que era tan solo una aparición.

De ahí la importancia de una confesión de fe, porque no solamente permite hacer la diferencia entre unos creyentes y otros, sino que al expresar abiertamente en qué creemos (confesión de fe), se convierte en un medio útil para declarar y defender la verdad, y conociéndola a fondo, nos facilita detectar el error doctrinal. Judas 1:3.

Al interior de la congregación, una confesión de fe sirve de norma pública de comunión y disciplina. Ayuda a proteger la iglesia, ya que si todos creemos lo mismo, se forma un blindaje contra cualquier idea o doctrina extraña, novedosa y diferente que alguien quiera tratar de introducir. lo cual no ocurre en la mayoría de las iglesias. Es imposible que exista comunión entre creyentes que piensen, oren y adoren distinto. 1 Corintios 1:10.

Amig@ lector, en tu congregación existe una confesión de fe? sabes en qué creen en la iglesia donde te congregas? tienen una sólida y real base bíblica esas creencias?


Bendiciones, Gracia y Paz

viernes, 10 de junio de 2016

AVIVAMIENTO


Puedes ser una buena persona, creer en tu sabiduría que no le haces mal a nadie, ayudar a los necesitados, servir en tu iglesia, orar y leer la Biblia; puedes hacer muchas cosas menos salvarte a ti mismo. Ni tus obras de misericordia, ni una oración pública de fe, ni ninguno de tus sacrificios puede reemplazar la obra redentora de Cristo.

¡En ningún otro hay salvación! Dios no ha dado ningún otro nombre bajo el cielo, mediante el cual podamos ser salvos. (Hechos 4:12. NTV).

Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. 9 La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo. (Efesios 2:8-9).

Sin embargo, en el ámbito cristiano se continúa hablando de avivamiento. Llaman avivamiento al iglecrecimiento, a iglesias repletas de gente, pero sin la certeza acerca de su condición espiritual (acaso importa si de todas formas está llena?); conciertos cristianos cuya capacidad de convocatoria es impresionante; jornadas de sanidad y milagros y cualquier otra actividad llamativa que atraiga suficiente público.

De veras crees que formar parte de todo ésto hará que Jesús te diga como al ladrón junto a El: "Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso." Lucas 23:43. NTV.

Un avivamiento sólo surge como respuesta a la predicación del evangelio.

Entonces...........juzga tu mism@.


Bendiciones, Gracia y Paz

domingo, 8 de noviembre de 2015

SEPARADOS DE MI....

Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron. (Lucas 5:1-11. RVR1960).

En nuestro caminar con Jesús, al ir conociéndolo cada vez más, es maravilloso ver la forma como enseñaba; era práctico, sencillo, utilizaba un lenguaje que cualquiera pudiera entender, aunque no todos entendían. Aprovechaba cualquier oportunidad y cualquier cosa; siempre utilizaba lo que tuviera a mano para enseñarles a sus discípulos qué quería que hicieran y de qué manera hacerlo, conforme a la voluntad del Padre. Este pasaje relatado por Lucas no es la excepción. 

En esa oportunidad, Jesús escogió la barca de Pedro (entonces Simón), que era su sitio de trabajo, algo que dominaban, un ambiente por demás conocido para los pescadores del sector para enseñarles que haciendo exactamente lo que El les pedía, en el lugar que El les mostraba y de la manera como El les indicaba obtendrían resultados nunca antes vistos. Así fue como tuvieron su “pesca milagrosa”, recogiendo tal cantidad de peces que sus barcas casi se hundían, cuando antes ya habían estado intentándolo por largo tiempo y sin obtener resultado alguno. La diferencia radicó en que Pedro se dispuso a escuchar la voz del Maestro y a seguir sus indicaciones tal cual.

Y lo mejor vino después. Una vez Jesús comprobó que Pedro había comprendido la enseñanza, le pidió a él y a sus compañeros que le siguieran, porque haría de ellos, “pescadores de hombres”; les iba a enseñar cómo ganar almas para Dios.

Esa misma enseñanza la debemos aplicar hoy día; aunque no somos pescadores como los del relato, sí podemos seguir su ejemplo. Escuchar primero las indicaciones del Maestro, para hacer las cosas a Su manera y no a la nuestra; como tampoco podemos olvidar el siguiente pasaje: »Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador…Permanezcan en mí, y yo en ustedes. Así como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid y ustedes los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí ustedes nada pueden hacer.. (Juan 15:1;4-5.RVC). Nada podemos hacer separados de El. Así como los pescadores tuvieron una noche de trabajo infructuosa, porque no estaban con el Maestro. Así nosotros, podemos esforzarnos, organizar grandes cruzadas, traer invitados de renombre y hacer mucha publicidad para una reunión especial, orar hasta quedar sin voz y con las rodillas peladas, ayunar; pero si no vamos al sitio que nos indique el Maestro, ni hacemos lo que El nos indique, no veremos resultados.

O quizá los veamos, no en la misma cantidad y calidad; o sólo por poco tiempo porque... Si el Señor no edifica la casa, de nada sirve que los edificadores se esfuercen. Si el Señor no protege la ciudad, de nada sirve que los guardias la vigilen. De nada sirve que ustedes madruguen, y que se acuesten muy tarde, si el pan que comen es pan de sufrimiento, y el Señor da el sueño a los que él ama. (Salmos 127:1-2.RVC).

Amado Padre, gracias por tu Palabra que nos enseña y fortalece cada día. Gracias por revelarnos lo que necesitamos saber para luego glorificarte. Perdónanos, porque, aunque con buena intención, hemos querido hacer cosas en nuestras fuerzas, guiados por nuestras ideas, sin tomar en cuenta tu voluntad y por eso los resultados no son los que Tu esperas. Gracias te damos y en el nombre de Jesús oramos. Amén, Amén y Amén.


Bendiciones, Gracia y Paz