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domingo, 22 de julio de 2018

CRECIENDO EN CRISTO

Dichosos los de conducta perfecta, los que siguen las enseñanzas del Señor. Dichosos los que cumplen sus testimonios, y lo buscan de todo corazón. 
En mi corazón he atesorado tus palabras, para no pecar contra ti. ¡Bendito seas, Señor! ¡Permíteme aprender tus estatutos! (Salmos 119:1-2;11-12.RVC)

….Sepan que en todo el mundo sus hermanos están enfrentando los mismos sufrimientos, pero el Dios de toda gracia, que en Cristo nos llamó a su gloria eterna, los perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá después de un breve sufrimiento. (1 Pedro 5:9-10.RVC).

PERFECCIONAR = Dar el mayor grado de perfección a una cosa. (*).

Significado Bíblico = Proveniente de la palabra griega “téleios”, cuyo significado es "completo", "maduro", “perfecto”, "completamente crecido", "plenamente desarrollado", "que alcanzó su propósito"; (Fuente: http://www.wikicristiano.org/diccionario-biblico)

AFIRMAR = Asegurar a una persona en una posición. (*).

FORTALECER = Hacer fuerte o más fuerte a alguien o algo. Adquirir [una persona] fuerza física o moral. (*).

ESTABLECER = Hacer que empiece a funcionar algo, generalmente con propósito de continuidad, estabilidad. (*).

Dios espera que crezcamos continuamente en todas y cada una de las áreas de nuestra vida, que maduremos, no sólo física, sino espiritualmente también y como todo con el Señor, tiene un orden perfecto claramente expuesto por el Apóstol Pedro en estos versículos. Dice, que antes de que ocurra todo lo que nuestro Padre Celestial planea hacer con nosotros, pasaremos por un “breve sufrimiento”, que no es otra cosa que pruebas por las que atravesaremos, ya que como escribieron Santiago, Pablo, esto es lo que moldea nuestro carácter y nos ayuda a madurar. Qué tan breve? No sabemos. Recordemos que el concepto de tiempo es bastante subjetivo y para Dios mil años son como un día y un día como mil años. También dependerá de nosotros mismos; de la manera cómo enfrentemos y asumamos esas pruebas, seguiremos en ellas o avanzaremos a la siguiente, la utilizaremos para crecer, o la desperdiciaremos en actitud de autoconmiseración.

Pero, luego de superado todo lo anterior, nos dice nuestro amado Padre que El mismo nos perfeccionará, que no es otra cosa que madurez espiritual; nos afirmará sobre algo sólido, la roca que es Cristo; nos fortalecerá, para que podamos perseverar; y para que finalmente seamos firmes y estables, que es la meta del supremo llamamiento de Dios, como dijo el Apóstol Pablo en Filipenses 3:14.

Quizá aún no se ha dado esto en nuestra vida porque seguimos en la misma prueba y no hemos logrado salir; o quizá porque hemos tratado de hacer todo en nuestras fuerzas y Pedro dice que es el Señor quien nos perfecciona, afirma, fortalece y establece.

Qué maravilloso saber, que aunque pareciera que Dios espera mucho de nosotros y que no vamos a lograrlo, no nos deja solos durante el proceso, tenemos al Espíritu Santo que a través de su Palabra, nos anima continuamente y nos guía; sólo tenemos que saber escuchar, no descuidar los medios de Gracia y actuar en consecuencia.

Gracias Padre Celestial por tan grandes planes y promesas que tienes para nosotros. Gracias por confirmarnos que no estamos solos, que Tu siempre estás allí para sostenernos y para darnos fuerzas cuando ya se nos acaban. Gracias por elegirnos sin merecerlo y darnos un propósito. Ayúdanos a mantener intacta nuestra fe y continuar por el camino que nos trazaste. En el nombre de Jesús oramos. Amén, Amén y Amén.


Bendiciones, Gracia y Paz.


(*) Fuente: www.google.com.co

jueves, 9 de febrero de 2017

UN VERDADERO AVIVAMIENTO


¿De dónde viene la vida? ¿La vida física? ¿La vida espiritual? Viene de Dios, que al soplar Su vida en nuestros cuerpos, nos da vida. Si esto no ocurre estarían nuestros espíritus muertos, sin vida. Dios sopla Su vida en nosotros.

El mensaje a estos huesos es, “He aquí, haré entrar en vosotros espíritu [ruach, el espíritu de Dios, el aliento de Dios], y viviréis.” Es una imagen de resucitación de boca-a-boca, más o menos. Eso es lo que necesitamos en la iglesia hoy. Necesitamos el aliento de Dios. Necesitamos que Dios se ponga sobre nuestros cuerpos sin vida y sople Su vida en nosotros para poder vivir.

Y nada va a pasar si Dios no escucha o interviene. Nuestra parte no es el dar vida a las personas. Esa es la parte que le corresponde Dios. Pero Dios nos está llamando a ejercitar nuestra fe. Él te está llamando a ti a ejercitar tu fe – fe con relación a ese valle de huesos secos donde vives o dónde trabajas o de donde tu ministras, quizás dentro de tu propio hogar – a creer que por el poder de Dios estos huesos secos pueden vivir de nuevo.

Vemos en las palabras de Ezequiel para los huesos secos que no es el trabajo de Ezequiel. No es el trabajo de los huesos secos. Ciertamente ellos no pueden darse vida así mismos de nuevo. Es la obra de Dios. Es el aliento de Dios, el Espíritu de Dios. Dios dice, “Pondré tendones sobre ti, haré carne crecer sobre vosotros… y pondré espíritu en vosotros.”

De principio a fin, la regeneración y el avivamiento son trabajo de Dios. No podemos provocar un avivamiento. Lo que podemos hacer que suceda, como un maestro Bíblico de nuestra generación ha dicho: “Podemos levantar las velas de nuestros barcos para atrapar el viento del cielo cuando Dios elija soplar sobre Su pueblo una vez más.” 

En el versículo 7 Ezequiel dice, “Profeticé, pues, como me fue mandado; y mientras yo profetizaba hubo un ruido, y luego un estremecimiento, y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso. Y miré, y he aquí, había tendones sobre ellos, creció la carne y la piel los cubrió, pero” y aquí esta el problema “no había espíritu en ellos.” (Versículos 7-8). No había ruach. No había espíritu. ¡No había vida!

Estos huesos se habían juntado, pero todavía estaban muy muertos. No había aliento. No había vida.

No es suficiente el juntarnos y hacer ruido, hacer alboroto, como esos huesos que todavía están muertos. Esa es una imagen de reformación moral sin el trabajo vivificador del Espíritu de Dios.

Esta es una ilustración de donde se encuentran muchas de nuestras iglesias, nuestros hogares y nuestras propias vidas hoy. Hay una buena apariencia exterior, pero no hay verdadera vida. Hay poca evidencia de vida espiritual. No hay aliento. No hay poder de Dios. No hay marca del Espíritu sobrenatural de Dios latiendo por nuestros cuerpos y en nuestros hogares y en nuestras Iglesias. 

La gente puede entrar hoy en una iglesia evangélica promedio y decir, “Hay muchas cosas pasando aquí; mucho ruido, muchos programas, mucha conmoción.” Pero, tal y como observaba un líder cristiano, lo triste es que si se retirara el Espíritu de Dios de una de estas iglesias, el 90% de lo que está ocurriendo seguiría sucediendo. No habría ninguna diferencia porque mucho de ello es nuestro esfuerzo, nuestra inventiva, nuestra creatividad, y no el ruach, o el Espíritu de Dios.

Hoy en día, la falta de vida en nuestras iglesias y en nuestras vidas no es por todas esas religiones falsas que hay allá afuera. Es por los huesos secos que hay dentro de las iglesias. Ese es el problema en nuestro mundo. Por eso es que el evangelio no está saliendo con más fuerza y más vitalidad hacia nuestro mundo. Por eso es que no es más persuasivo en nuestro mundo, porque muchas de nuestras iglesias están llenas de huesos secos.

Podemos predicar y proclamar la Palabra de Dios todo el día, pero no habrá vida hasta que oremos y supliquemos a Dios, y Dios escuche esas oraciones y se mueva y haga que Su aliento sople en estos huesos secos. Somos totalmente dependientes de que el Espíritu Santo de Dios traiga avivamiento mientras nosotros lo buscamos. A menos que Dios se mueva sobrenaturalmente en ellos y les dé vida, esos huesos secos no van a hacer nada en respuesta a la predicación.

¿Pero sabes qué? Nuestra parte no es hacer que los huesos vivan. Ese no es nuestro trabajo. Nuestro trabajo es el proclamar la Palabra del Señor.

¿Cuál es el motivo de predicarle a esos huesos secos? No pueden responder. No tienen vida. Dios dice, “Predica de todas formas. Predica, y déjame a mí traer vida.”

Muchos de nosotros como creyentes no tenemos ni idea de quien es Dios verdaderamente. Sabemos mucho de El, pero no estamos experimentando la vida, la vitalidad, el poder transformador del Espíritu de Dios en estos huesos.

Si tienes un pastor que está predicando la Palabra de Dios, dale gracias a Dios por ese hombre, y ¡ora por él! Ora que Dios le dé valor y fe y unción y fidelidad para seguir predicando y seguir proclamando, aun cuando quizás parezca que la gente no está escuchando o respondiendo. 

Señor, a Ti te oramos. Aliento de vida, visítanos. Ven, Espíritu de Dios. Mueve estos huesos secos. Llénanos de vida. Sopla sobre nosotros, aliento de Dios; llénanos nuevamente con vida, que sepamos —que los que están a nuestro alrededor sepan, que las naciones sepan— que Tú eres Dios. Hazlo por el bien de Tu gran nombre, por el bien de Tu gran reino, y que el evangelio pueda seguir adelante con poder en nuestro mundo, con credibilidad, mientras estos huesos secos recobran la vida. Te bendecimos y te damos gracias, oh Espíritu de Dios, por moverte entre nosotros. En el nombre de Jesús, amén.


Bendiciones, Gracia y Paz







Extracto de "Vivirán estos huesos? Eze. 37:1-14 avivanuestroscorazones.com






sábado, 28 de enero de 2017

CONOCIMIENTO DOCTRINAL NO ES IGUAL A CRECIMIENTO ESPIRITUAL




En Santiago 1:22 leemos: “Sed hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos”. ¿Estamos tomando eso en serio?

Somos tan pecadores y necesitamos tanto de la gracia de Dios, que rápidamente creemos que sólo por el simple hecho de saber más sobre lo que dice la Biblia ya hemos crecido más en amor y humildad.

Al diablo le encanta que creamos que el conocimiento doctrinal es igual al crecimiento espiritual, porque es mentira. Esa idea, al contrario, nos inclina al orgullo espiritual y nos conduce a tener una mentalidad un tanto superficial a la hora de discipular a otros: Creemos que los problemas de los demás se resolverían simplemente si supieran sobre algunos hechos.

Judas escuchó todos los sermones de Jesús, y mira qué pasó con él. De hecho, el diablo sabe doctrina bíblica y conoce cuán santo, digno y bueno es Dios, mucho más que nosotros, y sigue siendo diablo ( Santiago 2:19).

Esa es la razón por la que hay personas que tienen la doctrina del evangelio pero son legalistas, personas que pueden argumentar exquisitamente la doctrina de la santificación pero no se toman en serio el llamado a vivir en santidad, personas que conocen la doctrina de la gloria de Dios pero no le dan a Dios la honra que Él merece, personas que saben que la salvación es sólo por gracia pero viven con orgullo.

Dios confronta a sus hijos constantemente por fallar al no abrazar de todo corazón las cosas que ya sabemos. Cuanto más conocemos la verdad, de alguna manera somos más responsables de creerla y vivir de acuerdo a esta (Mat 5:19-20).

En 2 Timoteo 3:16-17 vemos que el conocimiento de la Palabra de Dios es absolutamente necesario para el crecimiento espiritual. Sin conocimiento, no habrá crecimiento. Pero, es posible conocer y no crecer. Y en realidad, eso no es conocer las cosas como realmente son (1 Corintios 8:2).

Por eso quiero terminar este artículo llamándote a que nos unamos a esta oración del salmista: “Favorece a tu siervo, para que viva y guarde tu palabra. Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley… Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón” (Salmos 119:17-18; 34).

Necesitamos pedir esto a diario si queremos madurar espiritualmente al profundizar en la Palabra de Dios.


Bendiciones, Gracia y Paz





fuente: http://josuebarrios.com/conocimiento-doctrinal-crecimiento-espiritual/

domingo, 10 de abril de 2016

UNA IGLESIA INFANTIL


Quizá por la dureza de nuestro corazón, por nuestra falta de fe e incredulidad, por nuestro pecado, por el afán de complacer nuestros deseos egoístas y emociones, hemos fabricado nuestro propio becerro de oro como lo hizo en su momento el pueblo de Israel en el desierto. Es tanta nuestra necesidad de llenar ese vacío espiritual que queremos llenarlo a como dé lugar y con cualquier cosa que nos satisfaga aunque no sea por completo y tan sólo de resultados por un breve espacio de tiempo.

"El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza". Friedrich Nietzsche.


Los israelitas le exigieron a Aaron un dios para adorar, algo tangible, que pudieran ver y tocar, aunque era Dios quien los había salvado y traído hasta donde estaban, cuidándolos, alimentándolos, protegiéndolos.. Pero ellos dejaron de creer, perdieron la fe...necesitaban desesperadamente llenar sus sentidos...satisfacer sus emociones.

Algo muy similar ocurrió con los fariseos, quienes habían creado al Mesías a su imagen y semejanza y no les cabía en la cabeza, ni podían aceptar que un hombre humilde, hijo de un carpintero, que además se juntaba con lo "peorcito" de la sociedad de entonces, fuera el tan esperado Mesías, el hijo de Dios, el Salvador del mundo.

Y nosotros, no estamos tan lejos.

Tristemente, se tiene en tan poca estima, parece tan poca cosa, porque no se comprende realmente la magnitud del sacrificio de Jesús en la cruz, que se hace necesario entonces adornar el evangelio, agregándole promesas de bienestar y confort, para que resulte atractivo a más personas. Se hace necesario realizar muchas actividades diferentes y entretenidas para que la gente se sienta a gusto y no le parezca aburrido ir a la iglesia; se hace necesario invitar al cantante (mal llamado salmista) o predicador o "profeta" de moda, para que les diga lo que les gusta oir, así no sea cierto; todo ésto porque los tiempos han cambiado y por ende las estrategias deben ir acorde.

En el nombre de Jesús y a cuenta del Espíritu Santo, se organizan conciertos, tomas en barrios, cruzadas, campañas de evangelización, etc. Amparados en Mateo 28:19 totalmente descontextualizado; desconociendo por completo la manera de hacerlo, pues todo se vale con tal de ganar almas para Cristo; olvidando que Dios es un Dios de orden (1 Corintios 14:33;40) y en su soberanía, jamás apoyará algo que El no haya dicho u ordenado.

Y muchos dirán "la iglesia está llena; hemos cumplido con la gran comisión y estamos cumpliendo porque llenamos la iglesia". 

Si. Está llena... pero de qué? No del Espíritu Santo, eso es seguro.

O... De quienes está llena? De gente inconversa, llena de sueños y deseos egoístas por cumplir, pero vacías e inmaduras espiritualmente.

Y lo más triste e irónico....Llena de personas que en su mayoría creen ser salvas y no lo son.


Bendiciones, Gracia y Paz