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sábado, 26 de agosto de 2023

Nada nos Podrá Separar del Amor de Dios

 



Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Romanos 8:28

En los primeros 27 versículos del capítulo 8 de Romanos, el apóstol Pablo hace una descripción y contrasta el vivir en el espíritu con el vivir en la carne, para finalizar el capítulo afirmando y que sus lectores tengamos la certeza de la obra consumada de Cristo en la cruz.

Entonces, cualquier persona podría decir que ama a Dios porque se escucha bien, es moralmente correcto, es lo que se espera que diga un ser normal, y por ello todo tendría que salirle bien en la vida...pero.... Es cierto eso? En verdad lo ama? Todo le sale bien a todas las personas en el mundo? La respuesta no es tan simple como un sí o un no.

Según el contexto, podemos concluir que solamente aquellos que fueron escogidos y llamados por Dios, tienen la cap​acidad de amar a Dios, pues son los que Pablo describe como "guiados por el Espíritu de Dios"; es sólo a este grupo selecto de personas a quienes todas las cosas les ayudan a bien, independientemente de lo que sea, Aunque se pueda catalogar como algo malo o negativo como una enfermedad, la muerte, pérdidas materiales, en fin, lo que sea.

A qué es a lo que más le temen la mayor parte de las personas? A la muerte, cierto? Pero un creyente verdadero, uno que está unido a Cristo, que vive en el Espíritu y es guiado por Él no tiene ese temor, ya que puede decir como Pablo, para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia (Filipenses 1:21). Y puesto que tiene esa seguridad también puede afirmar junto con Pablo....Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 8:38-39

Y tú, tienes la misma seguridad?

Gracia y Paz

viernes, 25 de octubre de 2019

HEMOS PERDIDO NUESTRO PRIMER AMOR



Los cristianos de hoy nos hemos vuelto conformistas, olvidando que al Padre le ha placido darnos el Reino; que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales; que nos suplirá todo lo que nos falte conforme a Sus riquezas en Gloria en Cristo Jesús; que es nuestro buen Pastor y por ello nada nos falta....

Pero nos sentimos satisfechos y estamos conformes. Nos falta el asombro, el anhelo, que teníamos al inicio de nuestro caminar con Dios.

Ya no tenemos la misma hambre y sed, nos llenamos con lo poco que hemos vivido en el Señor y con lo poco que hemos aprendido, cuando deberíamos estar deseosos del alimento espiritual puro, tal como un bebé desea su leche, expectantes y atentos a la venida de nuestro Rey, así como las vírgenes con sus lámparas encendidas y aceite para recargar.

Estamos en los últimos tiempos, se nos agota, a unos y a otros. No somos sino peregrinos en este desierto, temporal, cuya duración ignoramos por completo, así que vivamos a la luz de la eternidad, como linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, obedeciendo y dándole gloria, ya que nos llamó de las tinieblas a Su luz admirable.

No podemos ni debemos estar satisfechos hasta que el que empezó en nosotros la buena obra, la perfeccione hasta el día de Cristo.

Dios y su Santo Espíritu nos ayuden a mantener encendida esa llama en nuestros corazones y que el aceite nunca falte.

Bendita Gracia, sublime e irresistible. Oh Dios, cuánto la necesitamos.


Bendiciones, Gracia y Paz


martes, 23 de febrero de 2016

UN LLAMADO AL AMOR



Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe....Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve...
El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece....
El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.... Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor. (1 Corintios 13:1-13.RVR1960).

A pesar de que Dios es Amor y lo sabemos, de que Jesucristo predicó sobre el Amor todo el tiempo, tanto en palabras como en obras, parece que se nos olvida con demasiada frecuencia; quizá por eso mismo Jesús insistió en ello.....

En este pasaje de la carta a los Corintios, el Apóstol Pablo también describe y señala... y aún así, nos cuesta entender y mucho más poner en práctica. 

Estamos en los últimos tiempos, sin lugar a dudas y se escuchan muchas cosas, tal como está escrito que sucedería. Por un lado están los falsos maestros, mercaderes de la fé, aprovechándose del hambre espiritual y la necesidad de la gente, utilizando y manipulando emociones y sentimientos, prometiendo y asegurando cosas que difícilmente se cumplirán, con el argumento de darle esperanza a las personas, escudándose en que ya de por sí tienen una vida difícil.

Y por el otro vemos, a los defensores de la verdad, grandes conocedores y respetuosos de la Palabra; predicadores expositivos bíblicos, cuyo fin es abrir los ojos de los ciegos y dar a conocer el verdadero evangelio. Pero yo pregunto.....y dónde está el amor? Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe....Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia.....

No será que por estar tan concentrados en unas cosas, olvidamos las otras? 

No será que en nuestro afán por mostrar la verdad, por enseñar la doctrina correcta, y obviamente por no parecernos a quienes ponemos en evidencia, estamos descuidando el mandamiento más importante? 

No será que en nuestro sano y válido interés por formar cristianos maduros y alcanzar la madurez espiritual, estamos negando y rechazando de plano las emociones y sentimientos a tal punto de insensibilizarnos y volvernos ciegos ante el dolor y necesidades del prójimo, incluso los nuestros propios?

La letra de esta canción me remontó a los cristianos de la iglesia primitiva, quienes tenían todas las cosas en común. Me hizo reflexionar acerca de que aunque nuestro principal pilar, soporte, refugio y fuente para cubrir toda necesidad (física, emocional, etc.), también nosotros como iglesia estamos llamados a demostrar ese amor, apoyándonos unos a otros en todo tiempo y más aun en los tiempos difíciles; a hacerle sentir a nuestros hermanos en la fe, el amor que Dios ha depositado en cada uno de nosotros.

Bendiciones, Gracia y Paz

miércoles, 11 de noviembre de 2015

LO MAS IMPORTANTE


Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. (Juan 13:34-35.RVR1960).

Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. (Lucas 6:27-28.RVR1960).

Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdadpero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. (1 Juan 1:5-7.RVR1960).

Comunión = Unión de dos o más cosas en lo que tienen en común. Comunidad de personas que profesan una misma religión o que comparten una misma ideología política.

Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio. Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra. El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos. No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. (1 Juan 2:7-11;15-17RVR1960)

Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor. (1 Corintios 13:1-8;13-RVR1960).

Cuando Jesús estuvo en la tierra, en su forma humana, pudo ver y experimentar la cantidad de rituales, la cantidad de leyes y mandamientos que las personas debían cumplir, lo cual era materialmente imposible y que tristemente mucho de esto prevalece hoy en día. Y El en su infinita sabiduría y misericordia, quien todo lo hacía de manera simple y sencilla, resumió todo eso en un nuevo mandamiento. “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.” 

Porque al cumplir únicamente ese nuevo mandamiento, estaríamos dando cumplimiento a todos. 

Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. (Mateo 22:36-40.RVR1960).

Porque si realmente amamos a Dios por sobre todas las cosas, con todo lo que somos, y amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, cómo podríamos entonces deshonrar a nuestros padres? Cómo podríamos entonces dejar de alabar a Dios, honrarlo y respetarlo? Cómo podríamos entonces robar o matar? Cómo podríamos entonces fornicar o cometer adulterio? Cómo podríamos entonces sentir celos, rabia o envidia de otras personas? Cómo podríamos entonces mentir? 

Sería contradictorio, porque “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.” (1 Corintios 13:4-7.RVR1960).

Y como dijo el Apóstol Juan "Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. (1 Juan 2:3-6.RVR1960).

Y si nos falta amor, pidámosle a nuestro Padre Celestial, quien da a todos de manera abundante, porque El es Amor y no puede negarse a sí mismo. No podemos dar de lo que no tenemos. Recibamos primero Su Amor, para así poder cumplir con el maravilloso mandamiento que nos dejó Jesús, quien nos ha dado el mayor ejemplo de amor, entregándose a sí mismo, para que nosotros tengamos perdón y vida eterna.

Gracias Padre, por el gran regalo y muestra de amor que nos has dado al entregar a tu único hijo para que nosotros tengamos vida eterna. Perdónanos porque en ocasiones olvidamos el enorme precio que fue pagado por nuestra libertad. Perdónanos, porque en ocasiones vivimos como ignorando todo esto y con nuestra manera de vivir, no honramos ni valoramos tan precioso regalo. No existen palabras que puedan expresar nuestra gratitud; únicamente con nuestro testimonio de vida podemos hacerlo y ni aún así terminaríamos de hacerlo. Gracias Señor. En el nombre de Jesús oramos. Amén, Amén y Amén.

Bendiciones, Gracia, Paz y Amor

lunes, 26 de octubre de 2015

PRIMER AMOR


Dicen que el primer amor nunca se olvida; por eso no es extraño que se compare el inicio de nuestra relación con Dios con el primer amor. 

Cuando estamos en el primer amor, vivimos llenos de sueños, de alegría, resplandecemos de gozo y de paz. Todo a nuestro alrededor parece tomar un nuevo aire, vemos todo de nuevos colores, más brillantes, hasta los días lluviosos nos parecen hermosos y disfrutamos de todo, porque nuestro corazón, nuestra mente y nuestro ser entero está lleno de amor.

De igual manera nos sucede cuando empezamos nuestro andar con el Señor y como toda relación, debe alimentarse y cuidarse constantemente para que crezca, se fortalezca y deje de ser tan sólo una bella sensación de mariposas en el estómago que luego pase, se enfríe y quizá tristemente termine por acabarse.

En nuestro corazón y en nuestro ser nunca debe dejar de arder la llama del amor por nuestro Padre Celestial, para que de nuestro interior corran ríos de agua viva y nunca volvamos a tener sed.

El verdadero amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo, para que nosotros fuéramos perdonados por medio de su sacrificio. (1 Juan 4:10 TLA).

’Sin embargo, hay algo que no me gusta de ti, y es que ya no me amas tanto como me amabas cuando te hiciste cristiano. Por eso, acuérdate de cómo eras antes, y vuelve a obedecer a Dios. Deja de hacer lo malo, y compórtate como al principio. Si no lo haces, yo iré a castigarte y quitaré tu candelabro de su lugar. (Apocalipsis 2:4-5. TLA).

El último día de la fiesta de las enramadas era el más importante. Ese día, Jesús se puso en pie y dijo con voz fuerte: «El que tenga sed, venga a mí. Ríos de agua viva brotarán del corazón de los que creen en mí. Así lo dice la Biblia.» (Juan 7:37-38. TLA).

Así como un venado sediento desea el agua de un arroyo, así también yo, Dios mío, busco estar cerca de ti. Tú eres el Dios de la vida, y anhelo estar contigo. Quiero ir a tu templo y cara a cara adorarte sólo a ti. (Salmos 42:1-2. TLA).

¡Hacia ti extiendo mis manos, pues me haces falta, como el agua a la tierra seca! (Salmos 143:6. TLA).

Cuando dejamos perder ese primer amor, nuestras vidas atraviesan por una sequía, un desierto espiritual, porque olvidamos ir a la fuente, o no vamos tan seguido como deberíamos. Jesús le respondió: —Tú no sabes lo que Dios quiere darte, y tampoco sabes quién soy yo. Si lo supieras, tú me pedirías agua, y yo te daría el agua que da vida. Jesús le contestó: —Cualquiera que bebe del agua de este pozo vuelve a tener sed, pero el que beba del agua que yo doy nunca más tendrá sed. Porque esa agua es como un manantial del que brota vida eterna. Entonces la mujer le dijo: —Señor, déme usted de esa agua, para que yo no vuelva a tener sed, ni tenga que venir aquí a sacarla. (Juan 4:10;13-15. TLA).

La Palabra de Dios nos fortalece, nos alimenta y a través de la oración tenemos comunión con nuestro Padre y nos mantenemos unidos a El. Permanezcan en mí, y yo en ustedes…Yo soy la vid y ustedes los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí ustedes nada pueden hacer…. El que no permanece en mí, será desechado como pámpano, y se secará; a éstos se les recoge y se les arroja al fuego, y allí arden. Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan todo lo que quieran, y se les concederá. En esto es glorificado mi Padre: en que lleven mucho fruto, y sean así mis discípulos. …permanezcan en mi amor. Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor; así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas les he hablado, para que mi gozo esté en ustedes, y su gozo sea completo. (Juan 15:4-11.RVC).

Bendiciones, Gracia y Paz.


Padre bueno y misericordioso, te damos gracias en este día maravilloso y te pedimos que pongas en nosotros ese anhelo por ti, por tu Palabra, para que sólo bebamos del agua que tu nos das y comamos del alimento espiritual que sólo tu puedes ofrecernos, ese no adulterado. Nuestra alma te anhela, no queremos ser un desierto, queremos que de nuestro interior broten ríos de agua viva. Devuélvenos el gozo de tu salvación y ayúdanos a volver a ese primer amor y no perderlo jamás. En el nombre de Jesús oramos. Amén, Amén y Amén.