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viernes, 1 de diciembre de 2023

Cómo perdonar a otros?



Nosotros no podemos dar de lo que no tenemos. Por tanto, primero debemos ir a la fuente para recibir misericordia y perdón: nuestro Dios, quien por Su gracia, sin nosotros merecerlo, nos escogió antes de la fundación del mundo para que al ir a Él, en arrepentimiento y fe, confesando nuestros pecados, nos perdona y limpia de toda nuestra maldad. Sólo así, recibiendo el perdón de Dios de todos nuestros pecados, a través de la obra de Cristo en la cruz, es que podemos perdonar verdadera y sinceramente a quienes nos ofenden.

Y tú... has recibido el perdón de Dios para así extender perdón a otros?

Si aún no lo has hecho, hoy es el día. Ven a Cristo, arrepiéntete sinceramente de tus pecados, pídele perdón. El es fiel y justo, bueno y amoroso, y nunca rechaza a quienes vienen a Él.

Bendiciones, gracia y paz

domingo, 23 de agosto de 2020

Reflexiones Sobre el Perdón

 



Creo que es más fácil y cómodo para nosotros recibir el perdón de Dios que el perdonar a otros. Creo que aún existe mucho orgullo y egoísmo en nuestro interior, que nos hace creer merecedores pero no dadores de perdón. Señor cambia nuestros engañosos corazones para que cada vez más se nos facilite el perdonar a otros, así como Tú nos perdonaste y continúas haciéndolo cuando vamos a ti arrepentidos a implorar tu perdón. En el nombre de Cristo, amén.


Bendiciones, Gracia y Paz

jueves, 11 de junio de 2020

Dios: Tu infinita paciencia y bondad



Pero precisamente por eso Dios fue misericordioso conmigo, a fin de que en mí, el peor de los pecadores, pudiera Cristo Jesús mostrar su infinita bondad. Así llego a servir de ejemplo para los que, creyendo en él, recibirán la vida eterna.

No es que el Señor se tarde en cumplir lo que prometió como piensa la gente. Lo que pasa es que Dios es paciente porque no quiere que nadie sea destruido sino que todos cambien su vida y dejen de pecar.


Si somos de Cristo, todo cuanto suframos, por Su causa, será como si se lo hicieran al mismo Jesús. Saulo Saulo por qué me persigues? Jesús ya había muerto cuando le dijo esto a Pablo, el entonces Saulo de Tarso que perseguía a los cristianos, a Su iglesia, hasta ese día glorioso en que nuestro Señor y Salvador salió a su encuentro en el camino a Damasco, y en adelante Saulo no volvió a ser el mismo, se convirtió en el apóstol Pablo, a través de quién nuestro buen Dios, nos dejó un legado de ricas y maravillosas enseñanzas en su bendita Palabra.

Tengamos ésto presente. Dios no rechaza a nadie que se arrepiente sinceramente, no importa que tan grave haya sido nuestro pecado, no importa que tan duro sea ese corazón de nuestro familiar o amigo cercano, si es la voluntad de Dios, así como Saulo, caerá de rodillas ante El.

Gracia irresistible es lo que Tú nos das mi amado Padre. Bendito y alabado seas por los siglos de los siglos. Amén y amén.


Bendiciones, Gracia y Paz







Inspirado en el devocional de John Piper.








sábado, 11 de febrero de 2017

DE VIDA O MUERTE



Si lo único seguro que tenemos en esta vida es la certeza de que un día vamos a morir, si al morir únicamente tenemos dos destinos posibles (cielo o infierno), si esta vida es tan corta y temporal, si en cambio, como dice el autor del libro de Eclesiastés, (Ecl.11:8) estaremos muertos por más tiempo del que estuvimos vivos (eternidad)….por qué entonces le damos tan poca o ninguna importancia a nuestro destino final? Por qué entonces nos aferramos tanto a esto que hoy “tenemos” y que mañana sólo Dios sabe? Por la dureza del corazón…teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; (Efe. 4:8) Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, (Rom. 2:5). Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante, (Jer. 7:24). Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; Caminaron en sus propios consejos. (Sal. 81:12).

Aún es tiempo…Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. (Isa. 55:6)

Dios es paciente... Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad, (Sal. 86:15)

El tiempo está cerca….El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. (2 Pedro 3:9)

Arrepiéntete de tus pecados….Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. (Mat. 4:17)

»Mira, hoy te doy a escoger entre la vida y la muerte, entre lo bueno y lo malo, entre la vida y el éxito, o la muerte y el desastre. Si obedeces los mandamientos del SEÑOR tu Dios que te ordeno hoy, amas al SEÑOR tu Dios, vives como él manda y obedeces sus mandamientos, normas y leyes, entonces vivirás ….. »Llamo hoy al cielo y a la tierra para que sean testigos: Yo te estoy dando a escoger entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Elige la vida para que tú y tus descendientes puedan vivir, amando al SEÑOR tu Dios, obedeciéndolo y estando cerca de él, porque al hacer esto tendrás vida ….. (Deu. 30:15;19).

Ruego a Dios por ti que lees esto para que toque tu corazón y abra tus ojos y oídos al entendimiento de estas verdades espirituales y así tomes tu decisión. Sólo Cristo es el camino a la Salvación, a Dios (Hec. 4:12). Sólo Cristo puede salvarnos de la ira de Dios. (Lc. 16:19-31).

Si no desean servir al SEÑOR, decidan hoy a quien servirán, ya sea a los dioses a los que sus antepasados servían al otro lado del río Éufrates, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra viven. Pero yo y mi familia serviremos al SEÑOR. (Josué 24:15)

A ti Señor sea la Gloria por los siglos de los siglos Amén.



Bendiciones, Gracia y Paz

viernes, 14 de octubre de 2016

SOMOS INCAPACES


Hasta hace un tiempo, me sorprendía ver y escuchar cómo para la mayoría de las personas es más fácil creer en historias fantásticas (demonios, brujas, fantasmas, espíritus) horóscopos, predicciones, adivinos, apariciones, imágenes de las cuales brota sangre o agua, etc., aunque no haya en realidad mayores pruebas que el testimonio de algunos desconocidos, personas que afirmen haber visto u oído determinados eventos, noticias sensacionalistas en algún diario local o noticiero, películas taquilleras, que creer en Dios, en su Palabra, en la obra redentora de Jesucristo, aunque haya pruebas abrumadoras de ello. 

Me parecía increíble escuchar personas hablar sobre los distintos "rituales" a los que se sometían para sanar alguna dolencia, o conseguir un empleo, un negocio, dinero, por más descabellado o absurdo que pareciera, simplemente porque se lo había aconsejado su brujo o adivino de cabecera; mientras que su reacción ante el consejo de ir a Dios en oración por cualquier circunstancia, ir a Dios en actitud humilde, en arrepentimiento y pedir perdón, eso sí es para ellos absurdo, aunque afirman creer en Dios. La verdad no entendía cómo todo esto era posible.

Pero el Señor, en su misericordia me llevó a entender que desde la caída de Adán, a causa del pecado, los seres humanos somos incapaces de relacionarnos con Dios, aunque en nuestro interior sabemos que existe, nuestro concepto acerca de El está errado, nuestra relación con El está rota, dañada.

Los que no tienen el Espíritu de Dios no aceptan las enseñanzas espirituales, pues las consideran una tontería. Y tampoco pueden entenderlas, porque no tienen el Espíritu de Dios. (1 Corintios 2:14. NTV).

A pesar de todas las señales milagrosas que Jesús había hecho, la mayoría de la gente aún no creía en él. Eso era precisamente lo que el profeta Isaías había predicho:

«Señor, ¿quién ha creído nuestro mensaje?
¿A quién ha revelado el Señor su brazo poderoso?».

Pero la gente no podía creer, porque como también dijo Isaías:

«El Señor les ha cegado los ojos
y les ha endurecido el corazón,
para que sus ojos no puedan ver
y su corazón no pueda entender
y ellos no puedan volver a mí
para que yo los sane».

Isaías se refería a Jesús cuando dijo esas palabras, porque vio el futuro y habló de la gloria del Mesías. Sin embargo, hubo muchos que sí creyeron en él —entre ellos algunos líderes judíos—, pero no lo admitían por temor a que los fariseos los expulsaran de la sinagoga, porque amaban más la aprobación humana que la aprobación de Dios. (Juan 12:37-43. NTV).

Así que fue por la voluntad de Nuestro Soberano Dios, a causa de nuestro pecado, que nos es imposible acercarnos a El y mucho menos comprender su Palabra, a menos que....

A ustedes se les permite entender los secretos del reino del cielo —les contestó—, pero a otros no. A los que escuchan mis enseñanzas se les dará más comprensión, y tendrán conocimiento en abundancia; pero a los que no escuchan se les quitará aun lo poco que entiendan. (Mateo 13:11-12. RV60).

Pues nadie puede venir a mí a menos que me lo traiga el Padre, que me envió, y yo lo resucitaré en el día final. (Juan 6:44. NTV).

Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí. (Juan 14:6. NVI).

El día de descanso nos alejamos un poco de la ciudad y fuimos a la orilla de un río, donde pensamos que la gente se reuniría para orar, y nos sentamos a hablar con unas mujeres que se habían congregado allí. Una de ellas era Lidia, de la ciudad de Tiatira, una comerciante de tela púrpura muy costosa, quien adoraba a Dios. Mientras nos escuchaba, el Señor abrió su corazón y aceptó lo que Pablo decía. (Hechos 16:13-14. NTV).

Como vemos claramente en estos pasajes, sin la obra de Dios  en nosotros, a través de su Espíritu Santo, somos incapaces de acercarnos a El.

¿Estamos diciendo, entonces, que Dios fue injusto? ¡Por supuesto que no! Pues Dios le dijo a Moisés:

«Tendré misericordia de quien yo quiera
y mostraré compasión con quien yo quiera».

Por lo tanto, es Dios quien decide tener misericordia. No depende de nuestro deseo ni de nuestro esfuerzo.

Pues las Escrituras cuentan que Dios le dijo al faraón: «Te he designado con el propósito específico de exhibir mi poder en ti y dar a conocer mi fama por toda la tierra». Así que, como ven, Dios decide tener misericordia de algunos y también decide endurecer el corazón de otros para que se nieguen a escuchar.

Ahora bien, ustedes podrían decir: «¿Por qué Dios culpa a las personas por no responder? ¿Acaso no hicieron sencillamente lo que él les exige que hagan?».

No, no digan eso. ¿Quién eres tú, simple ser humano, para discutir con Dios? ¿Acaso el objeto creado puede preguntarle a su creador: «¿Por qué me has hecho así?»? Cuando un alfarero hace vasijas de barro, ¿no tiene derecho a usar del mismo trozo de barro para hacer una vasija de adorno y otra para arrojar basura? De la misma manera, aunque Dios tiene el derecho de mostrar su enojo y su poder, él es muy paciente con aquellos que son objeto de su enojo, los que están destinados para destrucción. Lo hace para que las riquezas de su gloria brillen con mucha más intensidad sobre aquellos a quienes les tiene misericordia, los que preparó de antemano para gloria. (Romanos 9:14-23. NTV).

Padre que estás en los cielos, que tu nombre sea glorificado; gracias por darnos a conocer y permitirnos entender tu Palabra; gracias por el sacrificio y la obra redentora de tu hijo Jesucristo, mediante el cual podemos reconciliarnos contigo y volver a Ti. Que tu buena, agradable y perfecta voluntad y  tu misericordia sean en la vida de cada uno de nosotros; perdónanos nuestra necedad y negligencia; no permitas que sigamos cayendo en tentación y guárdanos del maligno; te lo pedimos y te damos gracias en el nombre de Jesús, amén y amén.


Bendiciones, Gracia y Paz.