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miércoles, 20 de diciembre de 2023

Reflexiones sobre Lucas 20

 



El Evangelio del Cristo crucificado es una piedra de tropiezo o una simple locura para el hombre natural. Pablo afirma esto en 1 Corintios 1:23.

¿Te ha capacitado Dios para ver cuán necesario y apropiado es Cristo para tu alma pecaminosa, y al mismo tiempo cuán precioso y hermoso es para cada necesidad y circunstancia de tu vida?

Si estás buscando edificar sobre tus propios fundamentos, no eres más que un pobre pecador. Sométete a Dios. Abandona tu propia justicia. Tienes que entender que sin Cristo todo tu esfuerzo por obtener el favor de Dios sólo te condena, tanto hoy como para siempre. Por otro lado, para aquellos que creen, Cristo es precioso 1 Pedro 2:7.

Que en esta navidad, Cristo nazca en tu corazón, para que puedas confiar sólo en El para tu salvación y vida eterna, pero sobretodo para ver lo precioso que El es.


Bendiciones, gracia y paz

lunes, 23 de diciembre de 2019

Una Historia de Navidad


La historia de Navidad es ésta: ese bebé en el pesebre era el Hijo del Dios Altísimo. Él voluntariamente vino a este lugar donde existe inimaginable violencia y sufrimiento. La ira del Rey eventualmente caería sobre Él. Sufriría una muerte violenta en las manos de hombres perversos. Los seguidores llorarían porque el Mesías moriría, pero Él resucitaría y completaría el trabajo que vino a realizar.

Mientras nos sentamos al lado de un árbol hermosamente decorado y disfrutamos de deliciosa comida, no debemos permitirnos olvidar la violencia y el horror al principio y final de la historia de Navidad. Esta historia comienza con la terrible matanza de niños (Mateo 2:16) y termina con la muerte violenta del Hijo de Dios (Mateo 27:27-54). Mira tu árbol y recuerda otro árbol; uno no decorado con ornamentos brillantes, sino manchado con la sangre del Hijo de Dios. Mientras celebras, recuerda que el camino de tu celebración fue la muerte de Aquel a quien celebras; sé agradecido.

Dios permita que la luz de Jesús ilumine nuestros corazones y los de tantos que aún no lo conocen; y que Su gracia nos acompañe siempre.



Bendiciones, Gracia y Paz




Fuente: Extracto del devocional de Paul David Tripp.

martes, 13 de diciembre de 2016

NAVIDAD: MUCHO MAS QUE TRADICIÓN


En esta época de luces, adornos, regalos y reuniones, muchos se reúnen frente a un pesebre durante 9 días consecutivos a rezar la novena al “niño Dios”, con la esperanza de que sus mayores sueños y anhelos sean concedidos, siempre pidiendo algo a cambio de. Y cualquier observador desprevenido podría catalogar toda esta actividad como algo bonito, sano, después de todo, se hace en nombre de Dios y reúne a la familia; sí, pero tristemente, olvidando lo realmente importante: La Navidad (Natividad) es la conmemoración del nacimiento del Mesías prometido desde Génesis y a través de todo el AT, como bien se puede evidenciar durante su lectura juiciosa.

En Génesis, El es el Creador y la Simiente de la mujer: Gén. 1:1; 3:15. (Jn. 1:1-3; Col. 1:16; Gá. 4:4).

En Éxodo, El es el Redentor, el Cordero de Dios, inmolado a favor de los pecadores: Exo. 12 (Jn. 1:29,36). El libro está lleno de símbolos cuyo cumplimiento se llevaría a cabo en la vida y obra de Nuestro Señor Jesucristo. Jesús representa el nuevo Exodo, nuestra liberación eterna. (Exodo 4:22; Oseas 11:1).

En Levítico, El es nuestra Santificación, nuestro Sumo Sacerdote: el libro entero. Y el libro de Hebreos en el N. T. Los sacrificios ilustran la verdad del sacrificio sustitutivo de Jesucristo. (Lev. 17:11)Levítico son buenas nuevas porque encuentra su cumplimiento en Jesús.

“La institución de los sacrificios son un regalo de Dios, no algo que hacemos para asegurar su favor, sino una provisión que EL hace por nuestra necesidad”. Alec Motyer.

En Números, El es nuestro Guía, El autor de Hebreos compara a Moisés con Jesucristo. (Heb. 3:1-6).

En Deuteronomio, El es nuestro Maestro, En Dt. 31:19 tenemos la imagen de Dios como una Roca. Cristo es la Roca que fue herida en nuestro lugar (1 Cor. 10:4) Profeta semejante a Moisés: Dt. 18:15, 18. (Jn.6:14; 7:40; Hch. 3:22-23; 7:37).

En Josué, El es el Conquistador poderoso. El Príncipe del ejército de Jehová: Josué 5:13-15. Josué-Jeshúa-Jesús. La conquista de Canaan por parte de Josué, representa a la Canaan Celestial que Jesús conquistó para sus elegidos.

En Jueces, El es nuestro Libertador. El Mensajero de Jehová: Jueces 6:11-24; 17:6. Los jueces son una figura de Jesús, ya que cada juez era un salvador para la nación; Os ha nacido hoy un Salvador que es Cristo el Señor. Con Jesús tenemos un salvador que vive para siempre. (Heb. 7:25) 

En Rut, El es nuestro Pariente Redentor. Rut 3 y 4. Booz como pariente redentor, prefigura la misión que Jesús vino a realizar como nuestro redentor.

En 1 Samuel, El es el Descendiente de Isaí. el Rey menospreciado y rechazado: 1º Sam. 16-19. Jesús: Rey, Sacerdote y Profeta. Y así como el joven David derrotó al gigante, Jesucristo aplastó a la serpiente, a satanás, al pecado. Jesús es el verdadero y único Ungido de Dios. (1 Sam. 17).

En 2 Samuel, El es el Hijo de David. Ni Saúl ni David eran los reyes. El verdadero Rey que restaurará todas las cosas es Jesús, el Rey del universo. (Mat. 2:1-2). (Lc. 1:31-33)

En 1 y 2 Reyes, 1 y 2 Crónicas El es el Rey de Reyes. El Señor del cielo y de la tierra. El Sumo Sacerdote intercesor. Como el templo en el pasado, Jesús es ahora la vía de acceso al Padre. (2 Cró. 7:14; Heb. 10:19-22; Mat. 17:15).

En Esdras, El es nuestro Templo reconstruido. El Cumplidor y Predicador de la Ley: Esdras 7:10 (Mt. 5:17-18; Lc. 24:44-45).

En Nehemías, El es nuestro Muro poderoso. El Intercesor y Edificador, Restaurador: Neh.1:11; 2:20. (Ro. 8:34; He.7:25; Lc. 24: Mt. 16:18).

En Ester, El es nuestro Protector. Aunque es el único libro que no menciona a Dios, a través de Ester y Mardoqueo, nos recuerda que El tiene el control soberano sobre todas las cosas y el cumplimiento de sus decretos.

En Job, El es el Redentor vivo, resucitado y esperado: Job 19:25-27. El verdadero inocente que sufrió y padeció voluntariamente para la salvación de su pueblo (1 Pedro 2:21; 4)

En Salmos, El es nuestra Canción. El Hombre Bienaventurado. El Hijo de Dios e Hijo del Hombre (Salmos 110:1; 45:6; 89:3-4, 20, 29, 34-47; 132:11); El Cristo de la Cruz (Salmos 2:1-3; 41:9, 22:1, 6-7, 11, 12-18). El Pastor Divino. El Rey Triunfante y Gobernante (Salmos 2; 45; 72). El Director de las alabanzas. La Piedra Angular. David tipifica a Cristo.

En Proverbios, El es nuestra Sabiduría. La Sabiduría personificada: Pr. 8. 

En Eclesiastés, El es nuestro Propósito. El Sabio olvidado: Ec. 9:13-16. Sólo Jesús puede llevarnos de una vida sin sentido a una con propósito; de estar trabajados y cargados, al reposo eterno.

En Cantares, El es nuestro Amante. El Amado de mi alma: Cnt. 2:16. Se evidencia el evangelio en el amor matrimonial. Bodas del Cordero (Ap. 19:7-8; 21:2). 

En Isaías, El es el Príncipe de paz. El Siervo Sufriente y nuestro Sustituto: Isa. 52:13-53:12.

En Jeremías, El es nuestro Bálsamo de Galaad. El Renuevo justo de David: Jr. 23:5-6. Hb. 8. El mayor número de profecías cumplidas, se encuentra en este libro.

En Lamentaciones, El es el Fiel. El Varón de dolores: Lm. 1:12-18. “Tomado como un todo, el lamento de Jeremías por Jerusalén anticipa las lágrimas que Jesús derramó más adelante por la misma ciudad ante su desolación espiritual. (Mt. 23:37-38). (Ryken, P.317)

En Ezequiel, El es nuestra Rueda en medio de una rueda. El Hombre glorificado en el trono: Ez. 1:26; 17:22; 34:23-29; 37.

En Daniel, El es el Eterno. El Rey de Reyes y Señor de Señores. La Piedra que llena toda la tierra: Dn. 2:34-35, 44-45. Dios sabe lo que va a pasar, porque lo ha decretado todo y al final El reinará.

En Oseas, El es nuestro Amante fiel. El Hijo mayor de David: Os. 3:5 (Sal. 39:27). El que compró en el mercado a la mujer adúltera. Jesús es la causa por la cual Dios nunca destruirá a su pueblo.

En Joel, El es nuestro Refugio. El Señor de toda bondad: Jl. 2:18-19. Promesa de restauración. 

En Amós, El es el Juez. El Ejecutor de todo juicio: Am. 1:2; 7:4 (Jn. 5:22; Hch. 17:31). “La profecía de Amós apunta a un tiempo de reunificación futuro bajo un rey davídico”. Daniel Hays, The Message of the Prophets, P. 293.

En Abdías, El es Señor del Reino. El Rey y Salvador del monte de Sion: Abd. 17, 21.

En Jonás, El es nuestra Salvación. El Salvador sepultado y resucitado: Jon. 2.

En Miqueas, El es el Juez. El Señor de la eternidad: Mi. 5:2.

En Nahum, El es el Dios celoso. La Fortaleza en el día de la angustia: Nah. 1:7.

En Habacuc, El es el Santo. Ancla del justificado por la fe: Hab. 2:4; 3:18.

En Sofonías, El es el Redentor. El Juez y Purificador en medio de Israel: Sof. 3:5, 15.

En Hageo, El Derroca a los enemigos. El Deseado de todas naciones: Hag. 2:7.

En Zacarías, El es Jehová de los Ejércitos. El Renuevo y Pastor herido: Zac. 3:8; 13:7.

En Malaquías, El Viene a la tierra. El Sol de justicia: Mal. 4:2.

Con este resumen pretendo exaltar el nombre que es sobre todo nombre, rendir culto al único digno de honor y recordar, que EL vino al mundo un día, como un ser humano para luego entregarse como sacrificio vivo por los pecados de sus elegidos, quienes disfrutarán con El de la vida eterna y la Gloria venidera, eso sí es motivo de celebración y no sólo uno, sino todos los días del resto de nuestras vidas, que lo que antes fue sombra, hoy es realidad. A Dios sea la Gloria, Honra y Honor por los siglos de los siglos. Amén.






Fuentes: 
Estudio “El Libro de Dios, Libro x Libro”, Ps. Salvador Gómez Dickson.
Eugenio Danyans – Conociendo a Jesús en el AT,ed. Clie
http://shadowmountain.org/

jueves, 24 de diciembre de 2015

REGALO DE NAVIDAD


Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. (Mateo 2:11.RVR1960)

Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor. (Lucas 4:17-19.RVR1960; Isaías 61:1-2.RVR1960)

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. (Juan 3:16-18.RVR1960).

En esta navidad, aunque Nuestro Señor Jesucristo no dejó establecido que celebráramos su nacimiento, agradezcamos a Dios por su vida; por su maravilloso plan de salvación; por el inconmensurable regalo de su gracia y perdón. Lo mínimo y lo único que podemos hacer dentro de nuestra gran miseria humana, es aceptarlo. Porque no hay absolutamente nada más que nosotros podamos hacer; nunca nos alcanzaría; nunca sería suficiente; podemos pasarnos la vida “tratando” de hacer buenas obras, que ni siquiera Dios ha pedido, para supuestamente alcanzar salvación y jamás lo lograremos. Y no lo haremos simplemente porque es un regalo y los regalos no se pagan, sólo se reciben con alegría y agradecimiento, se valoran y se cuidan.

Así que hoy amig@s y herman@s que celebran junto a sus familias; más allá de fiestas, licor, música, comida y regalos materiales, los invito a conmemorar el nacimiento de nuestro Señor y Salvador Jesús, a través de nuestro propio nuevo nacimiento (espiritual). Los invito a celebrar el hermoso y gran privilegio de formar parte de la familia de Dios, a través de Jesucristo. 

Acepta Su regalo: salvación y vida eterna y vive en consecuencia.

Feliz nuevo nacimiento. Bendiciones.

viernes, 11 de diciembre de 2015

LLEGÓ NAVIDAD


Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel (Dios con nosotros). (Isaías 7:14-RVR1960).

Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: !!Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres….Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS (Salvador). Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin…por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. (Lucas 1:26-35.RVR1960).

Las “Saturnalias” se celebraban del 17 al 23 de diciembre, a la luz de velas y antorchas, por el fin el período más oscuro del año y el nacimiento del nuevo período de luz, o nacimiento del Sol Invictus, 25 de diciembre, en honor a Saturno, dios de la agricultura. Eran siete días de bulliciosas diversiones, banquetes e intercambio de regalos. Durante las fiestas, se decoraban las casas con plantas y se encendían velas para celebrar la nueva venida de la luz. Los romanos amigos y familiares, se hacían regalos como los que se hacen en la fiesta de la Navidad. Estas fiestas estaban dirigidas por un sacerdote, que cambiaba según el dios al que se le daba culto, el sacerdote se elegía en un colegio de sacerdotes. Posteriormente, el nacimiento del Sol y su nuevo período de luz fueron sustituidos por la Iglesia, quien hizo coincidir en esas fechas el nacimiento de Jesús de Nazaret con el objetivo de acabar con las antiguas celebraciones. En el año 321, Constantino legalizó el cristianismo, y declaró que el día del “nacimiento del sol invencible”, que se celebraba el 25 de diciembre, debía ser considerado como una nueva fiesta cristiana para celebrar el nacimiento de Cristo, herencia que conservamos hasta el día de hoy. (Fuente: Wikipedia)

A la mayoría de nosotros desde pequeños se nos enseñaba sobre el día de Navidad, el nacimiento del Niño Jesús o Niño Dios y se nos engañaba haciéndonos escribir una carta pidiéndole regalos a ese Niño, y que según hubiera sido nuestro comportamiento durante el año, los encontraríamos al despertar el día 25 de diciembre. El problema con esa costumbre, es que no solamente estábamos viviendo en medio de una gran mentira auspiciada por nuestros propios padres, sino que quedó tan arraigada, que ya de adultos, muchos continúan pidiéndole, ya no el juguete de moda, sino carros, casas, dinero, etc.

Que esta Navidad sea diferente para ti. Que esta Navidad puedas reconocer y darle su verdadero significado. Más que adornos, música, fiesta, comida y regalos, en esta época conmemoramos la fecha en la cual el Rey de Reyes y el Señor de Señores vino a este mundo para salvar a su pueblo del pecado. Eso es lo que hay que celebrar. 

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. (Filipenses 2:5-11.RVR1960).

Esta Navidad, en vez de pedir, dale a Jesús tu sincero y verdadero arrepentimiento, tu vida entera; y a cambio, El te dará los mejores regalos que jamás hayas tenido o soñado y que ni con todo el oro del mundo podrías comprar, ni nadie aparte de El te podría regalar.… Perdón, nueva vida con propósito, salvación, vida eterna, amor, gozo, paz, libertad, sanidad interior.


Dios bendiga tu vida.