lunes, 18 de enero de 2016

SIGAMOS CONTEXTUALIZANDO (Mateo 16)



Este capítulo del evangelio de Mateo inicia con la petición a Jesús de señales del cielo por parte de los fariseos y saduceos, lo cual resulta irónico y absurdo, luego de todas las que ya había hecho.

Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo…..La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue. (Mateo 16:1-4.RVR1960)

A raíz de este suceso, Jesús aprovecha para prevenir a sus discípulos sobre las enseñanzas y doctrinas falsas promovidas por ellos (fariseos y saduceos). Los discípulos no entienden cuando Jesús les menciona la “levadura”, piensan que se refiere al pan, pero recordemos que la palabra “levadura” en las Escrituras representa el pecado y es eso precisamente lo que Jesús quiere comunicarles, que se cuiden de escuchar y seguir esas doctrinas que los llevan al pecado.

Llegando sus discípulos al otro lado, se habían olvidado de traer pan. Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan….. ¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos? Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos. (Mateo 16:5-12. RVR1960)

Continúa Jesús con la enseñanza : Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? (Mateo 16:13-15.RVR1960). 

A Jesús en realidad poco le importaba qué o quién piensen los demás que es El; lo verdaderamente importante para El es que sus discípulos lo sepan con certeza, ya que precisamente los fariseos y saduceos eran sus principales enemigos al negar su identidad, al no aceptar que el era el hijo de Dios; y Pedro se arriesgó a responder. 

Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo. (Mateo 16:16-20.RVR1960).

En el idioma original (griego) (regla 1 de la hermenéutica) la palabra “Pedro” era petros = piedrita o piedrecilla y la palabra “roca” = petra; nótese que son dos palabras distintas, por lo cual fue sobre “petra” (roca) (se refiere al evangelio) y no sobre “petros” donde Jesús dijo que edificaría Su iglesia. Cuál iglesia? Pues todos aquellos que se hayan arrepentido y hayan reconocido a Jesús como su Señor y Salvador; esa es la iglesia de Cristo.

Le da la autoridad a Pedro sobre la disciplina de la iglesia y atar y desatar se refiere a ejercer autoridad y gobierno; aunque no fue el único, pues el Apóstol Pablo también la ejercía.

(Ver Hechos 5:5) Pedro cuestiona a Ananías por haber mentido al Espíritu Santo (ejerce su autoridad y disciplina).

(Ver 1 Corintios 5:5) Pedro expulsa a un fornicario de la iglesia. Nuevamente ejerciendo la autoridad y disciplina otorgada por Jesucristo.

(Ver 1 Timoteo 1:18-20). Pablo expulsa a Himeneo y Alejandro por blasfemos.


Dios te bendiga.

martes, 12 de enero de 2016

EL CONTEXTO - REGLA 3


La tercera regla de la hermenéutica nos dice que se deben tomar las palabras dentro de su contexto; es decir no podemos simplemente tomar un solo versículo y darle significado; debemos además leer el o los versículos anteriores y posteriores para ahí sí poder entender lo que el autor quiere comunicar. Recordemos que en la antigüedad las Escrituras venían en rollos y no en libros como hoy día las conocemos y además tampoco contaban con las divisiones que hoy tenemos (libros, capítulos y versículos), que si bien es cierto, nos ayudan mucho en la búsqueda de temas específicos, también han contribuido a propagar tanta herejía, debido a que tristemente desde la mayor parte de los púlpitos actuales, poco se toma en cuenta esta imprescindible regla y se escucha cada cosa y se construyen e implementan doctrinas completas alrededor de uno o un par de versículos completamente sacados de su contexto.

Ahora que ya tenemos las 3 primeras reglas, vamos a analizar algunos de los versículos que más comúnmente son tergiversados durante las prédicas.

Mateo 18:18-20.RVR1960: 18 = De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.

19 = Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

20 = Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Sobre estos 3 versículos se han desarrollado doctrinas completas antibíblicas, que nada tienen que ver con lo que realmente quiso expresar y enseñar Jesús.

Versículo 18, ya lo habíamos tratado anteriormente en este blog, en la entrada “Atando Demonios y Desatando Bendiciones”.

Versículo 19. Basados en este versículo se ha desarrollado en muchas de las iglesias cristianas toda una doctrina sobre la oración, donde se afirma que entre más personas se reúnan a orar por un mismo propósito, más efectiva será la oración, además complementado por el versículo 20, porque supuestamente la presencia de Jesús sólo está cuando hay 2 o 3 congregados en Su nombre. Quiere esto decir entonces que la oración personal y privada carece de validez? Y que si oramos solos, la presencia de Dios no está con nosotros? Porque eso es lo que afirman al interpretar de esta manera errónea dichos textos.

Pero, apliquemos la regla y veamos realmente lo que Jesús quiso decir. El capítulo 18 comienza con la enseñanza de Jesús a sus discípulos acerca de volverse como niños, pues de los que son como ellos, es el Reino de los Cielos; habla de la humildad. (versículos 1 al 14)

En los versículos siguientes (6 al 9) habla acerca de los tropiezos que todos tenemos, de los errores que cometemos, pero noten la conexión entre los versículos 5 y 6, continua hablando de los que son como niños “Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.6 Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar….”

Del versículo 10 al 14 cuenta la parábola de la oveja perdida (la cual se perdió por un tropiezo), pero sigue la secuencia, el tema sigue siendo el mismo, no ha cambiado. 10“Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños….14 Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.”

Y a partir del versículo 15 les enseña sobre el perdón…. Y cómo sabemos que es continuación de lo que venía diciendo? Por una palabra que actúa como conector lógico “Por tanto…..” es decir.. por todo lo dicho anteriormente….

15 Por tanto, si tu hermano peca contra ti (nos pone tropiezo), ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.

16 Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.

17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.

18 De cierto os digo (expresión utilizada por Jesús cuando quería enfatizar algo que ya había dicho) que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.

19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?

22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.”

Y continúa Jesús hablando sobre el perdón; tan claro está el tema que el mismo Pedro pregunta cuántas veces se debe perdonar, porque ese es el tema central de este capítulo. No tiene nada que ver ni con atar demonios, ni desatar bendiciones, ni la manera de orar (esto lo enseña Jesús en el capítulo 6 de Mateo).

Pero, en la mayoría de las iglesias cristianas se enseñan cosas distintas, simplemente porque se basan en las palabras “todo” y “cualquiera” dejando de lado por completo el contexto y haciendo demasiado daño a las personas que creen ciegamente en estas afirmaciones, quienes terminan involucrados en prácticas que más se asemejan a lo esotérico y metafísico que a lo cristiano.

Cuando Jesús utiliza la palabra “todo” se refiere a todo el tema del cual está hablando. Ej. Cuando nosotros utilizamos la expresión “todo el mundo lo hace”, queremos decir que muchas personas, no es literal, no es en realidad todo el mundo.

Y cuando habla sobre ponerse de acuerdo y que El estará en medio de ellos, se refiere a las decisiones que se tomarán en torno al hermano cristiano que se desvió y que cayó en pecado; habla sobre la disciplina dentro de la iglesia. En ningún momento quiere decir que la oración grupal es más efectiva que la privada o personal. Tampoco quiere decir que no se pueda o no se deba hacer de esta manera, simplemente que hay que darle el significado y la importancia que realmente tiene.

Recordemos que Dios no apoyará jamás algo que El no haya dicho, aunque lo hayamos malinterpretado.

Dios te bendiga.

sábado, 9 de enero de 2016

REGLA 2 - 2 PARTE


Palabra “Gracia” (favor inmerecido de parte de Dios)

(Efe.2:8): “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;” Aquí representa la misericordia y bondad de Dios con nosotros.

(Hec.14:3): “Por tanto, se detuvieron allí mucho tiempo, hablando con denuedo, confiados en el Señor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios.” Gracia = Predicación del evangelio.

Palabras “Sangre” y “Pan”

(Mat.27:25): Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. Es la respuesta que los judíos dieron a Poncio Pilatos cuando él accedió a soltar a Barrabás en lugar de Jesús y con esta expresión querían decir que ellos asumían la culpa o responsabilidad por este hecho.

(Rom.5:9): “Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.” Muerte expiatoria de Jesús.

(Mat.26:26-28): “Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.” Todo este conjunto de palabras, son simbolismos que utilizó Jesús mientras establecía la celebración de la Santa Cena, anunciando su muerte próxima. No se puede ni se debe tomar literal; es decir, que ni el pan ni el vino se convierten realmente en el cuerpo y la sangre de Cristo (transubstanciación).

Otro simbolismo comúnmente malinterpretado lo encontramos en Mateo 16:19. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Obviamente, el cielo no tiene puertas físicas, por lo que no necesita llaves físicas, por lo cual tampoco Pedro se convierte aquí en el guardián de las puertas del cielo. La palabra llave significa autoridad, luego lo que Jesús está diciendo a Pedro es que le da la autoridad para abrir el reino de los cielos, compartir el evangelio, lo cual se evidencia claramente durante su discurso (de Pedro) en el día de Pentecostés. (Ver Hechos 2).

Dios continue bendiciéndonos y su Santo Espíritu guiándonos a toda verdad.

jueves, 7 de enero de 2016

APRENDIENDO Y COMPRENDIENDO LA ESCRITURA (regla 2)


La sana doctrina depende de una correcta interpretación de la Biblia. Es muy delicado decir que algo “está en la Biblia” sin que lo esté. Y como la gente por lo general no lo corrobora, termina creyéndolo, recibiéndolo y adoptándolo como Palabra de Dios. Un envase puede tener la etiqueta “Jugo de Frutas” pero contener veneno. De igual manera, en nuestro tiempo, muchos maestros dicen con ligereza y desfachatez que lo que enseñan “está en la Biblia”, pero muchas veces lo que siembran son mentiras, mientras muchos las reciben incluso con buen corazón y esperanza (pero con ignorancia), tan sólo porque tales falsedades incluyen una o dos referencias bíblicas, que han sido descontextualizadas.

La regla 2 de la hermenéutica nos invita a tomar las palabras o frases y entenderlas en el sentido completo del texto. Es decir, podemos utilizar las mismas palabras o frases, pero según el sentido en el cual son dichas, su significado cambia.

Veamos estos ejemplos:

Palabra “Carne” 

(Gen. 6:12): “toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”. Aquí la palabra “carne” significa persona y “camino” significa costumbres, modo de vivir o proceder; el texto está diciéndonos que “toda persona había corrompido su modo de vivir”.

(Ef. 2:3): "Vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne…”; aquí la palabra carne se refiere a los deseos que nos llenan de placeres y deleites y que satisfacen únicamente a nuestros sentidos pero jamás a nuestro espíritu.

Palabra “Fe”

(Heb.11:1): “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” He aquí la definición de fe en su máxima expresión en el sentido de confianza.

(Gal. 1:23): “Solamente oían decir: Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que en otro tiempo asolaba.” Del conjunto de palabras de esta frase vemos claramente que la palabra fe, aquí se refiere a la doctrina del evangelio.

Palabra “Salvación”

(Rom. 13:11): “Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.” Salvación se refiere a Jesucristo, a su segunda venida.

(Heb.2:1-3): “Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron…” Dentro de este pasaje, salvación significa “el mensaje” o “el evangelio”, el cual habían escuchado los hebreos. En ningún momento significa que la salvación se pueda perder.



Bendiciones

miércoles, 6 de enero de 2016

APRENDIENDO Y COMPRENDIENDO LA ESCRITURA



Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición. Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. (2 Pedro 3:15-18.RVR1960)

A partir de hoy comenzaremos una serie sobre hermenéutica; es decir, tomaremos versículos y/o porciones de las Escrituras y las analizaremos, para su mejor comprensión. Ver 2 pedro 2:1-3; 1 Timoteo 4:1.

HERMENEUTICA = (del griego ἑρμηνευτικὴ τέχνη [hermeneutiké tejne], ‘arte de explicar, traducir o interpretar’) es el arte o teoría de interpretar textos, especialmente las escrituras sagradas y los textos filosóficos y artísticos. (Fuente:Wikipedia)

La regla principal de la hermenéutica es que la Biblia se interpreta a sí misma. Y uno de los peores errores y también el más común dentro de la iglesia actual, es tomar versículos y sacarlos de contexto, dándoles así una interpretación aislada e incorrecta.

Recordemos que el primer intérprete de la Palabra de Dios fue Satanás, quien la tergiversó por completo para lograr sus fines. 

Veamos…. Génesis 3:1-7.

Satanás puso en tela de juicio el mandato del Señor, logrando así que Eva, creyendo que Dios era egoísta, enfocara su mirada únicamente en un árbol, olvidando que Dios les había dicho que de “todos” podían comer, excepto uno.

Luego, cuando Jesucristo es llevado al desierto por el Espíritu Santo para ser tentado, nuevamente Satanás trata de torcer las Escrituras, sin tener éxito porque Jesús las conocía perfectamente, que es lo que nos falta a nosotros hoy en día. Satanás continúa en su tarea; utiliza predicadores que sacan completamente de contexto los versículos (tal como lo hizo con Jesús), él no descansa. El problema es que nosotros sí, descansamos de estudiar y de escudriñar la Santa Palabra, lo cual nos hace su presa fácil. (Ver Mateo 4)

Lo primero que debemos hacer al leer una porción de la Escritura, es llevar las palabras a su significado original dentro de la época que fueron escritas, con el fin de entender exactamente lo que quieren expresar. Recordemos que la Biblia fue escrita en arameo, hebreo y griego, durante distintas épocas, en los cuales existían modismos, así como hoy en día dentro de cada uno de nuestros idiomas. Esta es la primera regla de la hermenéutica.

Un ejemplo lo vemos en Lucas 4:26 Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.

Mateo 10:37. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí.

La palabra aborrecer, del griego μισέω = miséō(*), es un modismo que significa “amar menos”, “preferencia” y no tiene el significado tan fuerte que conocemos en nuestro idioma hoy día. (*) Fuente: http://biblehub.com/greek/3404.htm

Como vemos en Mateo 10, la Escritura se interpreta a sí misma.

Mañana continuaremos con la segunda regla.



Bendiciones, Gracia y Paz.

martes, 5 de enero de 2016

NI SON TRES, NI SON REYES, NI SON MAGOS (de los que hacen magia)

historia de los reyes magos



Hoy 6 de enero, como todos los años, en muchas partes del mundo se celebra del día de los "Reyes Magos"; pero realmente, de dónde proviene esta celebración y cuál es el real significado de estos misteriosos personajes registrados en el evangelio de Mateo?

Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.... Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. (Mateo 2:1-2; 9-11 RVR1960).

Como vemos, en este pasaje, Mateo habla de "unos magos de Oriente" que entraron a la casa; no menciona en ninguna parte que fueran 3, ni sus nombres, ni mucho menos que fueran reyes. Hace la precisión de que la visita tuvo lugar en casa de Jesús (es decir ya no estaba en el pesebre), pero no se sabe con exactitud el tiempo transcurrido. Estas son tan solo creencias agregadas varios siglos después del nacimiento de Jesús y que se han mantenido arraigadas en la tradición popular, aunque sin sustento bíblico.

La palabra «mago», proviene del elamita ma-ku-ish-ti, que ―pasando por el persa ma-gu-u-sha y por el acadio ma-gu-shu―llegó al griego como μαγός (magós, plural: μαγοι, magoi) y de ahí al latín magi, /mágui/ (cf. magister, /maguíster/) de donde llegó al español; término que no era utilizado únicamente para referirse a los hechiceros. Se utiliza, en este caso, para referirse a ‘hombres sabios’ o, más específicamente, hombres de ciencia. De hecho, también poseían conocimiento de las Escrituras. (Fuente: Wikipedia).

A partir de ese relato, se han ido elaborando numerosas leyendas sobre los hechos y la personalidad de estas tres figuras.

Poco a poco la tradición ha ido añadiendo otros detalles a modo de simbología: se les ha hecho representantes de las tres razas conocidas en la antigüedad, representantes de las tres edades del hombre y representantes de los tres continentes (Asia, África y Europa).

Los tres regalos también tienen su significado: oro (representa su naturaleza real, como presente conferido a los reyes), incienso (que representa su naturaleza divina, empleado en el culto en los altares de Dios) y mirra (un compuesto embalsamador para los muertos, representando su sufrimiento y muerte futura).

Si bien la Biblia explica que fueron tres los regalos otorgados por los magos a Jesús, la primera referencia concreta respecto al número de Reyes Magos la da Orígenes, un conocido escritor eclesiástico, en el siglo IV. En el siglo V, el Papa León I el Magno estableció oficialmente su número en 3 para toda la cristiandad. A mediados del siglo VI, en la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia) se les asignaron los nombres de "Melchor", "Gaspar" y "Baltasar", que supuestamente equivalen en griego a "Appellicon", "Amerín" y "Damascón" y en hebreo a "Magalath", "Serakin" y "Galgalath".

Lo que sí se evidencia en el escrito de Mateo es el enorme deseo de estos "sabios de Oriente" por conocer al Rey de Reyes y adorarle, actitud que todos nosotros deberíamos imitar.


Bendiciones, Gracia y Paz



lunes, 4 de enero de 2016

REOS DE MUERTE

                                  


"Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino." (Lucas 23:42.RVR1960)

El nuevo nacimiento es una obra unilateral de Dios. Pues si Dios no hubiese obrado en la vida del creyente, este perecería en sus delitos y pecados.

Y esta preciosa verdad la podemos ver en la vida del ladrón crucificado al lado del Señor Jesús.

En un momento le vemos injuriando como los demás al Señor, escéptico con aquel nazareno que se convirtió en su compañero de desgracia y renegando de su propia vida y destino...

... pero en un instante su perspectiva de lo que esta viviendo cambia, pues ve al Señor que pende de esa cruz y por acción divina el velo cae de sus ojos y reconoce al Mesías, ya no ve como los demás (la multitud tan sólo veían en frente suyo a un criminal condenado a muerte, a un blasfemo y demente), pero ahora él ve al Rey que podía salvarle de su desgraciada vida y que sin merecerlo podía conducirlo a una eternidad con Dios.

Este ladrón por la gracia de Dios reconoció la impecabilidad de Cristo y a la vez percibió el pecado que le condenaba. se sintió perdido y aunque sus manos estaban clavadas a un madero, abrazó a Cristo !!!

Este condenado .... Por la obra de Cristo fue salvo y por la obra del Espíritu Santo reconoció a Jesús como Señor !!!

No hizo más que confiar su miserable vida al Salvador.

Y El Señor le aseguró un lugar ese mismo de día en el paraíso.

La Fe de este ladrón fue una fe salvadora, que sólo la produjo Dios, pues él como los demás seres humanos era incapaz de reconocer a Dios, aunque lo tuviera en sus narices !!!

Lo tremendo de esta historia es que cada creyente esta en una similar condición:

Condenados a muerte ....... pero que por la misericordia de Dios, abrimos los ojos y nos iluminó Cristo.

Solo Jesucristo vivió la vida perfecta que nadie puede vivir y solo Él pago el precio por el pecado, llevando sobre si la ira divina y haciéndonos propicios ante Dios.. Si no fuera por Cristo, estaríamos una eternidad pagando la condena que nos merecíamos.

Y Aun la fe con la que respondemos ante maravilloso plan de salvación, no es nuestra sino que es Dios quien puso en nosotros el querer como el hacer por su buena voluntad.

Como este hombre de la historia...

Estábamos condenados, y perdidos. Pero por el puro afecto de su voluntad fuimos amados sin merecerlo.

No tenemos de que gloriarnos.

Toda la Gloria sea para Dios !!!



(autor: Diego Barragán).