lunes, 28 de septiembre de 2026

Lecciones aprendidas en una tarde de football

 


Sí, me imagino lo que puedes estar pensando con este título, después de todo este es un blog cuyo contenido es cristiano, y justamente de eso te quiero hablar hoy, de esas suposiciones y conclusiones a las que muchas veces llegamos erróneamente por pensar con rapidez, sin tener el panorama completo.

He escuchado recientemente enseñanzas de mi pastor en las que afirma, y con toda razón, que la vida de un cristiano no se divide en compartimientos; es decir, no tenemos actividades seculares y actividades espirituales, para nosotros todo es espiritual. Tiene mucho sentido si meditas en ello. Los seres humanos estamos compuestos por dos partes, una material (cuerpo físico) y otra inmaterial (alma o espíritu); entonces, creo que llevar una vida compartimentada sería como tratar de separar nuestra alma del cuerpo estando aún vivos, algo así... Bueno, ya te vas haciendo una idea de por qué el título, o te sigues preguntando qué tiene que ver todo ésto con lo que deseo compartir contigo hoy?

En la carta a los Filipenses, el apóstol Pablo los insta a que mediten en "todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio..." Y cuántas veces hacemos todo lo opuesto?

Al observar el comportamiento de algunos hombres mientras veían un partido de football por tv, recordé este pasaje y ello me motivó a escribir esta reflexión, ya que un creyente mira todo (o debería) con los lentes de la Escritura.

Durante el partido se escuchaban gritos y diversas instrucciones hacia los jugadores, mientras yo pensaba con cierto tono de burla "no los pueden escuchar". Pero el punto es que esos comentarios eran fruto de la limitada perspectiva de quienes observaban el partido, pues ni siquiera estaban de cuerpo presente y aun así insistían en decirles a los jugadores la mejor forma de llevar el balón, a quién se lo debían pasar, o los insultaban por lo que a su parecer era un error.

Lo mismo ocurre cuando sacamos conclusiones sin conocer todos los detalles de una situación; juzgamos las intenciones de las personas y las situaciones según lo que vemos sin preguntar al otro, o investigar más, porque creemos saber.

La invitación hoy es a hacer un alto y hacer lo que el autor inspirado nos exhorta en el pasaje mencionado. El Espíritu Santo nos ayude y nos guíe a toda verdad.

Bendiciones, gracia y paz