viernes, 10 de junio de 2016

AVIVAMIENTO


Puedes ser una buena persona, creer en tu sabiduría que no le haces mal a nadie, ayudar a los necesitados, servir en tu iglesia, orar y leer la Biblia; puedes hacer muchas cosas menos salvarte a ti mismo. Ni tus obras de misericordia, ni una oración pública de fe, ni ninguno de tus sacrificios puede reemplazar la obra redentora de Cristo.

¡En ningún otro hay salvación! Dios no ha dado ningún otro nombre bajo el cielo, mediante el cual podamos ser salvos. (Hechos 4:12. NTV).

Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. 9 La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo. (Efesios 2:8-9).

Sin embargo, en el ámbito cristiano se continúa hablando de avivamiento. Llaman avivamiento al iglecrecimiento, a iglesias repletas de gente, pero sin la certeza acerca de su condición espiritual (acaso importa si de todas formas está llena?); conciertos cristianos cuya capacidad de convocatoria es impresionante; jornadas de sanidad y milagros y cualquier otra actividad llamativa que atraiga suficiente público.

De veras crees que formar parte de todo ésto hará que Jesús te diga como al ladrón junto a El: "Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso." Lucas 23:43. NTV.

Un avivamiento sólo surge como respuesta a la predicación del evangelio.

Entonces...........juzga tu mism@.


Bendiciones, Gracia y Paz

miércoles, 8 de junio de 2016

EN QUÉ CREO? POR QUÉ CREO?


Comparto este relato que el hermano Marcelo Vélez publicó en facebook, pues me identifico con lo aquí expuesto.

"El día de ayer escuchaba en el radio una estación cristiana. En el programa que se estaba transmitiendo estaban dos hombres, pastores o predicadores, no lo sé, pero eran 2 hermanos y se encontraban orando por sanidad, para todos aquellos que escucharan la transmisión.

Antes de describir lo que estaba escuchando sólo quiero establecer un punto. Después de 32 años de ser católico, al ser expuesto a la verdad, me di cuenta de que siempre había creído, simplemente lo que me habían inculcado, lo que siempre había escuchado y lo que siempre me habían enseñado, era uno más fluyendo con la corriente, participando de costumbres y tradiciones y nunca, en esos 32 años, me detuve a pensar el ¿Por qué creía lo que creía?, ¿En qué me basaba?, ¿Qué sucedería si aquellos que me han enseñado e inculcado mi religión estaban equivocados?

Cuando fui expuesto ante la verdad de Dios, me di cuenta de lo equivocado que estaba, me di cuenta de que sólo creía algo por creerlo y de que yo obedecía las costumbres y tradiciones que siempre había conocido, sin discernimiento, sin conocimiento y sin fe verdadera. ¡Imagínense mi “shock” cuando, dentro del cristianismo, me encuentro con lo mismo!

Miles y miles de hermanos se encuentran siguiendo las tradiciones y las costumbres que siempre han conocido y creen lo que creen simplemente, porque es lo que su pastor o su congregación les ha enseñado, no hay entendimiento, no hay discernimiento, no hay estudio de la palabra. De aquí nacen, lo que a mí me gusta denominar “Mitos Cristianos”, un set de creencias que tienen su fundamento en la costumbre, en la tradición, en la moda, en libros y canciones cristianas, en los tele evangelistas y no en la palabra de Dios.

Esto dicho, regreso al tema de lo que estaba escuchando en el radio. Los 2 hermanos se encontraban orando por sanidad, o al menos, es lo que ellos pensaban que estaban haciendo. Quiero parafrasear a continuación, a manera de ejemplo, lo que estaban diciendo.

“Declaro y decreto en el nombre de Jesús que eres sano”
“Bajo la autoridad que Jesús nos ha dado, le ordeno a la enfermedad que se vaya”
“Tú que estás escuchando, Jesús ya te sano, en este momento, Él ya lo hizo, ya estas sanado”
“Te estoy hablando a ti ,mente, ya estás sanada”
“Te estoy hablando a ti cáncer, te debilitas y desapareces”
Y por supuesto…………”en el nombre de Jesús, Amen”

¿Qué es esto?, ¿Por qué miles de hermanos que escuchan esto a diario no se dan cuenta? Te diré porque, porque es lo que siempre les han enseñado. Para mí, esto no es una oración, esto no es una súplica, sino una exhibición del arrogante orgullo del hombre, la “arrogancia de la vida” que nos advierte la palabra de Dios (1 Juan 2:16). Dios se encuentra fuera de la ecuación y se ha convertido en el medio que me habilita para yo tomar su lugar y tener el poder de hacer estas cosas, porque “Yo lo decreto”, “Yo lo ordeno”, “Yo lo declaro” y el hecho de que en toda la escritura no existan tales declaraciones, órdenes o decretos no les es evidencia suficiente de que esto que creen, esta errado.

¡Ahora resulta que le hablamos a las cosas! Ahora resulta que me puedo dirigir verbalmente al cáncer, a la enfermedad y a la mente, ¿Qué es esto?, ¿De dónde sacan estas prácticas?, un ídolo al menos tiene ojos y oídos aunque no ve ni escucha, pero esto que estamos haciendo es lo mismo! le estamos hablando a una cosa, que ni ve, ni escucha ni mucho menos reconoce u obedece a esta supuesta “autoridad”. No se dan cuenta de que en ocasiones la respuesta es “no”, porque Dios tiene otro plan, como cuando Pablo oró por su sanidad y la respuesta de Dios fue “no” (2 Corintios 12: 7-10), ¿Con que autoridad ASEGURAN que Cristo ya lo sanó?, ¿Con que autoridad se basan para asegurar que Cristo dijo “si”? ¿No se dan cuenta que por cada hermano que escuchó y sanó hay 1,000 que no sanaron? Y que gracias a una mala exhibición de la palabra, quedan desairados, con Dios o con ellos mismos, deprimidos y preguntándose “¿Por qué yo no?”

Estás prácticas, la declaración, el hablarle a las cosas y contestar en lugar de Cristo no son más que fábulas y mitos cristianos que se han introducido del mundo, que es su origen, a la iglesia y debemos levantar la voz para que los hermanos tengan discernimiento bíblico.

¿Cómo es una oración? El Señor nos lo enseñó y cuando nos enseñó, no exclamó “Yo declaro”, sino que humildemente, accedió al trono de la Gracia y pidió a su Padre. A manera de ejemplo, una oración es como sigue:

“Mi Dios y Padre, en el nombre de tu amado Hijo Jesucristo, te pedimos el día de hoy por la sanidad de todo aquel que escucha este mensaje, que lo sanes de todo cáncer, de toda dolencia, de toda enfermedad. Te pedimos que los llenes de fe porque sabemos que la oración de fe sanará al enfermo y sabemos que en Cristo, todo es sí y amen. Mi Dios trae la sanidad que tantos hermanos buscan, pero sobre todo, acércalos a Ti, auméntales la fe y ayúdalos a aceptar todo lo que de ti venga porque confiamos que tu voluntad es siempre buena, agradable y perfecta, mi Dios, no se haga nuestra voluntad sino la tuya y para tu gloria. Agradecemos tus bendiciones y tu gracia. En el nombre de Jesús, Amen”

No le hablas al cáncer, no le hablas a la enfermedad, no decretas, declaras o arrebatas, sino con humildad te acercas a Dios y le hablas a Él, porque te sabes necesitado de su gracia y su favor y pides lo que necesitas y aceptas amorosamente, su perfecta respuesta.

Seamos ovejas, seguidoras de Cristo, no cabras, seguidoras del mundo, sus tradiciones y sus enseñanzas. Estos mitos y fábulas los encontramos tal cual en el mundo, bajo el nombre de ley de la atracción, confesión positiva, metafísica, etc….. Tengamos discernimiento y volvamos al evangelio y al cristianismo bíblico.

No porque lo escuchaste en el radio o incluso desde en el púlpito, es verdad..........

Seamos Bereanos........."

Bendiciones, Gracia y Paz

jueves, 2 de junio de 2016

LA SANGRE DE CRISTO TIENE PODER!!!


Y continuando con el tema de los peligros de la falsa doctrina, comparto este clásico, extractado de apostasiatotal.org.

Es común escuchar en el ambiente cristiano, expresiones como:

¡Me cubro con la sangre de Cristo!
¡La sangre de Cristo me proteja!
¡La sangre de Cristo sobre mi familia!
¡Yo no salgo de mi casa sino me cubro con la sangre de Cristo!

Sin embargo, ¿Estas expresiones son bíblicas? ¿Qué enseña la Biblia al respecto?

En las Escrituras encontramos el verdadero significado de la sangre de Cristo,

Jesús mismo lo expresa en Mateo 26:28: “Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos, para perdón de los pecados”.

El sacrificio de Cristo al derramar su sangre en la Cruz es el fundamento del nuevo pacto, a través de ella tenemos redención de pecados.

Muchos justifican el invocar la sangre de Cristo para protección, partiendo de la práctica que se realizaba en el Antiguo Testamento, donde un animal era ofrecido como sacrificio para preservar la vida de los israelitas.

Éxodo 12:7 “Tomarán un poco de sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas…”

Éxodo 12:13 “Y cuando hiera yo la tierra de Egipto, la sangre en las casas donde ustedes se encuentren les servirá de señal, pues yo veré la sangre y seguiré adelante, y no habrá entre ustedes ninguna plaga de mortandad”.

La mala interpretación de estos pasajes ha ocasionado que muchos cristianos “utilicen” la sangre de Cristo de manera supersticiosa. -La RAE define superstición como: creencia extraña a la fe religiosa, fe desmedida o valoración excesiva respecto de algo.-

Estas ordenanzas en el Antiguo Testamento apuntaban al sacrificio que Cristo haría en la cruz, al derramar su sangre el Cordero de Dios, nos libró de la muerte eterna en el infierno. (Hebreos 10:19)

En el Nuevo Testamento no existe ni un solo versículo que enseñe que la sangre de Cristo se puede “usar” como lo hacen muchos cristianos hoy en día; no vemos a los discípulos invocar la sangre de Cristo para protegerse, para reprender demonios, o para orar por los enfermos.

Cada vez que la Biblia menciona la sangre de Cristo, está vinculada al sacrificio que hizo en la cruz y lo que representa. Las Escrituras dejan claro que no fue derramada para varios “usos”, sino para un propósito eterno establecido por Dios:

Efesios 1: 7 “…En él tenemos la redención por medio de su sangre, el perdón de los pecados según las riquezas de su gracia…”

1 Pedro 1:18-19 “…Ustedes saben que fueron rescatados de una vida sin sentido, la cual heredaron de sus padres; y que ese rescate no se pagó con cosas corruptibles, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, sin mancha y sin contaminación”.

Romanos 5:9 “Con mucha más razón, ahora que ya hemos sido justificados en su sangre, seremos salvados del castigo por medio de él.”.

Es glorioso saber que por la sangre que Cristo derramó en la cruz tenemos: redención, justificación, reconciliación con Dios y salvación, ya no somos sujetos a la ira del Creador, por lo tanto, usar expresiones como: ¡Me cubro con la sangre de Cristo!, ¡La sangre de Cristo te reprenda! O peor aún, cuando pretenden cubrir con la sangre de Cristo, su casa, su carro, o cualquier otro objeto, es una afrenta al sacrificio de Jesús.

La forma en la que somos protegidos

Las Escrituras están llenas de promesas de protección para los hijos de Dios, y en ninguna se invoca la sangre de Cristo, Salmos 28:7, Salmos 119:114, Salmo 91, Juan 10:28.

La Biblia no enseña que debemos invocar la sangre de Cristo, por lo tanto cesemos con esa práctica supersticiosa. Cualquier necesidad que tengamos, sanidad, protección, provisión, pidámosla al Padre en oración. (Filipenses 4:6-7).

Propicio recordar las palabras del Apóstol Pablo, en 1 Corintios 4:6 “…Para que de nuestro ejemplo aprendan a no pensar más allá de lo que está escrito


Bendiciones, Gracia y Paz