sábado, 28 de noviembre de 2015

LA IGLESIA DE SARDIS



El libro del Apocalipsis comienza con un mensaje para cada una de las siete iglesias de Asia, y como la Palabra de Dios permanece para siempre, el mensaje bien puede aplicarse a la iglesia de nuestro tiempo.

Cada iglesia cuenta con características especiales y específicas. Jesucristo empieza por reconocerles lo bueno de cada una y también los exhorta a arrepentirse (a los que tienen de que) y a corregir lo que no está bien ante sus ojos. Tiene en cuenta sus buenas obras, pero no les da mayor importancia, ya que de ellas no depende la salvación.

Iglesia de Sardis: Buena imagen y algunos pocos mantienen la fe; pero son sólo apariencias, es una iglesia muerta.

Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. (Apocalipsis 3:1-6. RVR1960). 

La iglesia de Sardis representa a quienes saben que tienen una imagen pública, la cuidan, pero no son consecuentes; sólo viven de apariencias y dejan que la imagen haga el trabajo; una imagen conforme a la ciudad en la que se encuentran ubicados. Por eso Jesús habla con palabras fuertes hacia ellos, porque no le agrada su proceder; aunque reconoce que existen algunos entre ellos, que sí viven por El y para El, algunos en los cuales no halló pecado. 

Cada mensaje dirigido a cada iglesia inicia describiendo a un Jesús de manera distinta cada vez, y éste en particular, habla del Espíritu Santo, por lo que no es un exabrupto afirmar que precisamente la manifestación del Espíritu Santo es lo que falta en la iglesia, cuyo pastor debe buscar su guía a través de la Palabra, para asimismo guiar al rebaño y así resucitar lo que está muerto en ellos.

En Sardis, a diferencia de otras, Jesús no menciona al enemigo, ni la tribulación, persecución o pobreza que sí menciona en los mensajes dirigidos a las otras iglesias. El único problema de esta iglesia es que aparentemente está viva, porque tiene renombre, es conocida, se enorgullecen mencionando el número de fieles que allí se congregan, la cantidad de líderes trabajando y células funcionando; pero para el Señor está muerta porque sencillamente el fuego de su Santo Espíritu no está allí, no se siente allí y por lo tanto, aparentan algo que en realidad no son.

Hoy en día, ostentar el título de cristiano al parecer está de moda, y como toda moda, tiende a pasar con el tiempo. Amad@s llevar este título es un honor y como tal hay que llevarlo. No se trata de asistir a un culto juiciosamente el domingo; no se trata de ayudar en obras benéficas; no se trata de asistir o dirigir una célula o estudio bíblico; no se trata de bautizarse o terminar la formación teológica indispensable, aunque todo lo anterior forma parte integral de la vida de un cristiano. Lo que quiero decir es que ser cristiano implica la transformación de una persona hasta reflejar el carácter de Jesús en ella; eso es ser un verdadero cristiano; lo demás, es sólo un título “…tienes nombre de que vives, y estás muerto…

Una iglesia así es una mentira y como toda mentira, hace daño porque como cristianos estamos llamados a ser luz para guiar a otros, pero muchas veces la Palabra que se predica en este tipo de Iglesias es al gusto de la audiencia y por la forma de proceder de muchos de sus miembros, que además ostentan el título de "pastores" o "líderes", hacen que las personas tengan un concepto erróneo de lo que es ser un verdadero cristiano; porque no es un buen testimonio, por actuar según la carne. Jesús dijo : no he hallado tus obras perfectas delante de Dios… y lo peor es la ceguera, porque ni siquiera se dan cuenta del error y de la mentira en la que viven, no estudian la Palabra, no se esfuerzan por madurar espiritualmente, no sienten dolor genuino por las almas; y es normal; es una iglesia muerta, cuya mayoría de miembros están muertos y los muertos no sienten hambre; por eso toleran y reciben con agrado lo que se les da en ese tipo de iglesia. Las personas en esta clase de iglesia no nacen de nuevo, porque es el Espíritu el que da vida. No se evidencia verdadero arrepentimiento porque las personas no responden al llamado de arrepentimiento, simplemente porque no lo hay. Se conforman con una confesión de fe que hicieron un domingo cualquiera, y creen que por eso ya son salvos.

Sin embargo, Jesucristo da la oportunidad de que si velan (despiertan espiritualmente), si afirman (conservan y fortalecen lo poco que aún queda vivo), si recuerdan lo que habían recibido y oído en el pasado (sana doctrina, evangelio verdadero), si se arrepienten, si reconocen su pecado y corrigen el rumbo, obtendrán las bendiciones, el premio… El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles….

Bella promesa, ser vestidos de blancas vestiduras (vestidos apropiados para la boda) y que nuestros nombres no sean borrados (porque ahí están escritos los de aquellos que fuimos predestinados, llamados, justificados y que seremos glorificados).

Y los que no se arrepienten, sufrirán el castigo eterno del Señor.

Para Dios son más importantes, más valiosas las acciones que las simples palabras y apariencias. Dios busca adoradores en espíritu y en verdad. Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. (Colosenses 3:12 y 14. RVR1960). 

Es hermoso ver cómo el Señor es tan misericordioso al darnos muchas oportunidades, que infortunadamente pasamos por alto; por eso no tendremos excusa cuando llegue el día; estamos advertidos. 

Si te identificas o identificas a la iglesia a la que asistes con la iglesia de Sardis, este es el tiempo, nuestro tiempo de arrepentirnos de corazón; no esperemos al último día, al día del juicio. El momento es ahora. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. (Apocalipsis 3:6.RVC).


Amado Señor Jesús, gracias por corregirnos, porque tu disciplinas al que amas y tan grande es tu amor por nosotros, que además de dar tu vida en rescate por muchos, nos adviertes y nos avisas de los peligros a los que nos exponemos al desviarnos y no seguir fielmente tus enseñanzas. Que sea tu Santo Espíritu derramándose sobre cada creyente verdadero, tu iglesia y que su fuego consuma todo lo que es desagradable ante tus ojos; que su fuego vivifique y despierte ese primer amor, para que con pasión te sirvamos y comprendamos que si Tu no eres el centro, de nada vale todo lo que hagamos en nuestras fuerzas; que no sean meras apariencias, sino que realmente de nuestro interior broten ríos de agua viva. En Tu nombre oramos, amén, amén y amén.



Bendiciones, Gracia y Paz.

viernes, 20 de noviembre de 2015

DECLARAR, CONFESAR, DECRETAR

Más o menos, desde la década de los 90 se ha infiltrado en la iglesia cristiana una falsa doctrina (bastante atractiva, pero anti-bíblica), que consiste en otorgarle cierta importancia sobrenatural a las palabras pronunciadas.

A manera de entrevista, se ilustrará el tema.

Antonio : Bienvenido Luis a nuestro programa de hoy “preguntas y respuestas”. Te agradecemos que hayas aceptado nuestra invitación.

Luis: Gracias Antonio a ustedes por haberme invitado y espero que este programa sea de edificación para todos aquellos que quieran conocer la verdad.

Antonio: Bueno, entremos en materia. En nuestro programa de hoy trataremos el tema acerca de esta ola de confesiones positivas, de declarar la Palabra de Dios en contra de cosas negativas, que se ha vuelto muy popular dentro de los cristianos. Qué dice la Biblia al respecto?

Luis: Pues Antonio, se dicen muchas cosas y se escuchan tantas otras. Pero la verdad es que todo aquello que no tenga sustento bíblico, es decir que pueda probarse a través de las Sagradas Escrituras, no proviene de Dios y es mejor apartarse.

Antonio: Luis, lo que se afirma dentro del ámbito cristiano es que el utilizar la Palabra de Dios, pronunciando ciertos versículos bíblicos, trae cosas positivas a la vida de quien lo hace, aún en contra de cosas negativas. Por ejemplo: es muy común escuchar que cuando un cristiano acude al médico y le dan un diagnóstico negativo, la primera reacción del paciente cristiano es cancelar esas palabras en el nombre de Jesús, no aceptar el dictamen y declarar sanidad por las llagas de Jesús. Realmente esto sirve de algo?

Luis: Sólo quiero decirte que si eso sirviera de algo, no habría necesidad de médicos, ni medicamentos, las clínicas simplemente no tendrían razón de ser. Y lo peor de todo, no necesitaríamos a Dios para nada, si con el simple hecho de “declarar”, “confesar”, “cancelar”, “decretar” lográramos todo cuanto queremos. La utilización de estas palabras y su promoción y aceptación por parte de algunas iglesias cristianas, además de su práctica recurrente, más se asemeja a lo esotérico que a lo divino.

Antonio: Pero también dicen, que no hacerlo es falta de fe, ya que por fe es que se realizan todas estas “confesiones” y “declaraciones”.

Luis: De eso no se trata la fe; o por lo menos no demuestra una fe genuina en Dios nuestro Padre; sino una fe en las palabras que la persona pronuncia, lo cual es muy distinto. En la Biblia se menciona el hecho de “confesar con la boca”, pero lo que se debe confesar es que Jesucristo es el Señor, su obra salvadora, (Ver Romanos 10:9; Mateo 10:32; Lucas 12:8), habla también de confesar nuestros pecados (Ver 1 Juan 1:9; Mateo 3:6). Debemos ser positivos y creer que Dios nos ama y desea lo mejor para nosotros. Pero con esta doctrina, las personas se han acostumbrado a estar declarando, decretando, anulando y confesando, sin tomar en cuenta la voluntad de Dios y su soberanía; como si EL dependiera de nosotros y no al contrario, como es el orden natural.

Además, la Palabra dice en Romanos 10:17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. No por las palabras pronunciadas por una persona.

Jesús también dijo: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” (Juan 17:15-17).

Es una realidad que no podemos eludir, estamos en el mundo, tal como Jesús alguna vez estuvo; sin embargo, El nunca perdió de vista lo verdaderamente importante, la vida espiritual por encima de lo material; así nosotros no debemos vivir como las personas del mundo, preocupados por todo lo físico, lo material, sino cultivando una vida que agrade a Dios, preparándonos para la venida de Jesús. Pero al ser bombardeados con tanta información nociva e irreal, vivimos en un mundo de fantasía, teniendo grandes sueños, pensando en grande, viviendo como hij@s del Rey, según los principios del Reino (cuál reino? El de las tinieblas o el Celestial?) porque según los que sostienen esta doctrina, Dios quiere lo mejor para nosotros; entonces vivimos creyendo únicamente en lo tangible y por el mismo motivo, adaptamos y adoptamos las Escrituras para todo lo material, cuando en ellas, todo es espiritual, pues son inspiración divina. Pero escuchamos lo que queremos escuchar, lo que es dulce y agradable a nuestro oído. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. (2 Timoteo 4:3-4).

Así, cuando Dios en Jeremías 29:11 dice Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.

Y en Hebreos 11:1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

2 Corintios 5:1-10. Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos…. Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos. Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu. Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (porque por fe andamos, no por vista); pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor. Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

Como vemos, Dios no está hablando de nada material, porque cuál es la mayor y más grande esperanza de un cristiano? La venida de Jesús nuestro salvador y la vida eterna con El. Eso es la fe. Estar absolutamente seguros y confiados de que este mundo y esta vida son temporales y por consiguiente, todo lo que hay en ellos también. Y que junto a Dios nos espera una vida mejor y eterna. Lo esperamos seguros, aunque no lo veamos.

Lo más triste y peligroso de todo esto, es que no tiene ningún soporte bíblico y sin embargo, se ha propagado tanto y ha tenido una enorme aceptación al interior de muchas de las comunidades cristianas porque infortunadamente alimenta la carne, el ego, y eso es mejor que negarse a sí mismo, tomar la cruz y seguir a Jesús, menguar para que El crezca, vernos como realmente somos. A quién le gusta eso?

Esta doctrina incita a los cristianos a negar el dolor, rechazar o desconocer cualquier cosa que resulte molesta: Si no tengo dinero, no debo decirlo porque soy hij@ de un rey que es el dueño del oro y la plata. Si estoy enferm@, no debo decirlo ni mucho menos aceptarlo porque por sus llagas fuimos sanados.!!!

Jesús dijo: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33).

Como ven, Jesús no les dice a sus discípulos que tendrán una vida agradable, llena de prosperidad económica, sanidad y felicidad. Les dice que mientras estén en el mundo, tendrán aflicción; pero que pueden estar tranquilos y confiados, porque el enemigo ya fue vencido por El.

Otros versículos que son muy utilizados para apoyar esta doctrina de decretos, declaraciones y confesiones por fe, son Marcos 9:23 “al que cree todo le es posible”. Dentro del contexto de este versículo, Jesús viene probando la fe de sus discípulos y hace que tanto ellos como el padre del muchacho se cuestionen acerca de su propia fe en el poder y la Gracia de Dios; pero no significa que lo que cualquier persona crea, automáticamente será posible. 

Esto se trata de si realmente nosotros nos aventuramos a creer en el poder de Dios, en que El puede hacer todas las cosas (no que las hará porque nosotros queremos y creemos).

Mateo 17:20 Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Jesús habla de la fe verdadera, proveniente del sometimiento a Dios y Su voluntad; por eso en Marcos 9:29 habla de oración, una manera de conectarnos efectivamente con nuestro Padre Celestial y demostrar total y completa dependencia de El.

Antonio: Muchas gracias Luis por explicarnos tan claramente y a la luz de las Escrituras este tema tan controversial.

Luis: fue un gusto poder servir, primeramente a Dios y a todos aquellos que leerán este contenido para aclarar sus dudas y conocer la verdad.

Bendiciones, Gracia y Paz

miércoles, 18 de noviembre de 2015

POR SUS FRUTOS LOS CONOCEREIS


En el capítulo 15 de Juan encontramos una de las tantas maneras en las cuales se ha expuesto en las Escrituras la unión o relación de Cristo el Salvador y su pueblo redimido. Estas representaciones en conjunto explican la naturaleza de esta relación. Por ejemplo los cimientos y el edificio ( 1 Cor. 3:11 ; Ef . 2: 20-22. ) ; la vid y los pámpanos (Juan 15: 1-17) ; la cabeza y el cuerpo (1 Corintios 6:15,19 ; 12:12 ; Efesios 1:22 23 ; 4:15-16 ); el marido y la esposa (Efesios 5:31 , 32 ; Apoc. 19:7). Así, la comparación con la vid y las ramas indica una unión orgánica y una relación de dependencia total .

Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. 

Hay muchas cosas que se pueden hacer apartados de Jesús (la vid), pero definitivamente, todo lo que tiene que ver con Su Reino, la salvación y vida eterna, Su obra, no lo podemos llevar a cabo separados de El; porque solamente somos un “buen fruto” si pertenecemos al buen árbol (la vid) que es Jesús; y daríamos buen testimonio, pues nos parecemos al árbol del cual provenimos.

El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

La falta de fruto descrita también en Salmos 80, Isaías 5:1 y Jer. 2:21 se refiere a la desobediencia a Dios. Si analizamos lo escrito en el Antiguo Testamento sobre la vid y su fruto, combinado con el mandato de Cristo de amar en este capítulo de Juan, indican que "el fruto" se refiere principalmente a una vida como la de Cristo producida por el Espíritu Santo (Gal . 5:22, 23 ), en vez de la cantidad de personas convertidas bajo el ministerio de un creyente.

Si alguno no permanece en mí... Los que no permanecen demuestra que nunca tuvieron una verdadera relación salvadora con Cristo.

En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. 

Las obras a las que se refiere no son la base de la aceptación de Dios, sino el resultado de una unión salvadora con Cristo recibida a través de la gracia, no por obras.

Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. (Juan 15:2-12.RVR1960). 

En realidad no hay nada nuevo en el mandamiento del amor, ya que Levítico . 19:18 enseña a "amar a tu prójimo como a ti mismo". "El nuevo elemento es el cambio de "prójimo" por "los otros" y "como a ti mismo" por "como yo os he amado." El amor cristiano tiene al amor sacrificial de Cristo como su modelo, y la comunidad de los creyentes como los que primero deben reflejarlo ( aunque de ninguna manera significa exclusividad ).

Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. (Gálatas 5:16-23.RVR1960).

Entonces por qué Dios nos juzgaría por algo que además de que no depende de nosotros, tampoco nos ha pedido? Es decir la salvación de las almas…la conversión de las personas… si como ya vimos en entradas anteriores, Dios es quien elige y va añadiendo a la iglesia a los que serán salvos. El fruto que nuestro Padre demanda de nosotros sus hijos tiene que ver con el carácter de Cristo reflejado en nosotros, con lo escrito por el Apóstol Pablo en Gálatas; es decir, con el fruto del Espíritu; de este fruto habla Jesús cuando los previene contra los falsos maestros diciendo “por sus frutos los conoceréis”. 

Gracias Padre Amado por este día maravilloso; por tu enseñanza. Ayúdanos a reflejar cada día más el carácter de Cristo y así ser esos pámpanos que dan buen fruto para tu Gloria. Amén, Amén y Amén.

Bendiciones, Gracia y Paz.