viernes, 14 de julio de 2023

HUMILDAD, ORACIÓN Y ARREPENTIMIENTO

 


Creo que la palabra "humildad" "humillarse" nunca ha sido muy popular, y en estos tiempos, donde predomina el hambre y sed de poder, mucho menos. No obstante, es lo que Dios siempre espera y pide a su pueblo. Ahora, un poco de contexto...

El pueblo de Israel está bajo el reinado de Salomón, y el segundo libro de Crónicas se enfoca en el don de la presencia de Dios con su pueblo y la importancia de buscarlo a El en adoración, en oración, con un corazón sincero y en dependencia total (humillación), arrepintiéndose de sus pecados y sometiéndose a sus leyes.

Este versículo es una clara muestra de ello. Veamos...

Si se humillare mi pueblo. Hace referencia al pacto que Dios había hecho con ellos, basado en la confianza y la obediencia; a que el pueblo de Israel y los creyentes hoy se distinguirían por el nuevo estilo de vida, que se desprende de una asociación santa con Dios. Sus escogidos, las ovejas de Su prado (Salmos 100:3), (1 Pedro 2:9).

Sobre el cual mi nombre es invocado. Quiénes son los que invocan el nombre del Señor? los verdaderos creyentes, los que han profesado creer en Cristo para salvación. (Romanos 10:13).

Y oraren y buscaren mi rostro. Rostro en el Antiguo Testamento generalmente se traduce como "presencia". Entonces, Dios está diciendo a Su pueblo, compuesto por los verdaderos creyentes, que oren y busquen una comunión más íntima con El, que se acerquen y anhelen conocerlo cada vez más, porque se han alejado. (Santiago 4:8) (Salmos 27:4) (Salmos 24:3-6).

Y se convirtieren de sus malos caminos. El arrepentimiento debe ser sincero, de corazón y no solo de palabra, sino un cambio radical de actitud, volver a hacer las primeras obras (Apocalipsis 2:4-5). Así como los israelitas en su época se habían dejado influenciar por los otros pueblos con quienes convivían, los creyentes hoy día también son influenciados por el mundo que cada vez más se rebela contra Dios.

Entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. Maravillosas promesas de un Dios Santo Santo, Santo, bueno, justo, lento para la ira y grande en misericordia. (Santiago 5:16) Pero no menospreciemos el condicional "entonces", es decir, si Su pueblo hace todo lo que El les ha mandado.... "entonces" y sólo "entonces".....

Gracias a Dios por su misericordia, porque El muestra su amor para con todos, en que siendo aún pecadores envió a Su Hijo a morir para el perdón de los pecados. (Romanos 5:8).

Señor, bendito seas. Tú, quien por tu buena voluntad produces en nosotros tanto el querer como el hacer, y que apartados de Tí, nada podemos, perdónanos por alejarnos de Ti, por ser desobedientes y orgullosos, ayúdanos a vivir de la manera que te agrada, para que nuestras oraciones no tengan estorbo, nos escuches, y cada día te conozcamos y amemos más, en el nombre de Jesús, amén.

Bendiciones, Gracia y Paz.

lunes, 9 de mayo de 2022

POR QUÉ NO SOY CATÓLICA...?

 


Mis amados lectores, hace bastante que no escribo por innumerables razones que no expondré en este post, pues hoy quiero compartirles sobre este artículo que me encontré y con el cual me identifico plenamente. Espero lo disfruten y sea de edificación y claridad para cada persona que lo lea y comparta. Bendiciones.

¿Soy católica? Bueno, sí y no.

Si con católico quieres decir ‘universal’ en el sentido de pertenecer a la Iglesia universal de Cristo, entonces sí, lo soy. Soy católica de pura cepa.

Pero si con católico quieres decir ‘católico romano fiel a las enseñanzas del dogma del Vaticano,’ entonces no, no lo soy. ¡Para nada!

En este breve artículo, quiero darles diez de las razones más importantes por las que no soy católica romana.

1.- No soy católica porque no creo en la Mariología.

María era una maravillosa mujer de fe. De esto no tengo ninguna duda. Pero sí tengo problemas con un sinfín de doctrinas mariológicas del Catolicismo que no se encuentran por ningún sitio en las Escrituras, por ejemplo, ‘María es la Madre de la Iglesia’ o ‘María ascendió al cielo’ o ‘María intercede por nosotros’ o ‘María ejerce un influjo salvífico sobre nosotros’ o ‘María puede ser evocada en oración’ o ‘María es nuestra mediadora’ o ‘María fue impecable’. En fin, se tratan de fabricaciones humanas que niegan la centralidad de Cristo en la Biblia.

2.- No soy católica porque no creo en el Papa.

Mi único santo Padre es Dios, no el Papa. La única cabeza de la Iglesia es Jesucristo, no el Papa. El único que ha de guiar al pueblo peregrino de Dios autoritativamente en este mundo es el Espíritu Santo a través de las Escrituras, no el Papa. El único infalible es Dios todopoderoso, bo el Papa. ¡Así de sencillo!

3.- No soy católica porque no creo en la idolatría.

Lo considero una abominación dirigirse a cualquier ídolo, imagen, cuadro, estatua o santo difunto en un espíritu de veneración, adoración u oración. Es una violación del segundo mandamiento y del principio neotestamentario de que a Dios se le adora en espíritu y en verdad. Al Señor mi Dios adoraré y sólo a Él serviré.

4.- No soy católica porque no creo en el Purgatorio.

La Biblia habla del cielo y del infierno. No dice nada sobre el Purgatorio (otro invento del Catolicismo medieval). Además de ser una estrategia de marketing religioso y de ofrecer falsa esperanza a los pecadores, es un insulto a la obra de expiación perfecta efectuada por Jesús en la cruz. La doctrina del Purgatorio escupe en la cara del Hijo de Dios. Por lo tanto, escupo en la cara de la doctrina del Purgatorio.

5.- No soy católica porque no creo en la Transubstanciación.

Otra blasfemia indigna del Evangelio de la gloria de Dios es la doctrina de la Transubstanciación. ¿Qué enseña? Que el pan y el vino de la Santa Cena se convierten (literalmente) en el cuerpo y la sangre de Cristo de modo que Jesús vuelva a sacrificarse por nuestros pecados en cada misa. Tal teología niega la obra impecable de Cristo llevada a cabo una vez para siempre (Hebreos 7:27).

6.- No soy católica porque no creo en la división clero/ laicos.

La jerarquización católica distorsiona la visión del Nuevo Testamento con respecto al sacerdocio de todos los santos. Los clérigos no son más santos ni más ungidos que el resto del pueblo de Dios. Simplemente desempeñan una función diferente dentro del cuerpo de Cristo. No hace falta estar en una plataforma para ser usado por Dios. Todos somos santos porque todos estamos en Cristo. Todos somos ungidos porque el Espíritu está en todos nosotros. Como dijo Lutero: “Un zapatero que hace zapatos para la gloria de Dios es un santo ministro del Evangelio”.

7.- No soy católica porque no creo en los libros apócrifos.

Los libros apócrifos nunca fueron aceptados como autoritativamente inspirados por el pueblo judío ni por la Iglesia primitiva. Fueron añadidos al canon bíblico por el Concilio (católico) de Trento en el siglo XVI. Ahora bien, esto no significa que los escritos apócrifos no puedan edificarnos en la fe. Pero están plagados de incorrecciones históricas y doctrinas extrañas que contradicen las Escrituras (oración por los difuntos, oración a los santos/ ángeles, indulgencias, etc.)

8.- No soy católica porque no creo en los siete sacramentos.

No creo que la administración de los siete sacramentos católicos por los curas romanos conceda ni garantice la gracia de Dios. La gracia del Padre alcanza al ser humano únicamente a través de los ministerios del Hijo y del Espíritu.

Sí, es verdad que celebro el bautismo y la Santa Cena; pero no porque concedan la gracia de Dios sino porque son señales de que la gracia de Dios ya ha sido concedida. Además, se tratan de ordenanzas dadas explícitamente por el Señor Jesús en la Biblia (Mateo 28:19; 1 Corintios 11:23-25).

9.- No soy católica porque no creo en los pecados mortales ni veniales.

El Nuevo Testamento no distingue entre pecados graves y pecados leves. El pecado es pecado (sea ‘grande’ o ‘pequeño’). Todo acto de desobediencia es digno de castigo. Y el único pecado que no puede ser perdonado –según las palabras del Señor- es la blasfemia contra el Espíritu Santo.

10.- No soy católica porque creo en el Evangelio bíblico.

En última instancia, puedo resumir mi oposición al Catolicismo romano en el nombre del Evangelio bíblico, esto es, el Evangelio de la libre gracia de Dios, el Evangelio de la obra perfectísima de Jesucristo, el Evangelio del poder regenerador del Espíritu Santo. Este Evangelio de Dios es innegociable.

Conclusión

Así que si tengo que elegir entre la gloria de Dios y el Catolicismo, escojo la gloria de Dios.

Y ahora te lanzo a ti la misma pregunta: ¿Cuál elegirías tú?.







Fuente: Artículos de Radio Eternidad

jueves, 24 de junio de 2021

La Muerte: Un Visitante Inesperado, aunque Seguro

Hay algo que te esté causando dolor físico o emocional en este momento?

Ahora, puedes imaginar un tiempo futuro en el que ese dolor sea sólo un recuerdo lejano.....

Cuánto darías por volver a ver a esa persona? así sea por 24 horas o menos estar con esa persona, sentados hablando, poniéndose al día en todo lo acontecido en el último tiempo. A mi me encantaría aunque fuera por un minuto, poder abrazarlos otra vez, sería maravilloso, aunque sé que no es posible.

Me imagino ese día en el que nos volveremos a ver cara a cara con nuestra familia y amigos que partieron antes que yo, incluso conocer a mis abuelos a quienes en esta vida no alcancé a conocer. Sueño, anhelo ese día en el que por fin llegue a casa; y Dios dice tranquila, estoy preparando una reunión familiar, estoy preparando un lugar..., parafraseando Juan 14:2.

Lo mejor de este hermoso encuentro es que no nos veremos como éramos mientras estuvimos en esta tierra, ni mucho menos con el desgaste por la enfermedad, seremos fuertes. He imaginado cómo será ver cara a cara a mi amado Señor Jesús, cuando El mencione mi nombre; cuando allá se pase lista, a mi nombre yo feliz responderé...anhelo poder hacerlo y no quedarme paralizada de la emoción, con lágrimas en mis ojos, pero esta vez no de dolor, sino de alegría, e imagino a Jesús el arquitecto supremo, pasar sus suaves dedos por mis mejillas recogiendo esas lágrimas diciendo tranquila, estás en casa, ya todo está bien.

Es reconfortante para mi saber y pensar que en ese lugar ya no habrá más muerte, ni funerales, ni enfermedad, ni crimen, ni despedidas dolorosas. Ya sólo quiero irme a casa y tu? Cada día que pasa estamos más cerca de ello, pero mientras eso ocurre, ya sea que regrese mi Jesús o que yo me vaya a Su presencia, le pido a Dios que me fortalezca y ayude y fortalezca y ayude a cada hermano en la fe para hacer lo que nos corresponde, predicar su bendito evangelio y llamar a todos al arrepentimiento.

OREMOS: Padre Celestial, gracias por Tu promesa de que todo sufrimiento tendrá fin. Gracias por enviar Tu Espíritu para reconfortarnos. Renueva nuestras fuerzas y durante el día de hoy, muéstranos oportunidades para ofrecer consuelo a alguien que esté sufriendo. En el nombre de Jesús, amén y amén.


Bendiciones, Gracia y Paz






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