jueves, 30 de junio de 2016

EL QUE HABITA AL ABRIGO DEL ALTÍSIMO....

Podría asegurar, sin temor a equivocarme, que en la mayoría de los hogares, independientemente de la fe que profesen, existe una gran Biblia, dispuesta en lugar visible, abierta en el Salmo 91.

Hoy quiero compartirles una corta reflexión sobre este Salmo, el cual inicia con una condición indispensable (V.1), para que se cumpla todo lo demás.

El que habita al abrigo del Altísimo, Morará bajo la sombra del Omnipotente. (Salmos 91:1).

Qué significa “habitar al abrigo del Altísimo”? Bien, pensemos por un momento en la época de nuestra niñez, cuando vivíamos en el seno familiar con nuestros padres; ahí teníamos amor, cuidados, compañía, protección, alimento, techo, etc. Nuestros padres nos daban todo esto y más, primero porque somos sus hij@s y segundo porque vivíamos juntos, compartíamos con ellos, había comunión. Eso mismo es “habitar al abrigo del Altísimo”, tener comunión con Dios, dedicar tiempo para orar, leer su Palabra, buscarle a El primero. 

“Morará bajo la sombra del Omnipotente”. Siempre que tengamos comunión con Dios, que andemos conforme a Su voluntad y que seamos obedientes, El siempre tendrá cuidado de nosotros, nos guardará del mal, nos dará paz, quitará de nosotros el temor, responderá nuestra oración, pero lo mejor y más importante de todo, nos salvará.


Bendiciones, Gracia y Paz

miércoles, 29 de junio de 2016

COSAS QUE TAL VEZ NO SABÍAS....( 2 PARTE)

... Los fenómenos físicos intensos como lágrimas, risas, temblores, gemidos, fuertes gritos, agonías del cuerpo o la pérdida de la fuerza física, no prueban nada sobre la legitimidad de un avivamiento.

... Las pruebas reales o «marcas distintivas» de una obra genuina del Espíritu de Dios no tienen nada que ver con tales efectos dramáticos o la falta de ellos. El Espíritu Santo nos fortalece (Efesios 3:16-17); nos llena de esperanza (Romanos 15:13); nos da vida (Gálatas 5:25); nos ayuda en nuestra debilidad (Romanos 8:26); nos da sabiduría, nos ayuda a comprender y nos da revelación (Efesios 1:17); nos transforma (2 Corintios 3:18); nos da libertad para adorar al Padre (Romanos 8:15); pone en nosotros el anhelo de servirle a Dios (Romanos 12:11); nos da la seguridad de ser hijos de Dios (Romanos 8:16)

... En cambio, las vidas cambiadas de los que ahora viven según los dictados del evangelio y manifiestan los rasgos y virtudes de los cristianos verdaderos, sí constituyen una prueba irrefutable de la obra genuina de Dios. (Gálatas 5:22-23)

... El entusiasmo a menudo se propaga incluso cuando los evangelistas proclaman una falsa doctrina y Satanás puede simular verdaderos despertares. (2 Pedro 2:1) (1 Juan 4).

... El verdadero avivamiento produce frutos a largo plazo, un cambio visible en el comportamiento y el estilo de vida de los afectados por la obra del Espíritu. (Mateo 7:15-20).

... Según las Escrituras, las raíces históricas del movimiento y lo que vemos y escuchamos con frecuencia desde los púlpitos de estas iglesias, el movimiento carismático moderno NO representa una verdadera obra del Espíritu Santo. (1 Juan 4)

... Las doctrinas novedosas, la auto-promoción ostentosa y los reclamos de una nueva revelación de Dios, son las señales particulares de un falso maestro. (1 Tesalonicenses 5.21–22).



Continuará....


Bendiciones, Gracia y Paz


















Fuente: Fuego Extraño, Ps. Jhon MacArthur

lunes, 27 de junio de 2016

COSAS QUE TAL VEZ NO SABÍAS... (1 PARTE)



... Existe una gran ignorancia acerca de Dios y las Escrituras, a pesar de que la Biblia está entre los 10 libros más vendidos en el mundo, con alrededor de 5 mil millones de copias, según google.

... La Biblia es un gran conjunto, un todo, aunque esté dividida por libros, capítulos y versículos y su protagonista es Jesucristo a lo largo de toda ella. David, José, Moisés, Ester, son ellos algunos de los tipos de Cristo que encontramos en el AT.

... En la Biblia encontramos libros históricos (desde Génesis a Ester, Hechos), poéticos (desde Job a Cantares) y proféticos (desde Isaías a Malaquías y Apocalipsis) así como también Evangelios (Marcos, Mateo, Lucas y Juan) y Epístolas o Cartas (de Romanos a Judas).

... Los Evangelios no son la biografía de Jesús contada por distintos autores.

... Cada autor de la Biblia tiene un propósito específico al escribirlos. Los 3 primeros (Mateo, Marcos y Lucas, conocidos también como evangelios sinópticos) narran casi de la misma manera, los mismos acontecimientos, aunque su énfasis y público a quien van dirigidos son distintos. Mateo escribió para los hebreos, y su énfasis está sobre Jesús como el Rey prometido, el “Hijo de David” quien se sentaría para siempre sobre el trono de Israel. Marcos (sobrino de Bernabé), fue un testigo ocular de los eventos en la vida de Cristo, habiendo sido un amigo del apóstol Pedro. Escribió para los gentiles (no judíos), y enfatizó a Cristo como el Siervo sufriente, Aquel que no vino para ser servido sino para servir y dar Su vida en rescate por muchos. Lucas, (el médico amado) y compañero del apóstol Pablo, escribió tanto el Evangelio de Lucas como los Hechos de los Apóstoles. Es el único autor gentil del Nuevo Testamento. Como historiador, declara que es su intención escribir en forma ordenada la vida de Cristo, basado en los reportes de aquellos que fueron testigos oculares (Lucas 1:1-4). Su Evangelio fue redactado teniendo en mente a una audiencia gentil, y su intención es mostrar que la fe cristiana está basada en eventos históricamente confiables y verificables. Con frecuencia, Lucas se refiere a Cristo como “el Hijo del Hombre,” enfatizando Su humanidad, y comparte muchos detalles que no se encuentran en los relatos de los otros Evangelios.

El Evangelio de Juan es diferente a los otros tres Evangelios y posee un gran contenido teológico referente a la persona de Cristo y el significado de la fe. Comienza, no con el nacimiento de Jesús o Su ministerio terrenal, sino con la actividad y características del Hijo de Dios antes de haberse hecho hombre (Juan 1:14), enfatiza la deidad de Cristo como se aprecia en su uso de frases como “El Verbo era Dios” (Juan 1:1), “el Salvador del Mundo” (Juan 4:42), el “Hijo de Dios” (usado repetidas veces), y “Señor y... Dios” (Juan 20:28) al describir a Jesús. En el Evangelio de Juan, Jesús también afirma Su deidad con muchas declaraciones del “Yo Soy" (Juan 8:58), en donde Él asegura que “... antes que Abraham fuese, Yo Soy.” (Comparar con Éxodo 3:13-14). Pero Juan también enfatiza el hecho de la humanidad de Jesús, deseando mostrar el error de una secta religiosa de sus días, los gnósticos, quienes no creían en la humanidad de Cristo. La explicación de Juan sobre su propósito principal para escribirlo está casi al final de su Evangelio: “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en Su nombre.” 

... La Biblia, a pesar de haber sido escrita por diferentes hombres, en distintas épocas, tiene un sólo autor que es Dios. 2 Timoteo 3:16; 1 Corintios 14:37; 2 Pedro 3:16. Y un sólo tema que es Jesucristo y la salvación que se obtiene por medio de El. Hechos 4:12; Hechos 16:31; Salmos 62:1; Isaías 43:4; Habacuc 3:17-18....

... La salvación tanto en el AT como en el NT proviene única y exclusivamente de Jesús. En el AT por el Mesías que habría de venir, en el NT por el Cristo que vino y para nosotros, por Jesús que vino y que ha de volver.

... La túnica que llevaba Jesucristo al momento de su crucifixión y que luego echaron a la suerte los guardias romanos, era propiedad de Herodes y no de Jesús. (Lucas 23:11) y que por lo tanto esas historias sobre que Jesús era rico, sólo son eso... historias sin fundamento, con el propósito de sustentar las mentiras del evangelio de la prosperidad. 

... Las promesas contenidas en el AT apuntaban a Jesús y su obra salvífica; por ello, ya se cumplieron todas en El y por lo tanto, no es correcto "apropiarte" de ellas o "declararlas" para ti mism@. 2 Corintios 1:20 dice "porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios." Nótese que la palabra "él" está escrita con tilde, lo que significa que está haciendo las veces de un pronombre personal y aquí, en este pequeño detalle radica la diferencia y el error de interpretación. Una tilde o la falta de ella, una coma o la falta de ella, hacen una gran diferencia. En este orden de ideas, las promesas no son en el "si" y en el "amén" como frecuente y comúnmente se predica. La Nueva Traducción Viviente lo describe muy claro....Pues todas las promesas de Dios se cumplieron en Cristo con un resonante «¡sí!», y por medio de Cristo, nuestro «amén» (que significa «sí») se eleva a Dios para su gloria. (1 Corintios 1:20. NTV).


Continuará......

Bendiciones, Gracia y Paz...