lunes, 24 de julio de 2023

Que tu Lámpara se Mantenga Encendida


Hoy, en mi tiempo de oración mientras caminaba, mi mente estuvo a punto de explotar al entender cómo se relacionan varias cosas que he escuchado y leído en los últimos días. Cobró vida el pasaje de Isaías 55:8-9, comprendí por qué Dios no nos da todo lo que queremos y no siempre comprendemos, recordé la Parábola de los Talentos. Pero bueno, eso es para otro post. Volviendo al tema que nos ocupa, el  versículo de hoy es Salmos 119:105 y meditando en él, pensé que durante nuestra predicación de ayer sobre la carta a los Hebreos, nuestro pastor enfatizaba que el autor, inspirado por Dios, daba serias advertencias y las graves y reales consecuencias de descuidar una salvación tan grande como menciona al inicio de dicha carta en el capítulo 2.

Dios es tan bueno, fiel y misericordioso que cumple Su palabra, no nos deja solos, nos cuida y advierte; lo que pasa es que somos tardos para oír y nos dejamos llevar por nuestras inclinaciones pecaminosas, que nos hacen olvidar y dejar de lado todas las herramientas que Él ha provisto para que llevemos una vida que sea agradable al Señor. Tenemos Su bendita palabra, y Su Espíritu Santo que la ilumina, siendo para nosotros, como dice el pasaje de hoy, luz que nos guía hacia dónde ir o qué hacer.

Bendito Señor, gracias por no dejarnos huérfanos, por todas y cada una de tus enseñanzas plasmadas en Tu palabra, por tu Espíritu Santo que nos guía e intercede por nosotros.   Ayúdanos a amarte, a disfrutar de ti y ser cada día más diligentes en buscarte. Gracias por tu Hijo Jesucristo por quien tenemos redención, vida eterna y acceso directo a Ti, en cuyo nombre oramos. Amén.

Bendiciones, Gracia y Paz

 

viernes, 14 de julio de 2023

HUMILDAD, ORACIÓN Y ARREPENTIMIENTO

 


Creo que la palabra "humildad" "humillarse" nunca ha sido muy popular, y en estos tiempos, donde predomina el hambre y sed de poder, mucho menos. No obstante, es lo que Dios siempre espera y pide a su pueblo. Ahora, un poco de contexto...

El pueblo de Israel está bajo el reinado de Salomón, y el segundo libro de Crónicas se enfoca en el don de la presencia de Dios con su pueblo y la importancia de buscarlo a El en adoración, en oración, con un corazón sincero y en dependencia total (humillación), arrepintiéndose de sus pecados y sometiéndose a sus leyes.

Este versículo es una clara muestra de ello. Veamos...

Si se humillare mi pueblo. Hace referencia al pacto que Dios había hecho con ellos, basado en la confianza y la obediencia; a que el pueblo de Israel y los creyentes hoy se distinguirían por el nuevo estilo de vida, que se desprende de una asociación santa con Dios. Sus escogidos, las ovejas de Su prado (Salmos 100:3), (1 Pedro 2:9).

Sobre el cual mi nombre es invocado. Quiénes son los que invocan el nombre del Señor? los verdaderos creyentes, los que han profesado creer en Cristo para salvación. (Romanos 10:13).

Y oraren y buscaren mi rostro. Rostro en el Antiguo Testamento generalmente se traduce como "presencia". Entonces, Dios está diciendo a Su pueblo, compuesto por los verdaderos creyentes, que oren y busquen una comunión más íntima con El, que se acerquen y anhelen conocerlo cada vez más, porque se han alejado. (Santiago 4:8) (Salmos 27:4) (Salmos 24:3-6).

Y se convirtieren de sus malos caminos. El arrepentimiento debe ser sincero, de corazón y no solo de palabra, sino un cambio radical de actitud, volver a hacer las primeras obras (Apocalipsis 2:4-5). Así como los israelitas en su época se habían dejado influenciar por los otros pueblos con quienes convivían, los creyentes hoy día también son influenciados por el mundo que cada vez más se rebela contra Dios.

Entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. Maravillosas promesas de un Dios Santo Santo, Santo, bueno, justo, lento para la ira y grande en misericordia. (Santiago 5:16) Pero no menospreciemos el condicional "entonces", es decir, si Su pueblo hace todo lo que El les ha mandado.... "entonces" y sólo "entonces".....

Gracias a Dios por su misericordia, porque El muestra su amor para con todos, en que siendo aún pecadores envió a Su Hijo a morir para el perdón de los pecados. (Romanos 5:8).

Señor, bendito seas. Tú, quien por tu buena voluntad produces en nosotros tanto el querer como el hacer, y que apartados de Tí, nada podemos, perdónanos por alejarnos de Ti, por ser desobedientes y orgullosos, ayúdanos a vivir de la manera que te agrada, para que nuestras oraciones no tengan estorbo, nos escuches, y cada día te conozcamos y amemos más, en el nombre de Jesús, amén.

Bendiciones, Gracia y Paz.

lunes, 9 de mayo de 2022

POR QUÉ NO SOY CATÓLICA...?

 


Mis amados lectores, hace bastante que no escribo por innumerables razones que no expondré en este post, pues hoy quiero compartirles sobre este artículo que me encontré y con el cual me identifico plenamente. Espero lo disfruten y sea de edificación y claridad para cada persona que lo lea y comparta. Bendiciones.

¿Soy católica? Bueno, sí y no.

Si con católico quieres decir ‘universal’ en el sentido de pertenecer a la Iglesia universal de Cristo, entonces sí, lo soy. Soy católica de pura cepa.

Pero si con católico quieres decir ‘católico romano fiel a las enseñanzas del dogma del Vaticano,’ entonces no, no lo soy. ¡Para nada!

En este breve artículo, quiero darles diez de las razones más importantes por las que no soy católica romana.

1.- No soy católica porque no creo en la Mariología.

María era una maravillosa mujer de fe. De esto no tengo ninguna duda. Pero sí tengo problemas con un sinfín de doctrinas mariológicas del Catolicismo que no se encuentran por ningún sitio en las Escrituras, por ejemplo, ‘María es la Madre de la Iglesia’ o ‘María ascendió al cielo’ o ‘María intercede por nosotros’ o ‘María ejerce un influjo salvífico sobre nosotros’ o ‘María puede ser evocada en oración’ o ‘María es nuestra mediadora’ o ‘María fue impecable’. En fin, se tratan de fabricaciones humanas que niegan la centralidad de Cristo en la Biblia.

2.- No soy católica porque no creo en el Papa.

Mi único santo Padre es Dios, no el Papa. La única cabeza de la Iglesia es Jesucristo, no el Papa. El único que ha de guiar al pueblo peregrino de Dios autoritativamente en este mundo es el Espíritu Santo a través de las Escrituras, no el Papa. El único infalible es Dios todopoderoso, bo el Papa. ¡Así de sencillo!

3.- No soy católica porque no creo en la idolatría.

Lo considero una abominación dirigirse a cualquier ídolo, imagen, cuadro, estatua o santo difunto en un espíritu de veneración, adoración u oración. Es una violación del segundo mandamiento y del principio neotestamentario de que a Dios se le adora en espíritu y en verdad. Al Señor mi Dios adoraré y sólo a Él serviré.

4.- No soy católica porque no creo en el Purgatorio.

La Biblia habla del cielo y del infierno. No dice nada sobre el Purgatorio (otro invento del Catolicismo medieval). Además de ser una estrategia de marketing religioso y de ofrecer falsa esperanza a los pecadores, es un insulto a la obra de expiación perfecta efectuada por Jesús en la cruz. La doctrina del Purgatorio escupe en la cara del Hijo de Dios. Por lo tanto, escupo en la cara de la doctrina del Purgatorio.

5.- No soy católica porque no creo en la Transubstanciación.

Otra blasfemia indigna del Evangelio de la gloria de Dios es la doctrina de la Transubstanciación. ¿Qué enseña? Que el pan y el vino de la Santa Cena se convierten (literalmente) en el cuerpo y la sangre de Cristo de modo que Jesús vuelva a sacrificarse por nuestros pecados en cada misa. Tal teología niega la obra impecable de Cristo llevada a cabo una vez para siempre (Hebreos 7:27).

6.- No soy católica porque no creo en la división clero/ laicos.

La jerarquización católica distorsiona la visión del Nuevo Testamento con respecto al sacerdocio de todos los santos. Los clérigos no son más santos ni más ungidos que el resto del pueblo de Dios. Simplemente desempeñan una función diferente dentro del cuerpo de Cristo. No hace falta estar en una plataforma para ser usado por Dios. Todos somos santos porque todos estamos en Cristo. Todos somos ungidos porque el Espíritu está en todos nosotros. Como dijo Lutero: “Un zapatero que hace zapatos para la gloria de Dios es un santo ministro del Evangelio”.

7.- No soy católica porque no creo en los libros apócrifos.

Los libros apócrifos nunca fueron aceptados como autoritativamente inspirados por el pueblo judío ni por la Iglesia primitiva. Fueron añadidos al canon bíblico por el Concilio (católico) de Trento en el siglo XVI. Ahora bien, esto no significa que los escritos apócrifos no puedan edificarnos en la fe. Pero están plagados de incorrecciones históricas y doctrinas extrañas que contradicen las Escrituras (oración por los difuntos, oración a los santos/ ángeles, indulgencias, etc.)

8.- No soy católica porque no creo en los siete sacramentos.

No creo que la administración de los siete sacramentos católicos por los curas romanos conceda ni garantice la gracia de Dios. La gracia del Padre alcanza al ser humano únicamente a través de los ministerios del Hijo y del Espíritu.

Sí, es verdad que celebro el bautismo y la Santa Cena; pero no porque concedan la gracia de Dios sino porque son señales de que la gracia de Dios ya ha sido concedida. Además, se tratan de ordenanzas dadas explícitamente por el Señor Jesús en la Biblia (Mateo 28:19; 1 Corintios 11:23-25).

9.- No soy católica porque no creo en los pecados mortales ni veniales.

El Nuevo Testamento no distingue entre pecados graves y pecados leves. El pecado es pecado (sea ‘grande’ o ‘pequeño’). Todo acto de desobediencia es digno de castigo. Y el único pecado que no puede ser perdonado –según las palabras del Señor- es la blasfemia contra el Espíritu Santo.

10.- No soy católica porque creo en el Evangelio bíblico.

En última instancia, puedo resumir mi oposición al Catolicismo romano en el nombre del Evangelio bíblico, esto es, el Evangelio de la libre gracia de Dios, el Evangelio de la obra perfectísima de Jesucristo, el Evangelio del poder regenerador del Espíritu Santo. Este Evangelio de Dios es innegociable.

Conclusión

Así que si tengo que elegir entre la gloria de Dios y el Catolicismo, escojo la gloria de Dios.

Y ahora te lanzo a ti la misma pregunta: ¿Cuál elegirías tú?.







Fuente: Artículos de Radio Eternidad