sábado, 29 de julio de 2023

Beneficios del Alimento Espiritual




Ayer hablamos sobre la importancia de alimentarnos de forma correcta, y así como la comida física tiene sus bondades ya que nos aporta las vitaminas, minerales, grasas, proteínas, necesarios para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo, hoy veremos que la Palabra de Dios, el alimento espiritual también proporciona grandes beneficios a nuestro espíritu.

Me gusta la traducción que la versión  Nueva Traducción Viviente (NTV) hace de este pasaje pues es tan claro que si lo explicara, correría el riesgo de agregarle o restarle y estaría ofendiendo a Dios.

Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra. 2 Timoteo 3:16‭-‬17. Y no cualquier buena obra, sino las que Dios preparó de antemano para que nos ocupáramos en ellas. Efesios 2:10.

Sólo deseo compartir una frase de Agustín de Hipona que providencialmente me llegó hoy, y que complementa a la perfección nuestro pasaje "El Espíritu Santo, por lo tanto, ha planeado generosa y ventajosamente la Sagrada Escritura, de tal manera que en los pasajes más fáciles, El alivia nuestra hambre; en los más complejos, ahuyenta nuestro orgullo".

Considero que nuestros pasajes de ayer y hoy, pertenecen al primer grupo; ruego al Señor que siempre nos de una sana y perfecta combinación de ambas clases de pasajes, para que nuestra hambre nunca se sacie, sino que tan sólo se alivie; que el conocimiento nos mantenga humildes y no nos envanezca; y que nos convierta en hacedores y no tan solo oidores de Su palabra. Gracias Señor por tu bendita Palabra, en el nombre de Jesús, amén.

Bendiciones, Gracia y Paz 

viernes, 28 de julio de 2023

Más que Pan



A quién no le gusta el pan? Tengo el privilegio de vivir en un país donde el pan es fundamental, no puede faltar en nuestras mesas sin importar la hora u ocasión. Los hay de todas clases, para todos los gustos y dietas; desde el dulce, relleno con frutas cristalizadas, hasta el integral salado con granos, semillas; con queso, de maíz, de avena, de centeno; lo único cierto es que es delicioso en cualquiera de sus presentaciones, pero existe uno mucho mejor aún, y lo vemos en nuestro versículo de hoy, el cual se encuentra dentro del conocido pasaje de la tentación de Cristo en el desierto (Mateo 4:1-11), que nos recuerda que si Él, siendo Dios hombre, fue tentado, cuánto más nosotros !!

Cristo nos da ejemplo de cómo afrontar las tentaciones, ya que al haber sido creados con cuerpo y espíritu, ambos necesitan ser alimentados. Si dejas el alimento físico, muy pronto tu cuerpo lo resentirá, te debilitarás y enfermarás. De igual manera ocurre con tu espíritu, si no lo alimentas correcta y constantemente de la palabra de Dios, sucumbirás ante la tentación, cayendo en pecado y sufriendo las dolorosas consecuencias. Seremos tentados muchas veces y de muchas maneras, de ahí la importancia de la Escritura que nos preserva de caer y nos sostiene.

Seamos pues diligentes en estudiar Su bendita palabra para estar fuertes y preparados contra las tentaciones, haciendo buen uso de la espada del Espíritu, parte integral de nuestra armadura (Efesios 6:16-18).

Señor, en este día te damos gracias por Tu palabra, por darnos todo lo necesario para vivir la vida abundante que Cristo ganó para nosotros con su muerte. Ayúdanos, por Tu buena voluntad, que se produzca en nosotros el querer como el hacer, para que cada día nos acerquemos más a Ti, escudriñando y disfrutando del maravilloso regalo que es tu Palabra. Enciende el fuego en nuestros corazones para que seamos como el siervo que brama por las aguas, anhelando el pan de vida. Te lo pedimos en el precioso nombre de tu hijo Jesucristo, amén.

Bendiciones, Gracia y Paz





martes, 25 de julio de 2023

Preocupado por el Futuro?

 


Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. Romanos 15:4, que traducido a nuestro lenguaje actual dice:

Todo lo que está escrito en la Biblia es para enseñarnos. Lo que ella nos dice nos ayuda a tener ánimo y paciencia, y nos da seguridad en lo que hemos creído.

Si tomamos nuestras Biblias, tenemos a Abraham como ejemplo de una gran fe; lo vemos intercediendo por su sobrino Lot, para que Dios guarde su vida; a José, cuyas circunstancias preparadas por Dios de antemano, sirvieron para preservar la vida de Su pueblo; a Moisés, instrumento divino, quien liberó al pueblo de Israel de la esclavitud egipcia. Todas las plagas y desgracias que cayeron sobre Egipto no tocaron al pueblo escogido por Dios, a pesar de su convivencia. Y podría seguir, pero el post sería demasiado extenso, en cambio, profundicemos y reflexionemos en cuánto sentido y valor cobran estas palabras hoy en medio de tanta incertidumbre, engaños, manipulación, violencia y rechazo hacia Dios.

Me recuerda lo propensos que somos a tener más presente lo negativo, lo que nos falta, y a olvidar las cosas buenas, agradables, las bendiciones de Dios en nuestras vidas, tal como los israelitas hicieron en aquella época, cuando a tan solo unos pocos días de su liberación, y qué liberación, ¡¡cruzaron en medio del mar en seco !! y se quejaron contra Dios en el desierto, deseando regresar a su esclavitud. Qué insensatos fueron y más insensatos aún nosotros cuando hacemos lo mismo, pues ellos sirven de ejemplo, tenemos la bendita Palabra de Dios por enseñanza, tal como nos muestra el versículo que nos ocupa hoy; así que no tenemos excusa. Debemos dejar de lado nuestra pereza y negligencia; enfocarnos en la meta, como dice el apóstol Pablo en Filipenses 3:14, sin perder de vista lo verdaderamente importante Colosenses 3:1-2, y a cambio Dios nos dará lo que nos prometió. Jeremias 29:11, Isaías 26:3, Filipenses 4:6-7.

Recuerda siempre quién está en control absoluto de todo aunque no lo parezca, y exclama como el salmista "alzaré mis ojos a los montes, de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra." Salmos 121:1-2.

Señor, en este día que tu gracia nos regala, permítenos vivirlo en paz, con gozo y en agradecimiento a Ti por todo cuanto has hecho y harás por nosotros. Ayúdanos a ser diligentes, consagrados y a recordar las implicaciones del sacrificio de tu Hijo Jesucristo, tus promesas y quien Tú eres. Gracias por tu misericordia, en el nombre de Jesús, amén.

Bendiciones, Gracia y Paz