lunes, 7 de septiembre de 2015

SEÑALES

Si alguno de ustedes requiere de sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios se la da a todos en abundancia y sin hacer ningún reproche. Pero tiene que pedir con fe y sin dudar nada, porque el que duda es como las olas del mar, que el viento agita y lleva de un lado a otro. Quien sea así, no piense que recibirá del Señor cosa alguna, pues quienes titubean son inconstantes en todo lo que hacen. (Santiago 1:5-8.RVC).

En estos tiempos, cuando mucho se habla sobre el fin del mundo, cuando en la web encontramos información diversa sobre el tema, mucho se especula y muchos creen saber y tener la verdad, quiero compartirles algo para que ustedes mismos juzguen, con la ayuda e iluminación del Espíritu Santo.

Así como muchos de nosotros, los discípulos de Jesús tenían dudas acerca del final de los días, estaban preocupados por el tema y le preguntaron. 

«Dinos, ¿cuándo sucederá todo esto, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?» Jesús les respondió: «Cuídense de que nadie los engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre, y dirán: “Yo soy el Cristo”, y engañarán a muchos. Ustedes oirán hablar de guerras y de rumores de guerras; pero no se angustien, porque es necesario que todo esto suceda; pero aún no será el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y habrá hambre y terremotos en distintos lugares. Todo esto será sólo el comienzo de los dolores. (Mateo 24:4-8.RVC).

Algo de lo anterior les resulta familiar? 

A continuación voy a extraer algunos de los versículos del capítulo 24 de Mateo, pero les recomiendo que lo lean completo.

9 »…y todos los odiarán por causa de mi nombre. 10 En aquel tiempo muchos tropezarán, y unos a otros se traicionarán y odiarán. 11 Muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; 12 y tanto aumentará la maldad que el amor de muchos se enfriará. 13 Pero el que resista hasta el fin, será salvo. 14 Y este evangelio del reino será predicado en todo el mundo para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.

20 Pídanle a Dios que no tengan que huir en invierno ni en día de reposo, 21 porque entonces habrá una gran tribulación, como no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá jamás. 22 Si aquellos días no fueran acortados, nadie sería salvo, pero serán acortados por causa de los escogidos. 23 Así que, si alguien les dice: “Miren, aquí está el Cristo”, o “Miren, allí está”, no lo crean. 24 Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que, de ser posible, engañarán incluso a los elegidos. 25 Ya los he prevenido de todo. 26 Así que, si les dicen: “Miren, está en el desierto”, no vayan; o si les dicen: “Miren, está en los aposentos”, no lo crean. 27 Porque la venida del Hijo del Hombre será como el relámpago que sale del oriente y puede verse hasta el occidente. 28 Porque los buitres se juntan donde está el cadáver.

Su venida será tan obvia, que todos podremos verlo claramente. Así como el mismo Jesús lo describe, “será como el relámpago que sale del oriente y puede verse hasta el occidente”; algo así es imposible no verlo y no es que sea literal, repito, sino que será demasiado notorio como para pasar desapercibido. Y lo mejor de todo, Jesús ya nos lo dijo, ya nos previno, así que no tendremos excusa alguna.

La venida del Hijo del Hombre

29 »Inmediatamente después de la aflicción de aquellos días, el sol se oscurecerá y la luna dejará de brillar, las estrellas caerán del cielo, y los poderes celestiales se estremecerán. 30 Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre, y todas las tribus de la tierra se lamentarán, y verán al Hijo del Hombre venir sobre las nubes del cielo, con gran poder y gloria. 31 Y enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta, y de los cuatro vientos, desde un extremo al otro del cielo, ellos juntarán a sus elegidos.

Es decir, que primero –los que aún estemos en esta tierra- pasaremos por la gran tribulación, “Inmediatamente después de la aflicción de aquellos días….,” luego Sí vendrá Jesús. “y verán al Hijo del Hombre venir sobre las nubes del cielo, con gran poder y gloria…”

32 »De la higuera deben aprender esta parábola: Cuando sus ramas se ponen tiernas, y le brotan las hojas, ustedes saben que el verano ya está cerca. 33 De la misma manera, cuando ustedes vean todas estas cosas, sepan que la hora ya está cerca, y que está a la puerta. 

Muy claro habló Jesús en esta ocasión, pidiendo que estuviésemos atentos a las señales, para estar prevenidos y preparados.

Y continúa diciendo: “34 De cierto les digo, que todo esto sucederá antes de que pase esta generación. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”

Esta generación? Entonces eso querrá decir que como ya “esa” generación pasó hace más de 2000 años, todo lo que Jesús dijo quedó en nada? No es más que una historia de suspenso y terror bien contada? No caigamos en ese terrible engaño; pidamos sabiduría para que con sabiduría entendamos que muchos cielos y tierras han pasado desde entonces para muchos. Sin embargo, Su Palabra permanece para siempre. Esta Palabra.. Su Palabra está vigente hoy más que nunca.

36 »En cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles de los cielos. Sólo mi Padre lo sabe. 37 La venida del Hijo del Hombre será como en los días de Noé; 38 pues así como en los días antes del diluvio la gente comía y bebía, y se casaba y daba en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, 39 y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. 

Dios tuvo bastante paciencia en ese entonces, ya que se podría deducir que Noé tardó construyendo el Arca unos 100 años aproximadamente, según cálculos matemáticos que pueden hacerse leyendo Génesis. Hoy también ha sido paciente con nosotros en gran manera, mucho más que antes.

40 Entonces, estarán dos en el campo, y uno de ellos será tomado, y el otro será dejado. 41 Dos mujeres estarán en el molino, y una de ellas será tomada, y la otra será dejada. 42 Por tanto, estén atentos, porque no saben a qué hora va a venir su Señor. 43 Pero sepan esto, que si el dueño de la casa supiera a qué hora va a venir el ladrón, se quedaría despierto y no dejaría que robaran su casa. 

44 Por tanto, también ustedes estén preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que menos lo esperen.

Bendiciones, Gracia, Paz y Sabiduría de lo Alto.

Amado Padre, gracias por tu gran amor y paciencia para con nosotros, porque eres tardo para la ira y grande en misericordia. Danos sabiduría para que podamos ver, comprender, pero sobretodo aceptar que estamos viviendo en los últimos tiempos, que las señales no hablan, gritan aunque no lo notemos en ocasiones; ayúdanos a permanecer firmes, a perseverar, a tener una mayor comunión contigo y a vivir de la manera que a Ti te agrada. En el nombre de Jesús te lo pedimos y te damos gracias. Amén, Amén y Amén.

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