martes, 29 de septiembre de 2015

UN CRISTIANO ES…

Hace unos días una hermana en la fe compartió un texto muy bonito que decía.

Un cristiano es….

…Una mente a través de la cual Cristo piensa.

…Una voz a través de la cual Cristo habla.

…Un corazón a través del cual Cristo ama.

…Una mano a través de la cual Cristo ayuda.

Esto me llevó a reflexionar sobre nuestra identidad como cristianos, como hij@s de Dios y en estos pasajes encontré valiosos y hermosos versículos que nos afirman y confirman quiénes somos en El y para El; así que herman@ cristian@ que estás leyendo ésto, cuando tengas dudas de quién eres, recuerda que tu eres quien Dios dice que eres.

Eres la sal de la tierra y la luz del mundo. (Mateo 5:13-14); así que no pierdas tu sabor y sobretodo no te escondas.

Eres hij@ de Dios. (Juan 1:12; Romanos 8:14-15; Gálatas 3:26). Eres hij@ de un Rey, el Rey de Reyes y Señor de Señores, entonces debes hacer honor a este privilegio y comportarte como tal.

Eres cohereder@ con Cristo. (Romanos 8:17). Aunque debas pasar por pruebas para así mismo ser glorificad@ junto con El.

Eres templo del Espíritu Santo. (1 Corintios 3:16). Cuida tu cuerpo de todas las maneras posibles, respétalo y respétate a ti mism@.

Eres nueva criatura. (2 Corintios 5:17). El pasado quedó atrás y nada ni nadie (incluso tu mism@) debe traerlo a memoria, ni mucho menos actuar como antes lo hacías.

Eres escogid@ de Dios. (1 Tesalonisenses 1:4). El te escogió y no al contrario. El te ama profundamente, por eso te apartó para El, le perteneces.

Eres linaje escogido y real sacerdocio. (1 Pedro 2:9-10). Fuiste elegid@ para dar testimonio de El, donde estés, con quien estés, con lo que tengas a mano.

Eres miembro del cuerpo de Cristo. (1 Corintios 12:27). Utiliza tus dones y talentos para servirle con excelencia; tienes una misión importante que cumplir.


Bendiciones Celestiales.


Padre Santo y Amado, gracias por un nuevo y hermoso día. A veces, en medio de tantas ocupaciones, los afanes de la vida y los problemas olvidamos quiénes somos realmente; quizá también porque prestamos demasiada atención a lo que otros dicen acerca de nosotros, en vez de escuchar sólo tu voz y afirmarnos en tu Palabra. Ayúdanos a guardar celosamente nuestra identidad en Ti, a no olvidar quiénes somos y a qué hemos venido a esta tierra que Tu mismo creaste. Y si acaso lo olvidamos, sabemos que podemos ir confiadamente ante tu Trono de Gracia y clamar a Ti, porque Tu nos responderás y nos mostrarás cosas grandes y ocultas que no conocemos. Dios, en Ti confiamos. En el nombre de Jesús oramos. Amén, Amén y Amén.

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